
La reciente reunión celebrada durante Expoagro entre funcionarios nacionales y dirigentes del sector agropecuario dejó en evidencia que la discusión sobre la protección de las variedades vegetales y la fiscalización del uso de semillas será central en la agenda pública y del mundo rural en los próximos meses. El Gobierno, presionado por compromisos internacionales y por la necesidad de impulsar la productividad agrícola, presentó una propuesta temporal para controlar la identidad varietal en el primer punto de entrega del grano, una medida que busca operar como puente hasta la actualización de la Ley de Semillas.
Qué propuso el Gobierno y a quiénes se lo comunicó
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, acompañado por el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, y el titular del Instituto Nacional de Semillas (INASE), Martín Famulari, expuso el nuevo esquema ante las cuatro entidades de la Mesa de Enlace, más representantes de CREA y Aapresid. El objetivo declarado por el Ejecutivo es alcanzar un acuerdo político con el sector para facilitar la implementación administrativa sin generar confrontación abierta en el campo.
En qué consiste el nuevo esquema de fiscalización
La propuesta establece controles de identidad varietal en el primer punto donde se entrega el grano: acopios, plantas de procesamiento y puertos. Allí, además de las habituales verificaciones de calidad y humedad, se propondría identificar la variedad utilizada y reportar esa información al INASE y a los obtentores inscriptos. La idea es que, con esa trazabilidad temprana, los titulares de variedades puedan gestionar el cobro de regalías cuando corresponda.
El plan se aplicaría únicamente a nuevas variedades que se lancen al mercado tras la entrada en vigor del esquema; las variedades previas quedarían sujetas a la normativa vigente sobre uso propio y a los controles que realiza actualmente el INASE. Además, la fiscalización combinaría el control técnico (análisis de identidad varietal reconocidos por INASE y conservación de muestras de respaldo) con mecanismos administrativos para el envío de resultados y el inicio de eventuales sanciones o acciones legales.
Integración con SISA y participación público-privada
Una pieza clave del diseño es la integración con el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA). Según el Gobierno, todos los establecimientos que operen como puntos de entrega primaria deberían registrarse en SISA para articular la trazabilidad fiscal ya existente con los nuevos controles de identidad varietal. Además, el esquema contempla la participación de cámaras arbitrales y entidades privadas que firmen convenios con INASE para apoyar análisis y logística, sin reemplazar a la autoridad de aplicación.
Qué implicaría para productores y acopios
Para establecimientos de acopio y playas de descarga, la medida implicará nuevas obligaciones administrativas: registro en SISA, colaboración con muestreos e informes, y potencial recepción de requerimientos para entregar información varietal. Esto puede traducirse en costos adicionales y ajustes operativos, así como en la necesidad de protocolos claros sobre toma de muestras y custodia.
Aspectos legales y vínculo con el acuerdo con EE. UU.
La presentación se inscribe en un contexto más amplio: el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos exige la adhesión a UPOV 91, un convenio internacional que otorga mayores protecciones a los obtentores respecto de versiones anteriores como UPOV 78, a la que Argentina actualmente adhiere. El Ejecutivo busca medidas administrativas que comiencen a cubrir aspectos de protección de derechos de obtentor mientras avanza la reforma legislativa necesaria para actualizar la Ley de Semillas.
Controles técnicos y garantías
El Gobierno anunció que los análisis se realizarán siguiendo metodologías avaladas por INASE y que se conservarán muestras de respaldo para garantizar transparencia en los procedimientos. Los resultados serán remitidos a los titulares de las variedades registradas en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares, quienes podrán iniciar denuncias administrativas o acciones civiles y penales según la normativa vigente.
Reacciones del sector y puntos abiertos
Dirigentes rurales y productores recibieron la propuesta con cautela. Por un lado, reconocen la necesidad de mayor claridad sobre derechos de obtentor y trazabilidad; por otro, sostienen que históricamente hubo falta de aplicación efectiva de controles por parte del Estado. Entre las inquietudes figuran el alcance exacto de los análisis varietales (si serán moleculares o basados en otras técnicas), la carga operativa para los puntos de entrega, la protección de datos y el posible impacto en los costos de comercialización.
Pasos siguientes y cronograma previsto
Según lo comunicado por la cartera que lidera Sturzenegger, la medida saldrá como resolución del Poder Ejecutivo a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del INASE. Tras la publicación, comenzaría un período de implementación que incluirá la inscripción obligatoria de puntos de entrega en SISA, la definición de laboratorios y protocolos acreditados y la capacitación para armonizar procedimientos entre autoridades y privados.
Qué deberían hacer los productores ahora
- Verificar el estado de registro de sus instalaciones en SISA y, si corresponde, completar la inscripción.
- Revisar contratos y condiciones con acopios y procesadores para conocer obligaciones que puedan surgir con el nuevo esquema.
- Solicitar a INASE o a sus entidades de representación aclaraciones sobre métodos de análisis, conservación de muestras y protocolos de notificación.
- Asesorarse legalmente si existe inquietud sobre derechos de uso de semilla y posibles repercusiones en regalías.
Conclusión
La propuesta del Gobierno pretende crear una estructura de control operativo que cubra el vacío entre la normativa actual y una eventual reforma de la Ley de Semillas, con énfasis en la trazabilidad desde el primer punto de entrega. Su efectividad dependerá tanto de la precisión técnica de los métodos de identificación como de la capacidad institucional para implementarlos sin generar distorsiones logísticas o cargas excesivas para los actores del sistema agroindustrial. El debate continuará en las próximas semanas, cuando se publiquen los detalles de la resolución y se conozca el plan de implementación.





