Santa Fe exporta cada vez más productos del campo, pero pierde valor agregado industrial

Las exportaciones agroindustriales impulsan el comercio exterior santafesino, mientras la industria manufacturera pierde participación. El desafío vuelve a ser cómo transformar la producción primaria en mayor valor agregado.

El perfil exportador de Santa Fe atraviesa una transformación que confirma el enorme peso del complejo agroindustrial en la economía provincial, pero que al mismo tiempo enciende una señal de alerta sobre la pérdida de participación de la industria manufacturera. Hoy, ocho de cada diez dólares que exporta la provincia provienen de manufacturas de origen agropecuario (MOA), mientras que las manufacturas de origen industrial (MOI) continúan retrocediendo tanto en participación como en volumen de negocios.

Los datos surgen del último Monitor del Sector Industrial de Santa Fe, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS, que analiza la evolución de la actividad industrial, el comercio exterior, el empleo y la estructura productiva provincial durante el primer trimestre de 2026.

El informe muestra una realidad con dos caras. Por un lado, el agro continúa siendo el gran motor de las exportaciones santafesinas y sostiene buena parte de la actividad económica. Por otro, la industria vinculada a procesos de mayor transformación pierde competitividad y reduce su peso relativo dentro de las ventas externas.

Un mapa exportador dominado por el agro

La composición actual de las exportaciones santafesinas refleja con claridad el lugar que ocupa el complejo agroindustrial.

Según el informe de DEMOS, las Manufacturas de Origen Agropecuario representan el 80% del total exportado, mientras que los Productos Primarios explican otro 13%. En contraste, las Manufacturas de Origen Industrial apenas alcanzan el 7% del total.

En otras palabras, el 93% de las exportaciones santafesinas depende directa o indirectamente del agro.

El dato no constituye necesariamente una mala noticia. Santa Fe es uno de los principales polos agroindustriales del mundo y concentra la mayor capacidad de molienda de soja del planeta, además de una importante industria frigorífica, aceitera, láctea, cerealera y de biocombustibles.

El complejo agroindustrial continúa siendo el principal sostén del comercio exterior santafesino, impulsado por la soja, la carne, los lácteos y los aceites.
El complejo agroindustrial continúa siendo el principal sostén del comercio exterior santafesino, impulsado por la soja, la carne, los lácteos y los aceites.

Sin embargo, el informe advierte que esa creciente concentración también expone un desafío: incrementar el valor agregado local para evitar que la economía provincial dependa casi exclusivamente del procesamiento básico de materias primas y pierda participación en actividades industriales de mayor complejidad tecnológica.

Las manufacturas industriales siguen perdiendo terreno

La mayor preocupación del informe aparece en el comportamiento de las exportaciones industriales.

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Durante el primer trimestre de 2026, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) registraron una caída acumulada del 16,3% en valor y del 7,6% en peso neto, respecto del mismo período del año anterior.

Las bajas alcanzaron a sectores estratégicos como:

  • productos químicos;
  • metales comunes;
  • cueros;
  • maquinaria y equipos;
  • autopartes;
  • material de transporte terrestre.

El Monitor elaborado por DEMOS señala que las ventas externas industriales hoy se ubican muy por debajo de los niveles registrados apenas algunos años atrás.

Mientras en períodos anteriores las exportaciones industriales superaban habitualmente los 250 a 300 millones de dólares mensuales, actualmente rondan los 150 millones de dólares, reflejando una pérdida sostenida de competitividad.

La situación también puede observarse desde otra perspectiva.

Hace algunos años las manufacturas industriales representaban alrededor del 15% de las exportaciones provinciales. Hoy esa participación cayó hasta cerca del 8%, consolidando una tendencia descendente que preocupa por tratarse del segmento que mayor incorporación tecnológica, innovación y generación de empleo calificado suele aportar a la economía.

El complejo agroindustrial vuelve a sostener la actividad

Mientras la industria manufacturera enfrenta dificultades, el complejo agroindustrial continúa mostrando un desempeño favorable.

Entre enero y marzo de 2026, las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron 9,8% en volumen y 17,1% en valor, impulsadas principalmente por:

  • harina de soja;
  • aceite de girasol;
  • carne bovina;
  • productos de molinería;
  • lácteos;
  • miel.

De acuerdo con el informe, estos sectores continúan siendo los principales responsables del buen desempeño exportador de Santa Fe y mantienen a la provincia como uno de los grandes polos agroindustriales de América Latina.

El propio Monitor señala que el complejo agroindustrial sigue funcionando como el principal sostén de la actividad económica provincial, aunque advierte que esa fortaleza depende en gran medida de variables externas como las condiciones climáticas, la evolución de los precios internacionales y las decisiones comerciales de los productores.

La soja sigue siendo el corazón industrial de Santa Fe

Dentro del entramado agroindustrial, el complejo sojero continúa ocupando un lugar central.

El informe destaca que durante marzo de 2026 la molienda de soja alcanzó 2,9 millones de toneladas, mientras que la producción de aceite llegó a 590.000 toneladas, con registros que se ubican entre los más elevados desde 2021.

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No obstante, los especialistas aclaran que buena parte de esa mejora responde al ingreso estacional de la cosecha y no necesariamente a una recuperación estructural de la industria.

La actividad continúa mostrando una elevada dependencia del flujo de materia prima, de la comercialización de granos y del contexto internacional.

Más exportaciones no siempre significan más industrialización

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo elaborado por DEMOS es que plantea una discusión que excede las estadísticas del comercio exterior.

El crecimiento de las exportaciones agroindustriales constituye una noticia positiva para la economía provincial, pero al mismo tiempo abre el interrogante sobre cuánto valor agregado logra capturar Santa Fe antes de que esos productos salgan al mundo.

En ese sentido, la economista Florencia Camusso, autora del informe, sostiene que el verdadero desafío consiste en profundizar los procesos industriales vinculados al agro.

“El desafío no es solo exportar más, sino agregar valor, generar empleo y fortalecer los eslabones industriales vinculados a la producción agropecuaria. De lo contrario, podríamos consolidar una matriz productiva cada vez más primarizada”, señala la especialista.

El desafío de la próxima década

Santa Fe posee una ventaja competitiva difícil de igualar.

Cuenta con uno de los complejos agroindustriales más importantes del mundo, infraestructura portuaria estratégica, liderazgo en molienda de soja, una sólida producción de carnes, lácteos, biocombustibles y alimentos, además de una extensa red de empresas proveedoras de tecnología e insumos para el campo.

Sin embargo, el informe del Centro de Estudios DEMOS plantea que el próximo paso no debería limitarse a exportar mayores volúmenes, sino a generar más transformación industrial sobre esa producción, incorporando tecnología, innovación y conocimiento.

En definitiva, el agro continúa siendo el gran motor de la economía santafesina, pero el desafío pasa por convertir esa fortaleza en más industria, más empleo calificado y mayor valor agregado, para que el crecimiento exportador también se traduzca en un desarrollo económico más sólido y sostenible para la provincia.

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