Lula dijo que Brasil no permitiría que “los enemigos internos y externos de la democracia” socavaran la elección, que describió como una entre “la democracia y el negacionismo”.
22 de septiembre (Reuters) – El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechó su discurso ante la Asamblea General de la ONU el martes para advertir contra la injerencia extranjera en las elecciones brasileñas de octubre y rechazar cualquier intervención externa en la lucha contra el crimen organizado, unas declaraciones que parecían dirigidas tanto a Washington como a sus rivales políticos.
Los comentarios parecían hacer referencia al candidato presidencial de la derecha, Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario tras haber sido condenado por intentar invalidar el resultado de las elecciones de 2022.
“Todos los candidatos disfrutan de la más amplia libertad de expresión. Sabemos que algunos abusan de esa libertad para alinearse con intereses extranjeros que van en contra de los intereses del país”, dijo el líder de izquierdas, sin nombrar a nadie.
Las encuestas de opinión muestran a Lula y a Flávio empatados estadísticamente en una posible segunda vuelta.
Flávio, cuyo padre es un aliado de larga data del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con el líder estadounidense a principios de este año y lanzó su campaña en julio destacando el apoyo del presidente argentino Javier Milei y del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.
“No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean internos o externos, socaven la voluntad popular”, dijo, criticando lo que calificó de nuevos intentos de dominación geopolítica.
Lula dijo que el sistema electoral de Brasil es “moderno y sólido” y advirtió contra las campañas de desinformación que pretenden distorsionar el debate público durante la campaña.
Lula dijo que Brasil estaba preparado para hacer frente a las organizaciones criminales que operan en el país y más allá de sus fronteras, pero abogó por la cooperación internacional en lugar de la intervención.
“Brasil no es el patio trasero de nadie”, agregó Lula. “Estamos siendo testigos, una vez más, de injerencias externas en los procesos electorales”.
“No necesitamos portaaviones patrullando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para frenar el flujo de armas y dinero que alimentan la delincuencia”, dijo, y añadió que había transmitido personalmente ese mensaje a Trump.
A principios de este año, Washington calificó a dos importantes bandas de narcotraficantes brasileñas como organizaciones terroristas, una medida que Lula ha criticado por considerarla una injerencia indebida en los asuntos internos del país sudamericano.
(Reporte de Gabriel Araujo en São Paulo y Lisandra Paraguassu en Brasilia; Reporte adicional de Isabel Teles; edición en español de Javier López de Lérida)



