MO: Hezbolá construye casas para los suyos y trincheras antiisraelíes.

Nuevo proyecto en la periferia de Beirut

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Se trata de la primera ayuda de envergadura que el movimiento ofrece a las familias afectadas por el conflicto, reanudado en marzo. Según fuentes citadas por la prensa internacional, el programa fue financiado con 200 millones de dólares enviados por Irán en septiembre.

Desde los suburbios del sur de Beirut, el movimiento chiita aliado de Irán lanzó un programa de asistencia para los desplazados por la guerra con Israel. En el mismo acto, reivindicó la resistencia armada como una “necesidad nacional” mientras dure la ocupación israelí.

Daghmush sostuvo que, por ese motivo, el Gobierno “no puede impedir” que los libaneses resistan a las fuerzas israelíes, que ocupan de manera permanente cerca del 6% del territorio libanés.

El principal blanco político del discurso fue el Estado libanés. Ali Daghmush, presidente del Consejo Ejecutivo de Hezbolá, acusó a las autoridades de no haber defendido la soberanía del país tras el alto el fuego de noviembre de 2024 y de no haber destinado fondos a la reconstrucción.

El programa, denominado “Promesa y compromiso”, contempla ayudas de hasta 14.000 US$ por familia durante un año para pagar el alquiler y adquirir muebles. Los desembolsos se realizarán en cuotas trimestrales. También podrán acceder al beneficio las familias que no puedan regresar a las localidades fronterizas ocupadas por Israel.

El dirigente afirmó que Hezbolá asume así la responsabilidad de brindar asistencia, aunque aseguró que no pretende sustituir al Estado. Al mismo tiempo, utilizó las deficiencias de las autoridades para justificar la continuidad de las armas que el propio Estado se comprometió a retirar.

En paralelo a las ayudas económicas, el movimiento también avanza en su reorganización militar, según fuentes de seguridad citadas por medios libaneses. Hezbolá intenta reestructurar sus fuerzas al sur y al norte del río Litani, con drones capaces de transportar hasta seis kilos de explosivos y posiciones reforzadas en las elevaciones del sur del país.

El registro de los beneficiarios está a cargo de la empresa Meamar, sancionada en 2020 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que la identificó como una compañía controlada por el Consejo Ejecutivo de Hezbolá. Daghmush no dio detalles sobre el monto total de los fondos ni sobre su procedencia.

“Las relaciones de fuerza sobre el terreno pueden cambiar”, advirtió Daghmush.

En los suburbios meridionales de Beirut, según fuentes citadas por el diario francófono L’Orient-Le Jour, contrario a Hezbolá, se evacuaron departamentos y oficinas por temor a asesinatos selectivos. La noticia sobre la llegada de fondos iraníes también llevó a duplicar las medidas de seguridad en torno al dinero.

Entre las nuevas condiciones planteadas por Israel figura la posibilidad de que sus soldados verifiquen directamente sobre el terreno el desmantelamiento de las instalaciones del movimiento chiita.

Según fuentes diplomáticas, Israel comunicó a Beirut que, en caso de una nueva guerra con Irán y de una intervención de Hezbolá en el conflicto, ampliaría la ocupación y establecería un bloqueo aéreo, terrestre y marítimo contra el Líbano.

Sus declaraciones se produjeron después de que en los últimos días fueran incautados cargamentos de explosivos ingresados desde Siria, aunque hasta el momento no se estableció ningún vínculo entre Hezbolá y esos envíos.

Una semana después de las conversaciones entre representantes libaneses e israelíes celebradas en Tampa, Florida, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, defendió entretanto una postura firme contra los grupos armados no estatales.

Según Salam, el costo de la reconstrucción tras la última guerra podría superar los 27.000 millones de dólares. (ANSA).

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