El girasol gana lugar en el mundo: el conflicto en Medio Oriente abre oportunidades en Argentina

La suba global del aceite, los conflictos geopolíticos y la mejora tecnológica impulsan al girasol argentino, que amplía superficie y se posiciona como proveedor clave en un mercado en transformación.

El girasol vuelve a ocupar un lugar estratégico en el mapa agroindustrial global, impulsado por un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y cambios en el consumo. El conflicto en Medio Oriente, sumado a la inestabilidad en regiones clave como el Mar Negro, reconfigura el negocio del aceite vegetal y abre una ventana de oportunidades para Argentina, que logra posicionarse como un proveedor confiable en un mercado cada vez más demandante.

Lejos de tratarse de un fenómeno pasajero, el avance del girasol responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que fortalecen su competitividad. Por un lado, la demanda global crece de manera sostenida, impulsada por consumidores que buscan aceites de mejor calidad; por otro, la oferta internacional enfrenta restricciones productivas y logísticas que elevan los precios y generan nuevas oportunidades comerciales.

producción de aceite de girasol industria argentina
El aceite de girasol gana terreno frente a otras alternativas, impulsando el valor del girasol como commodity.

Es un gran momento para el girasol”, afirmó Juan Salas, presidente de Asagir, al describir un escenario donde confluyen tendencias de largo plazo con shocks internacionales que empujan los valores. Según explicó, el consumo mundial de aceite de girasol mantiene una expansión gradual desde hace años, pero los conflictos recientes terminaron de acelerar la dinámica del mercado.

Un mercado global en tensión que empuja los precios

Hay cuestiones coyunturales, lamentablemente algunos conflictos bélicos y cuestiones climáticas en los principales países exportadores, que han hecho que quienes necesitan aceite nos vengan a buscar”, sostuvo Salas. Este contexto, atravesado por la guerra en Europa del Este y la creciente inestabilidad en Medio Oriente, reconfigura el comercio global y potencia el rol de nuevos proveedores.

En ese escenario, Argentina gana protagonismo como origen alternativo en un mercado que busca diversificar riesgos y asegurar abastecimiento. La suba del precio del aceite impacta directamente sobre el valor del girasol como commodity, mejorando los márgenes y despertando el interés de productores e inversores.

India se mantiene como el principal importador mundial de aceite de girasol, aunque su dinámica reciente también estuvo condicionada por el contexto internacional. “Tuvimos una misión de compradores indios que iban a venir al Congreso y no pudieron venir por las cuestiones de la guerra”, explicó el titular de Asagir.

El crecimiento de la demanda no se limita a ese mercado, sino que se extiende hacia el sudeste asiático y países de Medio Oriente, donde la mejora del poder adquisitivo impulsa el consumo de aceites de mayor calidad. “El que puede va reemplazando la palma por aceite de girasol”, resumió Salas, al destacar el cambio en los hábitos alimentarios.

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Más área, mejores rindes y un cultivo que vuelve a escena

En Argentina, el girasol muestra una expansión sostenida tanto en superficie como en productividad, impulsada por mejoras tecnológicas y cambios en la rotación agrícola. La caída relativa de otros cultivos y problemas sanitarios, como la chicharrita en maíz, también favorecieron su regreso en distintas regiones.

lote de girasol con alta producción en Argentina
La cosecha de girasol argentino se consolida con altos rindes en nuevas zonas productivas.

El área se ha expandido y muchos productores volvieron al girasol”, señaló Salas, al destacar el crecimiento en zonas como el centro-norte de Córdoba y Santa Fe. En esas regiones, los rindes alcanzados en la última campaña estuvieron entre los más altos del país, consolidando el atractivo del cultivo.

El NEA también mostró una recuperación significativa, con fuerte presencia en Chaco y el norte santafesino. “Este año creció un montón el NEA”, indicó el dirigente, aunque recordó que el sur bonaerense sigue siendo el núcleo más estable y productivo del sistema.

Las condiciones climáticas jugaron un rol determinante en este proceso, especialmente por la disponibilidad de agua al momento de la siembra. “Con una buena condición hídrica inicial ya tenés un piso interesante de rinde”, explicó Salas, al subrayar una de las principales fortalezas agronómicas del cultivo.

Este avance territorial no solo diversifica el riesgo productivo, sino que también permite explorar nuevos techos de rendimiento en ambientes antes menos utilizados. La combinación entre tecnología, clima y precios configura así un escenario favorable que impulsa decisiones de siembra hacia la próxima campaña.

Genética, inversión y una cadena que gana competitividad

El crecimiento del girasol también se apoya en un proceso de innovación genética que permitió mejorar la productividad sin necesidad de expandir proporcionalmente la superficie. Se trata de un cambio silencioso, pero con impacto directo en los resultados económicos del productor.

En la misma hectárea que recibe la misma lluvia que hace 25 años, hoy estamos sacando bastante más girasol”, destacó Salas. Este salto productivo se explica por el trabajo de los semilleros, que desarrollan híbridos adaptados a distintas regiones del país.

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La industria semillera argentina, además, muestra una creciente diversificación y competitividad, con programas de mejoramiento local y exportación de genética. “Hay mucho desarrollo basado en Argentina y también genética que se exporta”, señaló.

El crecimiento del cultivo también tracciona inversiones en la industria procesadora, que amplía su capacidad de molienda para acompañar la mayor producción. “La industria está detrás de los productores”, afirmó Salas, al describir una dinámica en la que la oferta impulsa nuevas inversiones.

En este contexto, incluso se abrió una ventana para la exportación de grano, lo que diversifica destinos y mejora la competitividad del sistema. La mayor cantidad de actores en el mercado también contribuye a una mejor formación de precios.

El Congreso de Asagir y los desafíos que vienen

Con este telón de fondo, la cadena girasolera se prepara para uno de sus eventos más relevantes del año, el Congreso de Asagir que se realizará en Mar del Plata. El encuentro buscará analizar el presente del cultivo y proyectar escenarios en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.

Hay mucha expectativa por el Congreso de Girasol”, afirmó Salas, quien anticipó que se abordarán temas clave como el impacto de los conflictos internacionales, la evolución de los precios y el rol de los biocombustibles en la demanda de aceites.

Parte de lo que vamos a ver es qué impacto puede tener el uso de biocombustibles en los precios”, adelantó, en referencia a uno de los factores que podría influir en el mercado en los próximos años. También se analizarán oportunidades de inserción en nuevos mercados de mayor valor.

Más allá de la coyuntura, el sector enfrenta desafíos estructurales vinculados a la competitividad, la logística y la carga impositiva. “Hay mucho para avanzar en logística, en impuestos y en cuestiones distorsivas”, advirtió Salas.

Sin embargo, el dirigente valoró el contexto macroeconómico como un factor que puede favorecer la inversión y el desarrollo del cultivo. “Es diferente poder dedicarse a producir que estar pendiente del financiero”, concluyó, al destacar la importancia de reglas más estables para el crecimiento del sector.

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