El avance de proyectos que buscan incrementar la captura de carbono en suelos y las herramientas para certificar esas prácticas muestran que Argentina amplía su abanico de Soluciones Basadas en la Naturaleza.
Ese movimiento combina productividad, sustentabilidad y nuevas fuentes de ingreso para productores, y plantea oportunidades crecientes en mercados de carbono y cadenas de valor.
La agricultura regenerativa y el carbono
La agricultura regenerativa propone prácticas como rotación de cultivos, cultivos de cobertura, reducción de erosión e integración agricultura-ganadería que mejoran la salud del suelo y la biodiversidad.
Esas prácticas no solo favorecen la captura de carbono, sino que aumentan la resiliencia productiva frente a climas extremos y aportan servicios ecosistémicos valorables económicamente.
Fuentes de la Mesa Argentina de Carbono señalan que el mercado local, antes dominado por energía y forestación, incorpora ahora con mayor fuerza a los sistemas agrícolas y ganaderos.
Según el coordinador Juan Pedro Cano, esta evolución refleja una madurez del mercado y abre oportunidades para beneficios ambientales y productivos verificables.
Un caso concreto es el proyecto Improved Agriculture Land Management in Argentina, impulsado por AIKE, que busca reducir la degradación de suelos mediante cultivos de cobertura y manejo de pastizales.
La iniciativa arrancó en la provincia de Buenos Aires y prevé expansión a Santa Fe, Córdoba, La Pampa, San Luis y otras regiones, con respaldo técnico de Prosustentia y certificación de Verra e Intertek.

Camino AR: certificar la regeneración
La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y la empresa Nativas lanzaron Camino AR, una infraestructura digital para medir, acompañar y certificar prácticas regenerativas.
El objetivo es acelerar adopción en campo y generar certificados digitales que permitan monetizar servicios ecosistémicos para empresas interesadas en sostenibilidad.
Una vez alcanzados los estándares, los productores podrán obtener certificados digitales registrados en blockchain bajo la etiqueta ARC+, concebidos para ser transaccionables en mercados privados.
Esos instrumentos buscan facilitar procesos de insetting y respaldar cadenas de suministro con menor impacto ambiental, conectando productores con compradores y financiadores.
La plataforma permite cargar datos del establecimiento, prácticas de manejo y recibir, mediante inteligencia artificial, un diagnóstico inicial con recomendaciones precisas.
Además genera un puntaje que indica cuán cerca está el sistema productivo de certificar prácticas según criterios regenerativos y facilita el seguimiento técnico requerido para validación.
Impacto para productores y mercados
La convergencia entre proyectos de captación de carbono y herramientas de certificación implica nuevas fuentes de ingreso, pero también exige estándares sólidos de MRV (monitoreo, reporte y verificación).
Sin mecanismos técnicos y contractuales claros, existe riesgo de resultados inciertos y de problemas de permanencia que reduzcan la confianza de inversores y compradores.
Para los productores, las claves serán el costo de adopción, el acceso a tecnología y la negociación de contratos que reconozcan riesgos y beneficios a mediano y largo plazo.
Los proyectos exitosos deberán combinar asistencia técnica, esquemas financieros y mercados que valoren tanto la producción de alimentos como los servicios ecosistémicos generados.
Por qué importa ahora
En un contexto donde la sustentabilidad adquiere valor económico, la Argentina tiene condiciones favorables para escalar soluciones que integren clima y producción.
Si se consolidan estándares confiables, financiamiento y políticas de apoyo, la agricultura regenerativa puede convertirse en una alternativa rentable y climáticamente relevante para millones de hectáreas productivas.
Aapresid presentará oficialmente Camino AR en el Congreso Aapresid 2026, tras validaciones técnicas y alianzas, en un momento en que la oferta agro está siendo revalorizada por su contribución al clima.
Con 35 años de trayectoria, alrededor de 1.800 productores asociados y presencia en más de 11 millones de hectáreas, la organización apuesta a traducir prácticas sustentables en señales de mercado para productores, empresas e inversores.


