El mercado del vino argentino mostró signos de reactivación en los primeros meses de 2026, según los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Tras un 2025 marcado por la caída del consumo doméstico al nivel más bajo registrado, las cifras de marzo y del primer trimestre apuntan a una recuperación incipiente que interesa a bodegas, distribuidores y economistas del sector.
Los números revelan no solo un aumento en los litros comercializados, sino también cambios en las preferencias por tipos de vino y formatos de envase. Estos movimientos pueden influir en la estrategia comercial de las bodegas —desde la decisión sobre qué líneas potenciar hasta el diseño de envases— y en la dinámica de la oferta regional, con Mendoza manteniéndose como el principal origen de los despachos al mercado interno.
Con la atención puesta en la estacionalidad, el comportamiento del consumidor y la evolución de la demanda externa, el seguimiento de los próximos meses será clave para confirmar si la tendencia positiva se consolida o si se trata de una recuperación temporal.
Marzo y primer trimestre: datos destacados
En marzo, las ventas en el Mercado Interno sumaron 60.339.100 litros, lo que implica un incremento interanual del 8,4% respecto al mismo mes del año anterior, según informó el INV. En el acumulado enero-marzo, el volumen comercializado totalizó 166.781.400 litros, equivalente a una suba del 1,5% en comparación con el primer trimestre previo.
El instituto destacó que las mejoras en los volúmenes abarcaron tanto la comercialización doméstica como las colocaciones al exterior de vinos y mostos, lo que aporta un matiz positivo para la cadena vitivinícola en su conjunto.
Qué categorías empujaron la recuperación
Las diferencias entre categorías fueron marcadas. Los vinos sin mención varietal registraron un crecimiento notable de 16,5% en marzo, los espumosos aumentaron 34,9% y la categoría denominada “otros vinos” subió 10,9%. En contraste, los vinos varietales mostraron una baja del 11,6% en el mismo periodo.
En el acumulado interanual a marzo, la participación por tipo fue la siguiente: los vinos sin mención varietal representaron el 72,9% del volumen, los varietales el 24,2%, los espumosos el 2,6% y otros vinos (cóctel de vino, gasificado, ritual y especial) el 0,4%. Según el INV, los sin mención varietal crecieron 5,8% en el interanual acumulado; los espumosos, 5,1%; y otros vinos, 9,6%.
Envases y colores: cómo se vendió
Respecto a los envases, las cifras del acumulado anual muestran un leve crecimiento en botella (+1,1%), con mayor movimiento en botellas de entre 1.000 y 1.500 cc, y un aumento en tetra brik de 4,8%. Otros formatos retrocedieron: damajuana cayó 27,9%, bag in box 42,2%, lata 20,1% y otros envases 4,0% menos.
En cuanto al color, los vinos blancos disminuyeron 0,7% en el volumen acumulado, mientras que los vinos color (tintos) crecieron 2,2%.
Mendoza: liderazgo y movimientos regionales
Mendoza continúa siendo la principal plaza productora y despachante al mercado interno. En marzo, los envíos desde esa provincia alcanzaron 546.970 hectolitros, un aumento de 16,1% respecto al mismo mes del año anterior. En el acumulado enero-marzo, el volumen despachado por Mendoza subió 11,3% frente al periodo equivalente.
La composición de los despachos mendocinos mantiene la predominancia de los vinos sin mención varietal (71,9%), seguidos por los varietales (24,6%), los espumosos (3,2%) y otros vinos (0,4%). Por formato, el 64,3% de los despachos mendocinos correspondió a botella, el 34,4% a tetra brik, 1,2% a damajuana, 0,2% a lata y 0,02% a bag in box.
Implicaciones y qué observar en adelante
La mejoría en los volúmenes, especialmente en categorías de mayor rotación como los vinos sin mención varietal y los espumosos, ofrece un respiro para el sector tras el bache de 2025. No obstante, la caída sostenida de los varietales plantea desafíos para bodegas orientadas a segmentos premium.
Para consolidar la recuperación será importante observar la evolución del consumo per cápita, la dinámica de precios y la demanda externa. Además, la preferencia por ciertos envases y formatos puede impulsar decisiones de inversión en líneas de embalaje y logística.
El seguimiento trimestral de las cifras del INV, junto con indicadores económicos y comerciales, permitirá a productores y distribuidores ajustar estrategias y anticipar cambios en la demanda.





