La Jornada de Actualización Técnica organizada por la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA) volvió a poner a Salta en el centro del debate el 1° de julio, con más de 20 oradores que analizaron la cadena completa de valor.
El encuentro reunió a investigadores, productores y referentes del comercio para discutir cómo las legumbres pueden aprovechar una ventana de demanda global mientras enfrentan una competencia internacional creciente.
Para el sector, la discusión fue clara: crecer no depende solo de más hectáreas, sino de mejorar genética, logística y la capacidad para agregar valor.
De fondo estuvo la urgencia de adaptar la producción a mercados dinámicos y exigentes, con herramientas tecnológicas que incrementen eficiencia y sostenibilidad.
Los temas técnicos se cruzaron con análisis comerciales y geopolíticos, mostrando que la estrategia comercial será tan decisiva como la mejora productiva.
UNA MIRADA AL MERCADO DE LEGUMBRES
En el panel “Outlook de mercados” se repasó la realidad de cultivos como arveja, garbanzo y poroto, y la entrada de nuevos jugadores en la mesa comercial global.
Según los especialistas, la campaña cerró con buenos indicadores de superficie y rendimiento, impulsados por un reemplazo de variedades tradicionales por material genético de mayor potencial.
El caso de la arveja fue señalado como ejemplo de cómo la genética elevó rendimientos y calidad, lo que mejora el posicionamiento exportador del cultivo.
En contraste, el mercado del garbanzo enfrenta una sobreoferta global que mantiene los precios en niveles bajos y obliga a pensar en destinos alternativos y productos con valor agregado.
La reaparición de países como Canadá en destinos claves, y la creciente capacidad exportadora de orígenes hasta ahora marginales, dibujan un mapa competitivo más complejo.
POROTOS DE COLOR Y ALUBIA
Los especialistas advirtieron que Brasil dejó de ser solo comprador para convertirse en competidor directo en porotos de color, cambiando reglas de juego en mercados regionales.
Ese cambio obliga a la Argentina a reforzar su competitividad logística y comercial, y a explorar acuerdos que sostengan el acceso a mercados tradicionales.
En alubia, Egipto consolidó presencia en Europa por ventajas de cercanía y logística, lo que representa una barrera para recuperar participación sin mejorar calidad y cadena de suministro.
Referentes del panel remarcaron que la reciente apertura del mercado chino para porotos y garbanzos es una oportunidad estratégica que CLERA y la Secretaría de Agricultura buscan capitalizar.
Sin embargo, recuperar mercados no solo depende de aperturas: exige volver a los niveles de calidad históricos y generar productos que permitan diferenciar la oferta argentina.
TRANSFORMAR LA TECNOLOGÍA EN VALOR
La digitalización y la oferta creciente de soluciones basadas en inteligencia artificial, robótica y datos fueron otro eje central de la jornada, con advertencias sobre su uso indiscriminado.
Gabriel Tinghitela, responsable de Innovación de CREA, planteó que el desafío es entender dónde aprieta el zapato y seleccionar tecnologías que resuelvan problemas concretos, no colecciones de novedades.
Su recomendación fue clara: mapear procesos, identificar puntos críticos y asignar responsabilidad formal para gestionar la adopción tecnológica y evitar inversiones ineficientes.
Además, subrayó que muchas fallas en implementación responden a ausencia de planificación, capacitación insuficiente y carencia de roles claros dentro de las empresas agropecuarias.
La conclusión del encuentro fue práctica y humana: para transformar la tecnología en ventaja competitiva hace falta integrar personas, procesos y herramientas con objetivos claros y métricas de control.
Si la Argentina quiere mantener y ampliar su rol en el “mundial” de las legumbres, deberá combinar innovación genética, diversificación de mercados y una gestión de la tecnología orientada a generar valor real.



