La agroindustria nacional recibió otro sacudón esta semana: la multinacional Unilever decidió discontinuar el proceso de deshidratación de vegetales en su planta de Guaymallén, Mendoza. Esta decisión afectará de manera directa a la producción local y a la cadena de suministro regional.
La medida implicará la desvinculación de aproximadamente 60 trabajadores y el fin de la relación comercial con decenas de productores hortícolas de Mendoza y San Juan. El cierre parcial pone en riesgo ingresos de fincas y servicios vinculados a la logística y el procesamiento de vegetales.
Evolución en el negocio de alimentos
Unilever justificó el cambio en un comunicado que lo enmarca en la evolución de su negocio de alimentos y en la transformación de su modelo operativo para aumentar competitividad. La compañía aclaró que la decisión se limita al proceso de deshidratación y que no implica el retiro de la marca Knorr del mercado argentino.

La empresa afirmó que acompañará “con responsabilidad y respeto” a las personas alcanzadas y cumplirá con las obligaciones legales vigentes. Fuentes consultadas por este medio indicaron que la discontinuidad del proceso productivo alcanzará a unos 60 trabajadores de la planta mendocina.
Productores afectados
El impacto de la medida excede el empleo directo: la planta dejará de comprar vegetales a productores locales que abastecían el proceso de deshidratación. Según documentación oficial, esa instalación funcionaba como la única planta deshidratadora de Unilever en el mundo, lo que acentuaba su relevancia para la cadena de valor regional.
Desde 2022, Unilever desarrollaba junto al INTA proyectos de transición hacia prácticas de agricultura regenerativa en fincas proveedoras de Mendoza y San Juan, según documentos de la empresa. La discontinuidad puede poner en pausa iniciativas de sustentabilidad que ya estaban en marcha y afectar inversiones y prácticas adoptadas por los productores.
Sorpresa en las autoridades
La decisión sorprendió a organismos como el INTA y a la Secretaría de Agricultura de la provincia, que no habían recibido comunicación oficial hasta la publicación de esta nota. Fuentes oficiales señalaron a este medio que existían acuerdos vigentes y trabajos técnicos sobre variedades y manejo de cultivos adaptados a los requerimientos de la compañía.

Unilever afirmó además que la actividad comercial, la distribución y la presencia de sus marcas en el país continuarán operando con normalidad. Argentina aún concentra plantas y oficinas de la empresa en localidades como Villa Gobernador Gálvez, Gualeguaychú, Tortuguitas, Pilar y Munro.
Contexto global y próximos pasos
En su último reporte anual, la multinacional señaló que durante 2025 simplificó su cartera de productos y eliminó más del 25 % de sus SKU desde 2019, en línea con una estrategia global de foco en marcas principales. La discontinuidad en Mendoza encaja en ese proceso de ajuste pero abre interrogantes sobre la reconversión de la cadena local.
Para productores y trabajadores, el desafío inmediato será encontrar canales alternativos de comercialización o destinatarios industriales para la producción hortícola local. Desde el sector público y entidades rurales deberán avanzar en mesas de trabajo para diseñar medidas de transición y programas de apoyo técnico y financiero.
La clausura parcial de la planta de Guaymallén es una señal de cómo las decisiones globales de las grandes compañías impactan economías regionales. Seguiremos la evolución de la situación y la respuesta de autoridades provinciales, organizaciones de productores y la propia Unilever.




