La Semana Angus de Otoño en Palermo volvió a reunir a criadores, técnicos y referentes del sector para mostrar la fortaleza de la raza que domina la ganadería argentina. A pie de pista, en La Rural, se vio pasar a ejemplares negros y rojos mientras especialistas comentaban características fenotípicas y genéticas. Entre el público estuvo Alfonso Bustillo, ex presidente de la Asociación Argentina de Angus y figura clave en la difusión de programas genéticos nacionales e internacionales. Su experiencia en la cabaña La Primavera, ubicada en Cañuelas y con más de 90 años de trayectoria, sirve de ejemplo para entender cómo la genética moderna se integra al negocio ganadero.
La cabaña familiar, fundada en 1935, fue heredada por varias generaciones y permitió a Bustillo aplicar su formación como ingeniero agrónomo y su especialización en genética. Para él, la genética dejó de ser un tema teórico y pasó a formar parte central del manejo productivo, junto con la nutrición, la sanidad y el manejo general del rodeo. Esa integración se observa en exposiciones, remates y en la comercialización de reproductores, embriones y semen.
Programas genéticos y formación
Bustillo destaca que los programas genéticos de Estados Unidos, Canadá, Australia y Uruguay están muy avanzados y que la genética disponible hoy en Argentina está a la altura de esos países. Menciona el rol del programa de Evaluación de Reproductores de Angus (ERA) y subraya la importancia de la formación técnica: estudiar genética, participar en cursos y charlas, y vincularse con quienes desarrollan esos programas es la vía para avanzar.
El INTA y programas específicos de la Asociación son señalados como buenos ámbitos de formación. Bustillo remarca el valor de enviar técnicos a capacitarse en el exterior, citando el ejemplo de Agustín Curuchet, continuador de un programa iniciado por Horacio Guitou, que se formó en Estados Unidos. La transferencia de conocimiento facilita que la genética local se administre con criterios científicos y aplicables al campo.
Qué muestra una exposición y cómo impacta en la producción
Las exposiciones, más allá de ser vitrinas para competir, funcionan como el primer escalón de una pirámide: desde la pista se derrama genética hacia los rodeos comerciales. Allí se ve el efecto real meses después, cuando la zafra de terneros refleja la calidad heredada. Para los criadores, la feria es el punto de partida del calendario anual: competir en pista, vender reproductores en remates o comercializar embriones y semen son estrategias que definen el negocio de cada cabaña.
Planificar un año en la cabaña implica pensar en destinos diversos: reproductores para competir, ejemplares para remates dirigidos a productores comerciales o hembras y toros destinados a la producción de embriones y semen. El objetivo último es que la genética mostrada contribuya a mejorar la rentabilidad del cliente y del sistema ganadero en general.
DEP: la herramienta clave para seleccionar con criterio
Uno de los conceptos centrales que explica Bustillo es el de DEP (Diferencia Esperada en la Progenie). Mientras que un animal puede ser atractivo estéticamente y ganar campeonatos, lo esencial es que transmita características que mejoren la producción. Los DEP permiten cuantificar cuánto se espera que un reproductor modifique variables productivas en su descendencia: peso al nacer, peso al destete, velocidad de crecimiento, capacidad lechera de las hijas, calidad y cantidad de carne, circunferencia escrotal, docilidad y características de pezuñas, entre otras.
Los DEP son relativos: comparan individuos entre sí. Por ejemplo, si un toro tiene un DEP de +3 para peso al nacer y otro -2, en promedio la progenie del primero pesará cinco kilos más que la del segundo. Con más información y análisis de progenie, la precisión de los DEP aumenta, haciendo más confiable la selección.
Mejorar múltiples rasgos implica compromisos
Mejorar simultáneamente varias variables suele ser más lento que focalizarse en una sola. No obstante, algunas características están correlacionadas —por ejemplo, buen peso al destete suele asociarse a buen peso final— y eso permite estrategias de selección más integrales. El criador debe definir prioridades según el mercado y los objetivos productivos: acelerar el crecimiento, priorizar fertilidad y facilidad de parto, o realzar la calidad de carne para la industria.
¿Por qué el Angus es la raza preferida en Argentina?
La explicación tiene dos caras: manejo y genética. Angus reúne cualidades que facilitan la producción: alta fertilidad, facilidad de parto, buena habilidad materna, salud robusta y crecimiento eficiente. Además, aporta una calidad de carne valorada por la industria por su menor incidencia de grasas indeseadas y una buena capacidad de marmoleo (grasa intramuscular), lo que mejora el valor de la canal y la aceptación en mercados exigentes. Ese paquete integral hace que muchos productores elijan Angus como la base para mejorar la rentabilidad del rodeo.
Control genético y seguridad frente a condiciones indeseables
En genética animal también hay riesgos: ciertas modificaciones en el genoma pueden generar condiciones indeseables o incluso mortales. Argentina estudia siete condiciones genéticas en el Angus y establece controles estrictos para evitar su ingreso mediante genética del exterior. Por ello se exige análisis genético obligatorio para machos donadores y hembras donantes, de modo que quienes utilizan toros con alta intensidad reproductiva o vacas para producciones de embriones conozcan que están libres de esas condiciones. Ese control protege la integridad del rodeo y la inversión del productor.
Conclusión
La Semana Angus de Otoño no es solo una muestra de ejemplares; es una vitrina de cómo la genética aplicada transforma la producción. La experiencia de cabañas centenarias como La Primavera y el rol de referentes técnicos como Alfonso Bustillo muestran que invertir en genética es invertir en competitividad: seleccionar con DEP, formar técnicos capacitados, cumplir controles sanitarios y genéticos y adaptar la estrategia de la cabaña a los mercados son pasos determinantes. En un contexto donde la demanda por carne de calidad sigue siendo clave, la combinación de manejo y genética posiciona al Angus argentino como una herramienta central para aumentar la productividad y la rentabilidad del negocio ganadero.





