INV casi duplica aranceles en vitivinicultura y provoca malestar y protestas de bodegas

El Instituto Nacional de Vitivinicultura actualizó los costos por servicios y análisis que presta, lo que ha generado un impacto directo en los costos de las bodegas. La Unión Vitivinícola expresó su “terminante oposición” a la resolución y reclamó la derogación.

El Gobierno oficializó una actualización de los aranceles del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que, según las organizaciones del sector, implica un aumento cercano al 90 % y ya generó un fuerte rechazo de bodegas y asociaciones. Esta decisión, publicada bajo la Resolución 102/2026, comenzó a regir cinco días hábiles después de su publicación en el Boletín Oficial.

La suba impacta directamente en los costos operativos de las empresas y en la fiscalización de la cadena vitivinícola, en un escenario productivo que la industria califica de particularmente delicado. Entender quién paga y qué se financiará con esos nuevos recursos es clave para evaluar el alcance real de la medida.

Los nuevos aranceles de la vitivinicultura

Según la normativa, el ajuste busca que el INV alcance el autofinanciamiento y no requiera aportes del Tesoro Nacional para cubrir sus gastos operativos. El Gobierno también señala que los fondos se destinarán a cubrir compromisos financieros asumidos por el Instituto y a sostener un plan de inversiones en equipamiento e infraestructura.

Entre los valores publicados figura un arancel de $0,019295 por kilogramo de uva ingresado a establecimientos elaboradores, junto a la actualización de tarifas por análisis químicos, fisicoquímicos y microbiológicos. Además, se actualizaron costos por declaraciones juradas, contraverificaciones y procedimientos técnicos que son obligatorios para la fiscalización de la actividad.

La resolución consigna montos específicos por servicios de inspección y verificación, que para el sector resultaron particularmente salientes. El INV fijó, por ejemplo, aranceles de $50.000 por día e inspector para inspecciones requeridas, $40.000 por solicitudes de medidas de excepción y $75.000 por verificaciones de viñedos.

Reacciones del sector privado

La Unión Vitivinícola Argentina (UVA) expresó su “terminante oposición” y pidió la derogación de la resolución, calificando el ajuste como un incremento de costos que perjudica la competitividad. Según la UVA, la actualización implica una suba promedio cercana al 90 % respecto de los valores vigentes hasta ahora.

Bodegas de Argentina ofreció una postura más moderada pero igualmente crítica, con la presidenta Patricia Ortiz advirtiendo sobre la carga que representa financiar no sólo gastos operativos sino también compromisos crediticios. Ortiz subrayó que la industria atraviesa una combinación de factores adversos como la caída del consumo interno, dificultades para exportar y pérdida de competitividad.

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Impacto probable en bodegas y pymes

Para muchas bodegas, especialmente pequeñas y medianas, el aumento de aranceles implica una presión adicional sobre márgenes ya ajustados y sobre la capacidad de inversión. En un contexto de retracción del mercado interno y competencia internacional creciente, cualquier incremento de costos podría trasladarse a precios o reducir la rentabilidad.

Especialistas del sector advierten que trasladar al privado el financiamiento del funcionamiento del organismo equivale a incrementar los costos regulatorios de la actividad. Ese traslado podría afectar decisiones de escala, exportación y destino de producción en regiones vitivinícolas con menor margen operativo.

Qué queda por resolver

La medida ya está en vigor pero las organizaciones privadas ya anunciaron acciones de rechazo y pedidos formales de revisión de la norma, por lo que no se descarta un proceso de diálogo o impugnaciones. La negociación entre el Estado y el sector será determinante para definir ajustes, posibles exenciones o un cronograma de aplicación que mitigue el impacto en las pymes.

En las próximas semanas estarán en foco la concreción del plan de inversiones del INV y el detalle del uso de los nuevos recursos, aspectos que condicionarán la legitimidad de la medida ante productores y exportadores. Mientras tanto, bodegas y asociaciones evaluarán alternativas para absorber o trasladar parte de la carga, y el sector seguirá monitoreando la evolución del consumo y la competitividad externa.

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