En el centro de la escena agropecuaria, y a solo horas del acto inaugural que encabezará Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos dejó definiciones clave sobre el futuro de las retenciones. En una charla pública con Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), afirmó que el Presidente “percibe” el daño que generan los derechos de exportación y que entiende el reclamo del sector.
Francos aseguró que Milei captó el planteo de la Mesa de Enlace durante la reunión que mantuvieron días atrás en Palermo. “Entendió muy bien cómo se compone el costo y el resultado final de una explotación agrícola, especialmente en soja y maíz, que son los cultivos más afectados”, expresó.
El jefe de Gabinete sostuvo que el esquema actual “confisca ingresos al sector privado” y afirmó que si se lograra eliminar gradualmente ese impuesto, el aumento de la producción podría compensar la pérdida fiscal en el tiempo. No obstante, advirtió que esa transición aún no tiene fecha, aunque Milei podría anticipar plazos durante su discurso del sábado en la Exposición Rural, tal como ya lo hizo en la edición anterior del evento.
Sin retrocesos fiscales
Francos fue categórico al rechazar cualquier retroceso en la política de equilibrio macroeconómico. Explicó que reformas como la moratoria previsional o ciertos regímenes especiales impulsados por legisladores provinciales representarían un gasto adicional de 1,5% del PBI, equivalentes a unos US$10.000 millones. “Que le vayan a sacar a Milei 10.000 millones de las cuentas públicas… ni loco. Lo vetaremos. Y si nos confirman el veto, buscaremos otra alternativa, pero no vamos a ceder en los fundamentos de nuestro programa económico”, advirtió.
La charla entre Francos y Pino se dio en un clima de creciente expectativa por el discurso presidencial del sábado, en el que el Gobierno anunciaría una baja en las retenciones para ciertos productos agroindustriales. Si bien no está confirmado qué cultivos estarán incluidos, el mensaje apunta a dar una señal clara al campo tras una cosecha 2024/25 ajustada y con márgenes negativos para muchos productores arrendatarios.
El respaldo político, clave para avanzar
En otro tramo del diálogo, Francos explicó que muchos gobernadores y legisladores provinciales obstaculizan reformas estructurales por temor a perder apoyo en sus distritos. “Nos pasa con las leyes de jubilaciones o discapacidad. Saben que son impagables, pero no las quieren votar en contra”, señaló. Y proyectó que, tras las elecciones de medio término, el Gobierno espera contar con mayor fuerza parlamentaria para avanzar en las transformaciones necesarias.
Respecto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado junto con la Ley Bases, Francos reveló que hay al menos US$20.000 millones de inversiones grandes que se están posponiendo hasta octubre, a la espera de una mayor certidumbre política y económica. “El resultado electoral va a decidir muchas inversiones que están demoradas”, dijo.
También se refirió al sistema sindical, y aunque reconoció que el gremialismo tradicional entiende que hay que hacer cambios, señaló que “el problema es cómo se ejecutan” esas transformaciones sin afectar la gobernabilidad ni el superávit fiscal.
Un mensaje al campo: alivio en cuotas, compromiso de fondo
El tono general del jefe de Gabinete fue de reconocimiento a los problemas que enfrenta el agro argentino. Remarcó que el Presidente está al tanto del impacto de las retenciones y que comparte la idea de su eliminación. Sin embargo, el compromiso del Gobierno de mantener el superávit fiscal limita la posibilidad de tomar decisiones apresuradas.
En ese marco, la estrategia parece ser la de una transición progresiva, basada en señales políticas, crecimiento de la producción y una mejora paulatina de la recaudación por otros medios.





