Crece preocupación por déficit nutricional en suelos; boro y magnesio se suman al listado

Desde la compañía Amauta, especializada en nutrición de cultivos, advirtieron durante el Congreso Aapresid sobre la necesidad de pensar la fertilización más allá de las clásicas aplicaciones de nitrógeno y fósforo. El zinc, otro nutriente que enciende alertas.

Amauta celebró sus 10 años en la 34° edición del Congreso Aapresid y aprovechó el regreso del evento a Rosario para presentar su nueva visión de mercado.

Federico Dublan, gerente de Desarrollo de Mercado y Producto, explicó que los productores hoy cuentan con volúmenes altos de información “de todo tipo y color” y que la compañía busca convertir esos datos en decisiones productivas.

La estrategia de Amauta deja atrás el concepto de solo “vender fertilizantes” para promover estrategias nutricionales integrales que combinan diagnóstico ambiental y acompañamiento técnico continuo.

Ese cambio apunta a sumar sustentabilidad y a mejorar la redividibilidad de los datos para que la inversión en insumos y servicios rinda en el bolsillo del productor.

En el congreso, Dublan alertó sobre el avance de nuevas limitantes nutricionales y señaló que nutrientes como el boro, el magnesio y el zinc empiezan a condicionar la producción en zonas donde antes no eran críticos.

Ese fenómeno obliga a ampliar el foco tradicional del manejo solo sobre nitrógeno y fósforo y a incorporar controles específicos de micronutrientes en planes de fertilización.

Desde la empresa explicaron que su oferta incluye microgranulados, fertilizantes foliares y bioestimulantes, pero que el diferencial está en el servicio a campo.

amauta en aapresid La firma complementa su línea de insumos con servicios de ambientación de lotes, monitoreo, análisis de suelo y seguimiento de campañas.

Ese paquete busca convertir la información que generan las herramientas digitales en recomendaciones aplicables que reduzcan la incertidumbre agronómica y económica.

Para Amauta, la relevancia está en que el diagnóstico ambiental y el acompañamiento técnico permitan decisiones precisas que mejoren rendimientos y calidad de cosecha.

Nuevas deficiencias nutricionales y su impacto

La aparición de déficits de boro, magnesio y zinc tiene implicancias directas en la formación de granos, la sanidad del cultivo y el aprovechamiento de otros nutrientes.

Detectarlas a tiempo exige ensayos puntuales y una calendarización de muestreos que antes no se consideraban comunes en muchos lotes.

El equipo técnico de Amauta destacó que los productores locales son permeables a probar nuevas soluciones y a incorporar recomendaciones basadas en datos.

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Ese comportamiento facilita la adopción de prácticas más ajustadas y de tecnologías complementarias como fertilización variable y aplicaciones foliares en etapas críticas.

Estrategia basada en datos, sustentabilidad y mercado

Al transformar datos en insumos de decisión, Amauta busca que la inversión en análisis y monitoreo se traduzca en mayor redituabilidad para el productor y en menores impactos ambientales.

Ese enfoque responde tanto a demandas de mercado por productos más sustentables como a límites productivos impuestos por la salud del suelo.

Dublan resaltó la sincronía entre lo que se discute en la academia y lo que se implementa desde la industria, subrayando que es necesario un trabajo conjunto.

“Nadie produce solo; nosotros somos un eslabón más para que el productor pueda producir más y mejor”, concluyó el ejecutivo.

Para el productor, el mensaje es claro: incorporar análisis de micronutrientes y servicios técnicos puede ser la diferencia entre una campaña promedio y una campaña rentable.

La adopción temprana de estas prácticas será clave para enfrentar nuevas limitantes y para alinear producción, sustentabilidad y mercado en los próximos ciclos agrícolas.

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