Santa Fe casi un millón de hectáreas anegadas por diluvio y temores de pérdidas

La creciente inundación en el norte de la provincia de Santa Fe está dejando a amplias zonas rurales bajo el agua, afectando la actividad ganadera y la logística productiva. Organizaciones y productores describen un cuadro grave tras las lluvias de la última semana, con registros puntuales cercanos a los 300 mm que saturaron suelos y dejaron caminos intransitables.

SANTA FE. –

Los departamentos más comprometidos son 9 de Julio, Vera y General Obligado, en la franja limítrofe con las provincias de Chaco y Santiago del Estero. En conjunto, se estima que casi 1.000.000 de hectáreas muestran algún grado de anegamiento y la región, de marcado perfil ganadero, concentra alrededor de 700.000 cabezas bovinas.

Desde la Sociedad Rural de Vera alertaron sobre la seriedad de la situación por el volumen y la extensión del agua acumulada. Productores y técnicos reportan caminos cortados que impiden el tránsito de camiones de hacienda y logística; en sectores aislados sólo es posible avanzar a caballo o con vehículos anfibios.

El veterinario Andrés Lemos, que trabaja en establecimientos de la zona y en áreas vecinas de Chaco, explicó que la abundante inundación complica la cría: faltan lomadas o dormideros secos para los animales y se espera la pérdida de numerosos ejemplares, sobre todo de categorías más jóvenes. Los productores que pudieron preparar represas o sectores elevados tienen mayores chances de resguardar sus rodeos.

La acumulación de agua es especialmente visible al este de la Laguna La Loca y en los Bajos Submeridionales, un extenso sistema de humedales que supera los 5 millones de hectáreas entre el norte de Santa Fe, el sur de Chaco y el sudeste de Santiago del Estero. Esa vasta llanura de escasa pendiente alterna históricamente episodios de inundación y sequía, lo que limita la continuidad de las actividades agropecuarias.

Impacto en la producción

La interrupción de accesos a establecimientos rurales impide el traslado de hacienda, alimentos y suministros veterinarios, afectando la cadena productiva. Además de las pérdidas de animales ya registradas en categorías jóvenes, se observan empeoramiento del estado corporal del rodeo, problemas sanitarios por la mayor humedad y dificultades para completar campañas sanitarias y de manejo.

Los costos operativos se elevan por la necesidad de movilización extraordinaria, la compra de alimento o fardos de emergencia y la contratación de equipos para evacuación o rescate. Sumado a ello, el deterioro de la red vial rural complica la llegada de asistencia técnica y de suministros básicos.

Reclamos y medidas solicitadas

Ante el cuadro, la conducción de la Sociedad Rural de Vera solicitó a la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe) gestionar la declaración de emergencia y/o desastre hídrico y agropecuario. El pedido busca activar ayudas financieras, prórrogas impositivas, líneas de crédito y recursos para la recuperación de caminos rurales.

Además reclaman apoyo para garantizar la continuidad del suministro eléctrico en campos y bombas de agua, asistencia para campañas sanitarias post-inundación y programas de recuperación de suelos y pasturas. La coordinación entre gobiernos provinciales, municipios y asociaciones rurales se considera clave para la respuesta.

Contexto y perspectivas

Especialistas en manejo de cuencas y productores locales recuerdan que la baja pendiente del terreno y la continuidad del aporte hídrico desde áreas vecinas prolongan el tiempo de anegamiento. Si se registran nuevas precipitaciones, la situación podría agravarse en los próximos días.

Para mitigar impactos inmediatos, se recomiendan medidas como la evacuación preventiva del ganado hacia zonas altas, priorizar la atención veterinaria en animales débiles, la instalación de comederos y bebederos elevados y la planificación de rutas alternativas para el traslado de insumos esenciales.

Qué pueden esperar los productores

En las próximas semanas la atención se centrará en la evaluación de pérdidas, la recuperación de infraestructura y la continuidad de las campañas sanitarias. Los productores deberán documentar daños para acceder a las líneas de ayuda y coordinar con las entidades rurales y autoridades locales las prioridades de intervención.

Las autoridades provinciales y organizaciones del sector agrícola-ganadero deberían publicar información oficial sobre la evolución del nivel de agua, vías habilitadas y canales de asistencia para facilitar la toma de decisiones por parte de los productores y minimizar el impacto económico y sanitario en la región.

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