Pauny atraviesa una crisis financiera e industrial que contrasta con su antiguo lema presente en ferias y redes sociales, y que pone en riesgo su posición en el mercado de maquinaria agrícola. Esta situación importa porque afecta empleo, proveedores locales y la oferta de tractores en un contexto de apertura comercial.
Según ACARA, en nueve meses la marca patentó 316 unidades, contra 439 del mismo periodo de 2025, una caída de 28 % que se refleja en un share de apenas 7,9 %. Esa merma consolida a Pauny como la marca con la mayor caída anual entre fabricantes de tractores en Argentina.
El dato más contundente del quebranto financiero aparece en la Central de Deudores del BCRA: la empresa acumula 146 cheques rechazados por un total de $ 1.028,4 millones, equivalente a más de 600.000 dólares, a fecha del miércoles 28 de octubre. A la vez, la firma declaró no tener deudas bancarias en situación problemática, lo que acota pero no elimina el riesgo financiero.
Desde septiembre la producción se redujo a tres días por semana y se abona el 70 % de los sueldos como parte de un procedimiento preventivo de crisis acordado con los trabajadores y la Provincia. A pesar del recorte, sigue en actividad cerca del 90 % del plantel —aproximadamente 450 empleados— y, por ahora, no hubo despidos masivos.
Impacto en ventas y competencia internacional
Directivos y empleados coinciden en que Pauny no logró adaptarse a la “invasión china” de tractores que gana terreno en el mercado por precios y disponibilidad, en un escenario de mayor apertura a importaciones. Esa dinámica, sumada a la pérdida de competitividad, explica parte del derrumbe de ventas y del retroceso en la participación de mercado.
La caída de Pauny tiene un efecto en cadena: numerosas pequeñas empresas proveedoras de piezas y servicios en la cuenca industrial de Las Varillas y la región corren riesgo por la menor demanda. La Provincia de Córdoba sigue de cerca la situación porque la industria local puede verse afectada más allá del fabricante de tractores.
Reclamos laborales y gestión pública
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) reportó atrasos salariales y elevó un pedido de audiencia ante la Secretaría de Trabajo provincial para tratar incumplimientos y buscar soluciones inmediatas. Los dirigentes sindicales advirtieron que, además de salarios, Pauny tiene demoras en el pago de contribuciones sociales, lo que complicaría la estructura laboral si persiste la crisis.
Fuentes oficiales confirmaron a este medio que la administración del gobernador Martín Llaryora monitorea el caso y trabaja en medidas puntuales, entre ellas la gestión para recuperar saldos técnicos de IVA a favor de la empresa. Ese recupero podría dar un respiro financiero, aunque no resolvería de fondo la pérdida de mercado y la necesidad de reestructurar la empresa.
Escenarios posibles y búsqueda de soluciones
En el entorno de la compañía circulan versiones sobre la búsqueda de inversores o incluso la venta de la firma como alternativas para evitar un colapso mayor. Los directivos —Raúl Giai Levra, José María López y Eduardo Barbieri— trabajan en un comunicado para explicar medidas y planes, pero por ahora no han adelantado detalles concretos.
Mientras tanto, la UOM denunció que la empresa comunicó días no laborables para el 28, 29 y 30 de octubre, una medida que los trabajadores no acataron y se presentaron con normalidad. La posibilidad de una nueva reducción en los niveles de producción y de pago complicaría la negociación y aumentaría la presión sindical y política.
Trayectoria y peso simbólico de Pauny
Pauny resurgió tras la quiebra de comienzos de siglo con el apoyo de una cooperativa y del entonces gobierno nacional, lo que la convirtió en un símbolo de la industria metalúrgica cordobesa. Esa historia explica por qué la crisis actual despierta especial interés público y político y por qué se buscan soluciones para preservar empleo y proveedores.
El deterioro de Pauny no es solo una crisis empresarial, sino una señal sobre la competitividad del sector de maquinaria agrícola frente a cambios comerciales y tecnológicos. La evolución de este caso será un termómetro para políticas industriales, cadenas de valor locales y la protección de proveedores regionales.
Qué seguir
En las próximas horas y semanas habrá que seguir la audiencia solicitada por la UOM, la comunicación oficial de la empresa y las gestiones provinciales respecto a los saldos de IVA y apoyo a proveedores. La prioridad para trabajadores y comunidad será obtener certezas sobre salarios, condiciones laborales y la viabilidad industrial de Pauny.
Para el agro y la economía regional, el desenlace determinará la oferta de maquinaria local y la salud de un encadenamiento productivo que alimenta a talleres y pymes de la región. Desde Palabra de Campo seguiremos informando con datos verificados y cobertura sobre las decisiones que definan el futuro de Pauny y su impacto en la industria argentina.



