Repunte del aceite de soja eleva precios al nivel más alto en casi cuatro años

Aceite de soja impulsa subas en Chicago: precios en máximos y preocupación por la humedad en suelos de EE. UU.

La Bolsa de Chicago abrió la semana con alzas lideradas por el aceite de soja, que marcó su valor más alto en casi cuatro años, mientras que la soja en grano registró ganancias significativas. Analistas atribuyen el movimiento a la fortaleza de los aceites vegetales y al repunte de los combustibles, que aumenta las perspectivas de uso para biodiésel y dinamiza la demanda de aceite.

En la posición de julio, el aceite de soja subió notablemente y el poroto acompañó con incrementos relevantes en su cotización. El avance del aceite respondió en parte a flujos de fondos que incrementaron posiciones netas compradoras en el mercado de derivados, según operadores consultados. Además, la mejora en los márgenes de molienda en Estados Unidos ha estimulado mayor actividad de crushing, lo que sostiene la demanda interna.

El comportamiento de los aceites vegetales también está vinculado al desempeño del petróleo crudo y a señales de mayor utilización para biodiésel en diferentes regiones. Esa combinación fortalece precios del aceite y, por arrastre, empuja a la cadena de la soja —incluido el grano y los subproductos— en los mercados internacionales.

En paralelo, el contexto político internacional suma atención: un encuentro previsto entre los líderes de Estados Unidos y China a mediados de mes alimenta expectativas sobre la evolución del comercio agrícola entre ambas potencias, aunque por ahora no hay señales claras de cambios inmediatos en las compras asiáticas.

El clima en el Medio Oeste de Estados Unidos añadió tensión al mercado. Reportes privados alertaron sobre semanas con menor aporte de humedad del que precisarían los suelos en plena campaña de siembra, y zonas del sur del río Mississippi ya muestran condiciones más ajustadas. Ese déficit hídrico puede afectar la emergencia y el desarrollo inicial de los cultivos y es observado de cerca por los operadores.

Fuentes del sector destacaron también el incremento de la molienda en Estados Unidos, impulsada por márgenes más favorables. Ese mayor procesamiento contribuye a absorber oferta de poroto y refuerza la demanda de aceite, incluso cuando persisten dudas sobre la sostenibilidad de las subas si la oferta global se mantiene abundante.

En materia de cifras, el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) consignó embarques semanales de soja por alrededor de 450.000 toneladas, un nivel próximo al piso de expectativas del mercado. A su vez, la consultora StoneX elevó su estimación de producción brasileña para la campaña 2025/2026, proyectando un volumen récord cercano a 182 millones de toneladas, aspecto que limita un avance más pronunciado en los precios.

Entre los granos, el maíz también mostró mejoras. La demanda externa aportó soporte: Corea del Sur confirmó una compra importante y las inspecciones de exportación en Estados Unidos superaron los 2 millones de toneladas en la última semana, ritmo superior al registrado previamente y por encima de lo previsto por algunos analistas.

El trigo presentó una suba más moderada y quedó rezagado frente a sus pares. Los operadores siguen muy pendientes de las lluvias en regiones productoras de Estados Unidos: si bien las precipitaciones eran necesarias, los reportes indican que las mejoras podrían ser insuficientes en algunos sectores, con potenciales daños que serían difíciles de revertir.

Analistas subrayan un balance mixto: fundamentos alcistas asociados a los aceites, el petróleo y la demanda de biodiésel, frente a factores que moderan la escalada, como la fuerte cosecha esperada en Brasil y una oferta global todavía holgada. Mientras tanto, el regreso de India al mercado internacional de trigo —con autorizaciones de exportación recientes y su primer embarque en años— añade otra variable relevante para el comercio mundial de cereales.

En resumen, el mercado agrícola transita un escenario donde los precios reaccionan a la combinación de impulsos desde los energéticos, la actividad industrial de molienda y señales climáticas en zonas clave. La evolución de la demanda china, las decisiones sobre biocombustibles y las estimaciones de cosecha en Brasil serán claves para determinar si las subas actuales se consolidan o si la oferta global termina limitando el avance.

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