Mientras, el Ministerio de Relaciones Exteriores adviertió que una nueva “aventura militar” en el Golfo tendría un costo para los mercados energéticos.
La creencia generalizada, desde Teherán hasta Beirut, es que, independientemente de quién forme el próximo gobierno en Israel, ya sea Benjamín Netanyahu o Gadi Eisenkot, la postura hacia Irán y sus aliados seguirá siendo la de los halcones, y que lo más prudente es prepararse para una nueva guerra.
En Beirut, mientras tanto, la organización político-militar chiíta Hezbolá consideró el resultado una derrota para Netanyahu y, según fuentes libanesas, continúa preparándose para la reanudación de las hostilidades.
Y en Yemen, los rebeldes hutíes ni siquiera se pronunciaron sobre la votación, preocupados por los ataques contra Arabia Saudita.
En tanto, en Irak, el gobierno teme que un nuevo conflicto entre Washington y Teherán dificulte el desarme de las milicias, previsto para el próximo verano boreal.
En los últimos días, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró: “Nos da igual quién lidere una entidad que solo ha traído violencia y masacres a nuestra región”.
Así, Teherán calificó la contienda política israelí no como una elección, sino como “una lucha entre bandos” o una “competencia entre diferentes facciones para ver quién comete más crímenes”.
Según observadores citados por la prensa de Teherán, el enfrentamiento entre Netanyahu y sus rivales no es una confrontación entre la paz y la guerra, sino una lucha interna por el poder.
En ese sentido, añadieron que “la estrategia de Irán es independiente del resultado”.
Por su parte, Netanyahu declaró a sus seguidores que Israel, junto con el presidente estadounidense, Donald Trump, “tiene una oportunidad histórica” para eliminar “de una vez por todas la amenaza existencial que representa Irán”.
En Beirut, el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, afirmó que las encuestas israelíes ®reflejan una derrota y el tiránico Estados Unidos no está mejor”.
También dijo que el acuerdo entre Teherán y Washington “nos interesa porque es la única fuente de fortaleza disponible, junto con la resistencia”.
Al-Akhbar, el periódico afiliado al partido, escribió, por su lado, que la política de “seguridad” de Israel hacia los palestinos y sus vecinos se mantendrá invariable, independientemente de quién gobierne.
En tal sentido, fuentes políticas y militares libanesas informaron que Hezbolá preparó dos escenarios para el período postelectoral y consideró que las elecciones son un factor que podría alterar el ritmo del conflicto, no sus objetivos.
Fuentes cercanas al partido aclararon que Teherán no le pidió que inicie una nueva guerra, pero que “no permanecerá impasible si Israel traspasa los límites del statu quo”.
Y en el contexto de la ocupación militar israelí del sur del Líbano, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que Hezbolá “perderá más territorio” en las zonas de Nabatiyeh y Litani, que se convertirán en una “zona de seguridad permanente”. (ANSA).




