El 8 de junio de 2026 se promulgó la Resolución N° 3/2026 del Instituto Nacional de Semillas (INASE) que establece un nuevo sistema de protección de la propiedad intelectual de las variedades vegetales mediante un protocolo de identificación rápida del cultivar que originó un grano. Esta medida pretende mejorar la trazabilidad y la certificación del origen de la semilla en el circuito comercial.
La novedad es relevante para obtentores, empresas semilleras y productores porque acorta los tiempos para comprobar el origen de los lotes y facilita la defensa de los derechos de propiedad intelectual. Además, aporta herramientas para reducir el fraude semillero y dar mayor seguridad jurídica al comercio de granos y semillas.
Una revisión del Boletín Oficial detectó que entre el 8 y el 30 de junio se publicaron 8 avisos para la inscripción de nuevas variedades de soja en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares (RNPC). Ese movimiento en less de un mes anticipa una intensa actividad de registro bajo el nuevo marco regulatorio.
Según el artículo 9 de la resolución, el protocolo “se aplicará a los cultivares que resulten inscriptos en el Registro Nacional de Cultivares y en el RNPC a partir de la publicación de la presente”. La norma deja claro que la aplicación del sistema será progresiva y alcanzará a las nuevas inscripciones desde su entrada en vigencia.
LAS VARIEDADES DE SOJA QUE SE VIENEN
La Universidad Nacional de Rosario (UNR), junto con el Conicet, solicitó la inscripción de la variedad Tango 4G+, un cultivar con tecnología de resistencia a glifosato y de ciclo de madurez V. Esta solicitud marca la presencia del sector público-académico en el nuevo esquema de protección.
Syngenta pidió la inscripción de dos variedades: 6726 CE STS y 62×26 CE STS, ambas con tolerancia a glifosato, glufosinato y 2-4D, además de resistencia a insectos lepidópteros y a herbicidas sulfonilureas. Estas combinaciones buscan ofrecer mayor manejo integrado de malezas e insectos en lotes comerciales.
El Grupo Don Mario (GDM) presentó la variedad 67K67RSF SCE, un cultivar de grupo de madurez VI largo con tolerancia a glifosato, glufosinato y 2-4D, y protección frente a lepidópteros. La propuesta refuerza la tendencia hacia eventos con múltiples tolerancias y defensas insecticidas.
Corteva, a través de Pioneer Overseas Corporation, solicitó la inscripción del cultivar 5045DH06-02, de grupo de madurez IV largo, con tolerancia a los tres herbicidas mencionados. La oferta de Corteva se suma a la cartera de variedades con tolerancias combinadas orientadas a diferentes ambientes productivos.
El INTA se anotó con la variedad INTA Alim 4L, una soja de grupo IV largo que se destaca por ser no transgénica, lo que la hace apta para mercados de especialidades. Esa alternativa apunta a cadenas que valoran la trazabilidad y la diferenciación por calidad y origen.
Finalmente, Bayer por medio de Monsanto Technology solicitó la inscripción de dos variedades con la tecnología Intacta: 6122 IPRO y 5122 IPRO, que combinan tolerancia a glifosato y resistencia a insectos. Esas solicitudes consolidan la presencia de tecnologías consolidadas en el mercado argentino.
Es importante aclarar que, excepto Tango 4G+ y INTA Alim 4L, el resto de las variedades ya contaba con inscripción en el Registro Nacional de Cultivares, quedando pendiente el paso por el RNPC que otorga derechos de propiedad intelectual y exclusividad comercial. Ese trámite será clave para definir la protección efectiva y la explotación comercial de cada obtentor.
En lo práctico, la resolución y las inscripciones activas implican que durante la próxima campaña se pondrá a prueba la capacidad del nuevo protocolo para identificar cultivares en orígen y en el mercado. Para productores, acopiadores y exportadores, el cambio promete mayor claridad en la cadena, pero también exige adaptación en controles y trazabilidad.


