El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta una cosecha mundial de girasol récord para la campaña 2026/27, mientras que la cadena argentina exhibe un momento de fortaleza en exportaciones e industrialización.
La convergencia entre una oferta internacional creciente y el dinamismo local plantea interrogantes sobre precios, competitividad y el rol de la industria nacional en un mercado más abastecido.
EL GIRASOL ABUNDA EN EL MUNDO
El informe del USDA estima una producción global de 62,66 millones de toneladas para el próximo ciclo, un incremento del 13,4 % respecto del anterior y superior en 10,2 % al récord de 2021/22.
Gran parte de ese avance provendrá de la región del Mar Negro, con aportes combinados de Ucrania, Rusia y la Unión Europea que superarán los 43,5 millones de toneladas, según las últimas proyecciones.
La molienda mundial también está en alza y el crushing podría alcanzar un máximo de 55,81 millones de toneladas, un crecimiento estimado del 11,6 %.
Ese aumento en la oferta modificaría la relación stock/consumo del grano, que pasaría del 5,7 % al 7,5 %, y la del aceite del 12,5 % al 13,5 %, un escenario que podría presionar los precios a la baja en los próximos meses.
El USDA calcula subas productivas específicas de 18,2 % para Ucrania, hasta 13 millones de toneladas, y 18,3 % para Rusia, hasta 20,7 millones, mientras que la UE proyecta 9,8 millones de toneladas, un avance del 13,2 %.
Estas variaciones reconfiguran la competencia internacional y obligan a revisar estrategias comerciales y de procesamiento en los principales países exportadores.
EXPORTACIONES ARGENTINAS DE GIRASOL
Aun frente al aumento global de la oferta, el complejo girasol argentino registró ventas externas por U$S 1.674,1 millones entre enero y mayo, un salto interanual del 126,1 %, según datos del CAA sobre INDEC.
Ese desempeño pone a la industria local en una posición favorable para aprovechar la recuperación mundial sin perder participación en mercados clave.
La molienda doméstica alcanzó un récord mensual en marzo de 2026 con 565.000 toneladas, y acumuló entre enero y mayo 2,322 millones de toneladas, un avance del 32,8 % frente al mismo lapso del año anterior.
Ese ritmo de procesamiento respalda una oferta industrial robusta que alimenta tanto exportaciones de aceite como ventas internas de subproductos.
Con el desempeño actual, el girasol ya representa el 7,6 % de las exportaciones agroindustriales argentinas, por encima del promedio sectorial que mostró un aumento del 17,1 %.
La comercialización para la campaña 2025/26 suma compras por 4,34 millones de toneladas, un incremento del 42,5 %, mientras que el volumen sin precio fijado cayó al 8,1 % desde el 11,4 % del año anterior.
EL GIRASOL, CON PRECIOS FIRMES
La Secretaría de Agricultura reportó que al 1° de julio las compras para la campaña 2024/25 alcanzaban 3,94 millones de toneladas, un 38 % más que un año atrás, con apenas 4,8 % de la producción pendiente de fijación de precio.
Ese elevado grado de comercialización reduce la exposición de productores y comercializadores ante eventuales correcciones de precios internacionales.
En su balance, el USDA sitúa la producción argentina en torno a 8 millones de toneladas para el próximo ciclo, un 8,1 % más que las 7,4 millones previstas para el actual, y por encima de la estimación de la Bolsa de Cereales de 6,6 millones.
La diferencia entre fuentes refleja incertidumbres climáticas y de área sembrada que marcarán la definición del próximo volumen disponible.
MERCADOS Y EXPECTATIVAS
En los puertos de Bahía Blanca y Quequén las cotizaciones rondan los U$S 400 por tonelada, mientras que las fábricas del Gran Rosario pagan entre U$S 420 y U$S 430 por girasol Alto Oleico.
En el mercado doméstico la Bolsa de Comercio de Rosario consignó el valor Cámara $667.350 por tonelada, equivalente a unos U$S 451 y un aumento mensual del 5,6 %.
En Rotterdam, el aceite de girasol cotiza cerca de U$S 1.475 por tonelada para agosto, con posiciones lejanas en torno a U$S 1.345, y las FOB argentinas se ubican en aproximadamente U$S 1.314 para julio.
El USDA proyecta exportaciones argentinas cercanas a 1,925 millones de toneladas en la campaña actual y un crecimiento a 2,05 millones en la siguiente, cifras que muestran continuidad comercial pese al aumento de oferta global.
El análisis de ASAGIR concluye que la cadena local llega a este ciclo con una industria procesadora en niveles récord y una comercialización muy activa, elementos que mitigan riesgos ante la mayor competencia.
Sin embargo, la participación argentina en el comercio mundial podría descender ligeramente del 14,1 % al 13,1 %, en parte por el avance ruso que pasaría del 30,7 % al 32 % y la concentración ucraniana en torno al 31,4 %.
Para productores, aceiteras y exportadores la clave será mantener la eficiencia de molienda, diversificar destinos y gestionar coberturas frente a una posible moderación de precios.
El escenario que se abre combina una oferta abundante a escala global con fundamentos locales sólidos, por lo que las decisiones comerciales y de política agrícola serán determinantes en los próximos trimestres.



