Después de un comienzo de año atravesado por fuertes movimientos internacionales, subas de precios y compras anticipadas, el mercado de insumos agrícolas parece ingresar en una etapa de mayor estabilidad. Desde Sigma Agro consideran que buena parte de las correcciones ya se produjo y que la atención debería empezar a trasladarse del precio hacia otro factor decisivo: la disponibilidad de productos durante toda la campaña.
Así lo explicó Juan Bautista Araujo Muller, Director de Marketing y Operaciones de Sigma Agro, durante una entrevista con Palabra de Campo. El ejecutivo señaló que las empresas debieron atravesar en pocos meses cambios importantes en las condiciones económicas y comerciales, que también modificaron la forma en que productores y distribuidores toman sus decisiones.
Un mercado que tuvo que adaptarse rápidamente
Según Araujo Muller, el cambio de escenario económico argentino ya había obligado a las compañías a revisar sus estrategias y adecuarse a nuevos hábitos de compra. La expectativa era transitar un mercado más estable y con decisiones tomadas cerca del momento efectivo de utilización de los insumos.
“El cambio de paradigma económico, al cambiar la administración del país, generó un cambio también a nivel mercado y a nivel hábito de consumo de los productores, para lo cual las empresas nos tuvimos que acomodar rápido”, explicó. Cuando el sector comenzaba a prepararse para esa nueva dinámica, el escenario internacional volvió a introducir volatilidad.
“Nos estábamos preparando para un año de estabilidad, de demanda más productiva, de llegar sobre la fecha de uso y demás, y explotó la guerra en marzo. Eso volvió a generar variables distorsionadas”, señaló.
Ese movimiento repercutió directamente sobre diferentes componentes de los costos agrícolas, desde los fertilizantes hasta el combustible y el transporte internacional. Según explicó Araujo Muller, el mercado de insumos llegó a comenzar el año con valores alrededor de un 30% superiores a los del ciclo anterior.
La reacción fue inmediata y se produjo un fuerte adelantamiento de compras durante el primer trimestre, en parte como cobertura ante la posibilidad de nuevas subas. Sin embargo, con el transcurso de los meses esa dinámica comenzó a moderarse.
“Hubo un gran adelantamiento debido a esta variable de volatilidad de precios. Pero ya hoy volvimos a la normalidad”, afirmó.
El precio deja de ser la única preocupación
Para Sigma Agro, el escenario hacia adelante aparece bastante más estabilizado que durante los primeros meses del año. El flete internacional todavía se mantiene caro, aunque Araujo Muller señaló que muestra una tendencia descendente, mientras que los precios de los insumos habrían encontrado un nuevo punto de equilibrio.
“Creemos que los valores que hoy estamos viendo en la calle ya son valores para quedarse, para seguir durante la campaña”, sostuvo. Y agregó: “No hay mucho más para especular o para esperar”.

La lectura de la empresa es que las principales referencias para la gruesa ya comenzaron a consolidarse. Por eso, la recomendación pasa por avanzar con las decisiones y prestar especial atención a la planificación.
“Los precios de la campaña gruesa ya están formados. Es cuestión de tomar la decisión, tener buenas conversaciones con el distribuidor y con la industria para hacer los mejores negocios posibles, pero no dilatar mucho más la toma de decisiones”, afirmó.
“Hay stock para arrancar, pero la duda es si habrá para terminar”
En este contexto aparece uno de los principales interrogantes que Sigma Agro observa para los próximos meses: el abastecimiento. La preocupación no está puesta necesariamente en el inicio del ciclo, sino en la disponibilidad que pueda existir cuando avance la campaña y crezca la demanda.
“Vemos que hay stock para arrancar la campaña, pero la duda es si va a haber stock para terminarla o para transcurrirla”, advirtió Araujo Muller.
