Un relevamiento del Ieral, de la Fundación Mediterránea, revela que la competitividad del campo argentino mejoró en el último año gracias a la convergencia de los precios de insumos y maquinaria con sus pares regionales. El estudio, elaborado por Juan Manuel Garzón, Franco Artusso y Valentino Costamagna, muestra una brecha promedio de apenas 0,4 % en septiembre frente al 6 % registrado un año antes.
La noticia es relevante porque una menor brecha en los costos de producción puede potenciar la competitividad exportadora y el margen operativo de los productores, aunque no elimina otras cargas estructurales. Entre esas cargas, las retenciones siguen siendo el factor que más condiciona la rentabilidad y la comparación internacional.
El trabajo compara los precios en dólares de 13 bienes y servicios vinculados con la producción agrícola entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, y permite identificar ventajas y desventajas puntuales por producto. En ese análisis, la Argentina resulta más cara que Brasil en 5 insumos, que Paraguay en 10, que Uruguay en 9 y que Estados Unidos en 5.
En agroquímicos los resultados son mixtos y traen buenas noticias en algunos casos concretos para los productores argentinos. El glifosato se vende en la Argentina a un precio casi 12 % inferior al promedio regional, y el fungicida incluido en la muestra cuesta cerca de 15 % menos que la media.
El panorama se vuelve heterogéneo al analizar fertilizantes, donde aparecen tanto desventajas como ventajas según el producto. El fosfato diamónico (DAP) y el monoamónico (MAP) resultan entre 5,4 % y 5,7 % más caros, mientras que el superfosfato triple está 10,2 % por encima del promedio; en contrapartida, el sulfato de amonio cotiza 3,7 % por debajo y la urea 11,8 % menos.
El transporte y el combustible mantienen costos relativos más elevados, un aspecto decisivo en una actividad donde las distancias impactan fuertemente la cuenta final por hectárea. El gasoil grado 2 está 6,5 % por encima del promedio de los cinco países y el precio del flete granario trepa 13,4 %, aunque en ambos casos Argentina sigue siendo más barata que Estados Unidos y más cara que Brasil, Paraguay y Uruguay.
Retenciones
El informe del Ieral subraya que la convergencia de precios de insumos no sustituye la ventaja competitiva que ofrece la ausencia de impuestos a la exportación en los demás países comparados. Mientras productores de Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos facturan sin esta carga, los argentinos deben descontar retenciones que reducen el ingreso efectivo por tonelada vendida.
En maquinaria los resultados también son dispares y muestran efectos sobre la inversión de capital en el campo argentino. Los tractores resultan, en promedio, 12,6 % más caros en la Argentina, mientras que las cosechadoras cotizan cerca de 3,3 % menos que el promedio regional.
Es importante recordar que el relevamiento compara precios puntuales de insumos, servicios y equipos, pero no incorpora todas las variables que determinan la rentabilidad por hectárea. Factores como distancia a puertos, eficiencia logística, tipo de cambio, rendimiento de cultivos y precios internacionales de los granos siguen siendo determinantes para el resultado económico final.
Para productores y responsables de política, el mensaje es claro: la mejora en costos relativos puede aliviar presión sobre la competitividad, pero no suple la necesidad de políticas que reduzcan la carga tributaria y optimicen la logística. Las decisiones sobre retenciones, infraestructura de transporte y acceso a fertilizantes importados serán claves para ver si esta convergencia de precios se traduce en un aumento sostenido de la rentabilidad rural.



