Provincia registra transformación histórica con cultivos sin tierra y producción en 18.650 metros cuadrados

En Mendoza, la hidroponía, que tiene la tercera capacidad instalada del país, registra un incremento impulsado por una necesidad estructural ineludible: la escasez y la optimización extrema del recurso hídrico

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En Mendoza, donde la escasez de agua condiciona la economía rural, la hidroponía aparece como una alternativa productiva con fuerte impulso público y privado. El nuevo clúster provincial busca transformar esa presión hídrica en una oportunidad para producir más y mejor con menos recurso.

Las repetidas temporadas de sequía y las crisis hídricas obligan a repensar los sistemas agrícolas tradicionales y priorizar la eficiencia a mediano y largo plazo. Por eso, cultivos sin suelo y de alto valor agregado, como lechugas, tomates y pimientos, ganan espacio como respuesta técnica y comercial.

Clúster y política pública

En las últimas semanas se constituyó el Clúster de Hidroponía de Mendoza, una iniciativa que articula empresas, productores e instituciones técnicas para aumentar escala y competitividad. El plan provincial de Asociativismo y el respaldo del INTA buscan consolidar la actividad como modelo de resiliencia climática y eficiencia productiva.

El director de Agricultura, Alfredo Draque, destacó que la hidroponía deja de ser una alternativa lejana para convertirse en una estrategia concreta de reconversión agrícola. Las políticas públicas apuntan a facilitar financiamiento, transferencia tecnológica y una agenda de trabajo basada en necesidades reales del sector.

Dónde se produce y quiénes lideran

La producción hidropónica en Mendoza se concentra en el Cinturón Verde, especialmente en las comunas de Guaymallén y Maipú, con algunos emprendimientos en General Alvear. En la provincia existen alrededor de 15 productores comerciales que combinan invernaderos inteligentes y módulos de investigación aplicada.

Según el Censo 2024 de la Asociación Hidropónica Argentina, Mendoza ocupa el tercer puesto con una superficie instalada de 18.650 metros cuadrados, detrás de Buenos Aires con 33.850 metros cuadrados y Córdoba con 28.750 metros cuadrados. Un caso emblemático es el establecimiento Compostela, en Los Corralitos, que opera 13 hectáreas de invernaderos automatizados y reutiliza orujo de uva como sustrato en una economía circular.

Ventajas del sistema hidropónico

La hidroponía permite ahorrar hasta un 90 % del agua gracias a sistemas de recirculación en circuito cerrado, un dato clave en zonas con restricción hídrica. Además, las plantas acceden directamente a nutrientes en la raíz y pueden crecer hasta un 30 % más rápido que en suelo, reduciendo tiempos de ciclo y aumentando la productividad.

La técnica reduce la presión de patógenos y la necesidad de pesticidas al eliminar el contacto con suelo contaminado, lo que mejora la inocuidad alimentaria y la longevidad postcosecha. Otra ventaja es la posibilidad de cultivo vertical e intensivo en espacios reducidos, lo que facilita la producción urbana y el abastecimiento de mercados regionales.

Investigación, tecnología y formación

Proyectos como el Módulo AV-INTA Mendoza vinculado a iniciativas internacionales de Fontagro muestran el nivel técnico alcanzado y la inserción en redes de innovación. La creación del clúster pretende acortar la brecha entre productores que ya adoptaron la técnica y quienes buscan incorporarla mediante formación y acceso a asesoría técnica.

La profesionalización pospandemia y la creación de la Asociación Hidropónica Argentina impulsaron la producción de cercanía y la trazabilidad, factores que hoy sostienen el crecimiento del consumo. En paralelo, la demanda desde grandes urbes y la Patagonia obliga a pensar cadenas logísticas y estándares de calidad que permitan escalar sin perder competitividad.

Desafíos y oportunidades de mercado

Aunque la hidroponía muestra ventajas productivas y ambientales, enfrenta desafíos en financiamiento, economía de escala y capacitación técnica para pequeños y medianos productores. El gobierno provincial contempla herramientas financieras y programas de acompañamiento para que los emprendimientos con potencial puedan crecer y acceder a cadenas comerciales.

El sector tiene margen para ampliar su participación en mercados internos y, a mediano plazo, en nichos de exportación con productos de alto valor y trazabilidad. Si se articula inversión pública, investigación y demanda sostenida, Mendoza puede consolidarse como un centro nacional de producción hidropónica con impacto en seguridad alimentaria y uso eficiente del agua.

La hidroponía en Mendoza no es solo tecnología: es una respuesta concreta a la limitación hídrica y una oportunidad de empleo, innovación y valor agregado en el agro provincial. Por Pablo Mannino para Palabra de Campo.

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