Descuidar el control de malezas antes de la siembra puede arruinar la campaña de soja

El manejo de malezas en los últimos años dejó de ser una reacción al rebrote para convertirse en una planificación que empieza antes de la siembra. Esta transformación responde al avance de especies tolerantes y resistentes que obligan a proteger el lote con anticipación.

En la práctica, los barbechos largos ganaron centralidad dentro de la estrategia agronómica porque reducen la presión de malezas antes de que el cultivo entre en competencia. Esa mirada preventiva instala a la residualidad como una condición necesaria, no solo como un atributo deseable.

“Cada aplicación que se hace tarde obliga a tratamientos más complejos y costosos”, afirma Evelyn Fiori, responsable de Desarrollo técnico en la zona Centro y Sur de Santa Fe de ADAMA. Su observación resume por qué hoy la intención es evitar que la maleza nazca en lugar de perseguirla cuando ya está instalada.

Cómo actúa la estrategia preventiva

En ese marco, la firma desarrolló Mayoral, un herbicida que combina Imazapic e Imazapyr, dos ingredientes activos sistémicos del grupo de las imidazolinonas. Estos actúan por vía foliar y radicular para ofrecer control temprano y aporte residual.

El principal diferencial del producto es su capacidad para entregar un control postemergente temprano y una residualidad prolongada bajo condiciones de incorporación por lluvia. En esas condiciones, la protección del lote puede mantenerse por más de 100 días, según los desarrolladores.

Mayoral presenta un espectro amplio frente a malezas de creciente importancia agronómica como Lolium spp., Conyza spp., Viola spp. y Chloris spp.. También actúa sobre especies perennes complejas como Sorghum halepense y Eragrostis spp., que suelen complicar las rotaciones productivas.

Un caso de uso ilustrativo registró la aplicación de Mayoral 400 cc más GLIFOSATO 1,5 kg y una fotografía tomada a los 40 días que mostró excelente performance sobre raigrás con resistencias confirmadas. Ese tipo de resultados resaltan la combinación de control inicial y residualidad como herramienta de manejo integrado.

Además de su uso en barbechos largos orientados a soja, Mayoral permite conservar la posibilidad de implantar posteriormente maíces CL, sorgos IG, arroz CL y caña de azúcar. Esa flexibilidad aporta libertad para diseñar rotaciones más robustas frente a la evolución de las malezas.

En un contexto en el que las malezas siguen ganando terreno, la prevención dejó de ser una mera recomendación técnica para transformarse en una decisión económica. Planificar el manejo de malezas antes de la siembra es hoy una variable clave para reducir costos y preservar opciones productivas.

El desafío es articular tácticas químicas con medidas culturales y mecánicas que reduzcan el riesgo de resistencia y prolonguen la efectividad de las herramientas disponibles. Los productores que integren estas prácticas tendrán mayor capacidad para sostener rindes y la rotación de cultivos en el mediano plazo.

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