El negocio de la protección de cultivos atraviesa una transformación silenciosa pero profunda, impulsada por la tecnología, la presión económica y un cambio en la lógica de toma de decisiones dentro del campo. En ese escenario, desde Rizobacter lanzan una advertencia clara: habrá más oferta de productos, pero no necesariamente más calidad.
“Va a haber más oferta probablemente de fitosanitarios… pero el productor va a tener que aprender cuáles son las cosas con las que puede experimentar y cuáles son palos seguros a los que amarrarse”, sostuvo Juan Pablo Timpone, responsable global de Protección Foliar de la compañía, en diálogo con Palabra de Campo.
La frase no es menor en un año donde confluyen variables complejas. La apertura de importaciones, la presión sobre los márgenes, la volatilidad internacional y el avance de nuevas tecnologías generan un escenario donde la abundancia de opciones puede transformarse en un riesgo operativo si no se toman decisiones con respaldo técnico.
De Expoagro a los cambios de fondo en la aplicación de fitosanitarios
En la última edición de Expoagro, Rizobacter dejó en claro hacia dónde se dirige la próxima etapa de la protección de cultivos. La empresa puso el foco en la integración entre herramientas digitales, maquinaria de última generación y química aplicada, en un intento por cerrar una brecha que crece año tras año.
Uno de los anuncios más relevantes fue el acuerdo con la empresa tecnológica Vidcon para avanzar en el uso agronómico de drones. Aunque todavía representan una proporción baja del total de aplicaciones, su crecimiento empieza a modificar la lógica operativa del campo.
Una tecnología que cambia las reglas del juego
“Hoy los drones ocupan quizás el 2% del hectareaje que se aplica, pero la tasa de crecimiento es monstruosa”, explicó Timpone.
El avance de los drones no es solo una cuestión de escala, sino de funcionamiento. A diferencia de las aplicaciones tradicionales, trabajan con volúmenes mucho más bajos y concentraciones más altas, lo que introduce nuevas variables en el comportamiento de los productos.

“En alta concentración muchas reacciones cambian… productos que eran perfectamente estables quizás ya no lo son”, advirtió.
En ese contexto, los coadyuvantes pasan a ocupar un rol central dentro de la estrategia productiva. “Los ayudantes son las sustancias que pueden hermanar esos mundos”, sintetizó el especialista.
Conocimiento, regulación y una nueva etapa del agro
El crecimiento de esta tecnología también expone una necesidad urgente de capacitación y regulación. Desde la normativa hasta las buenas prácticas, el ecosistema de los drones requiere una construcción colectiva que recién empieza a consolidarse.
En ese sentido, la articulación con CASAFE y otros actores del sector busca garantizar que el uso de estas herramientas sea eficiente, seguro y sustentable en el tiempo.
Una innovación pensada para un clima cada vez más exigente
Más allá del salto tecnológico, la compañía también puso el foco en otro fenómeno que viene ganando protagonismo: la variabilidad climática. Lejos de ser una condición estable, el invierno en la región pampeana muestra cada vez más episodios de baja humedad, amplitud térmica y viento.
“Hemos pasado inviernos muy secos… y muchas veces con condiciones que no tienen nada de ‘invierno tranquilo’”, explicó Timpone.
En ese contexto, Rizobacter desarrolló Rizospray Wet, un coadyuvante orientado a resolver situaciones intermedias donde ni los productos básicos ni los más complejos logran resultados óptimos.
La formulación busca mejorar el comportamiento del caldo y garantizar que la aplicación llegue de manera efectiva al cultivo, especialmente en campañas donde cada decisión impacta directamente en la rentabilidad.
“Quizás no necesitás el costo de un producto de verano, pero sí maximizar el cuidado de una inversión media”, señaló.
Medir para decidir: el laboratorio como respaldo
Detrás de estos desarrollos aparece un concepto clave: la validación con datos. En su laboratorio de evaluación, Rizobacter trabaja con mediciones que permiten cuantificar el comportamiento de los productos en condiciones reales.

Ese enfoque transforma percepciones en información concreta y permite al productor tomar decisiones más precisas en un contexto cada vez más exigente.
“Es muy lindo hablar con datos… porque el productor puede hacer un verdadero análisis costo-beneficio”, remarcó.
Más oferta, más decisiones: el desafío de la campaña
El escenario que se abre para la campaña 2026 combina mayor disponibilidad de insumos con un nivel de incertidumbre elevado. En ese marco, la posibilidad de experimentar convive con la necesidad de asegurar resultados.
“No vale la pena intentar cambiar por un dólar y poner en riesgo 50 dólares de inversión”, advirtió Timpone.
La mayor disponibilidad de productos puede ser una ventaja, siempre que esté acompañada por información de calidad y respaldo técnico. En ese sentido, el productor vuelve a ocupar un rol central como tomador de decisiones.
“Que hagan preguntas jodidas… que desafíen a las empresas y pidan cómo se midió cada cosa”, planteó.
En un mercado donde crecerá la cantidad de opciones disponibles, la diferencia estará en la capacidad de filtrar información y elegir con criterio.
“Va a haber mucha gente ofreciendo cosas… pero el productor tiene derecho a ir a la información original y nosotros la obligación de responder”, concluyó.