Para las industrias, la dificultad reside en que muchas decisiones de producción, importación y logística deben realizarse con bastante anticipación. Por eso, desde Sigma consideran fundamental que distribuidores y productores transmitan sus necesidades para mejorar la planificación de toda la cadena.
“Nosotros siempre somos grandes abastecedores y lo que siempre nos preocupa es quebrar stock, que el distribuidor quiebre stock”, explicó. El mensaje, entonces, es planificar para que el producto llegue en tiempo y forma cuando el productor lo necesite.
Protioflox, la nueva apuesta de Sigma Agro en fungicidas
Mientras analiza este nuevo escenario comercial, Sigma Agro también amplía su portfolio con Protioflox, un fungicida formulado a base de protioconazole y trifloxistrobin. La herramienta está orientada principalmente a trigo y cebada y apunta al control y prevención de manchas.
La incorporación marca además una mayor participación de Sigma dentro del mercado de fungicidas. “Sabemos que el trigo es un cultivo muy importante y sabemos lo que el fungicida y el buen cuidado del trigo impactan en el rendimiento”, destacó Araujo Muller.
Según explicó, el posicionamiento busca mantener uno de los criterios comerciales de la compañía: ofrecer productos que logren combinar desempeño agronómico con una relación precio-calidad competitiva. En una campaña en la que los márgenes vuelven a ocupar un lugar central, la eficiencia económica de cada aplicación pasa a tener tanta importancia como su respuesta productiva.
Betta Biotecnología y una nueva conversación con el productor
Paralelamente, Betta Biotecnología avanza con una propuesta destinada a cultivos extensivos basada principalmente en nutrición y bioestimulación. La estrategia busca ingresar en momentos del cultivo donde el productor ya realiza intervenciones, incorporando nuevas herramientas que acompañen la búsqueda de productividad.
“Lo que busca Betta es una propuesta de nutrición y bioestimulación, buscando entrar en las ventanas de los cultivos donde los productores hoy ya están haciendo cosas”, explicó Araujo Muller.
Para el ejecutivo, esta clase de tecnologías también modifica la relación comercial y técnica con el productor. Mientras los productos genéricos suelen tener una discusión atravesada principalmente por precio, plazo y disponibilidad, la nutrición y la bioestimulación demandan un mayor acompañamiento agronómico.
“Es otro posicionamiento, es otro acompañamiento técnico, es otra la búsqueda misma del productor”, sintetizó.
REDUS: trazabilidad para mostrar lo que ya se hace bien
Dentro de esta estrategia se encuentra además REDUS, un programa de Betta Biotecnología orientado a incorporar trazabilidad y transparencia sobre los sistemas productivos. La iniciativa comenzó vinculada a producciones intensivas y ahora también busca encontrar oportunidades dentro del universo de cultivos extensivos.
A través del seguimiento de la producción, determinados productores pueden incluso incorporar un código QR que permita mostrar cómo fue desarrollado el producto y brindar información al siguiente eslabón de la cadena. La posibilidad adquiere particular importancia en producciones diferenciadas o destinadas a mercados que demandan mayor información sobre los procesos.

“REDUS le da transparencia al 100% de la producción. No quiere decir que te hacemos hacer las cosas mejor, sino que las cosas que ya hacés bien te ayudamos a que las puedas mostrar”, explicó Araujo Muller.
El programa tampoco pretende plantear una competencia entre tecnologías químicas y biológicas. “No viene a reemplazar los químicos, no viene a imponer los biológicos, viene a hacer manejos híbridos que se puedan”, remarcó.
De esta manera, mientras Sigma Agro observa una normalización del mercado de insumos después de meses de fuertes oscilaciones, el desafío comienza a desplazarse hacia la planificación, el abastecimiento y la eficiencia de cada decisión productiva. Con los precios de la gruesa prácticamente definidos, la empresa considera que esperar nuevas bajas podría perder relevancia frente a una pregunta mucho más concreta: si el producto que necesita el productor estará disponible cuando llegue el momento de utilizarlo.




