Deterioro de la infraestructura obliga al agro a reducir actividad en la Ruta 33

Un equipo de Infocampo Estudio recorrió la Ruta 33 que une a las dos zonas portuarias más importantes para el agro: Rosario y Bahía Blanca. Intendentes, camioneros y productores describieron un escenario calamitoso, en una vía que es testimonio del abandono de décadas que sufre la infraestructura vial en Argentina.

La discusión pública en torno a la infraestructura vial volvió a ponerse en primer plano porque el campo y la agroindustria advierten que ya no se trata solo de eficiencia logística sino de seguridad humana.

Ese contraste entre lo urgente y lo importante, que políticos y dirigentes repiten estos meses, explica por qué la Mesa de Enlace elevó la prioridad de las rutas en su agenda sectorial.

LAS RUTAS, UN CAMPO MINADO

Un relevamiento de casi 800 kilómetros entre Rosario y Ingeniero White mostró tramos estrechos, señalización deficiente y obras inconclusas que complican el tránsito de granos y ganado.

La Ruta 33 conecta al Gran Rosario con Bahía Blanca, dos nodos clave para las exportaciones agropecuarias, y su estado pone en riesgo la continuidad y el costo de la cadena logística.

El cruce de camiones con cisternas lecheras, transportes de maní y cargamentos de granos expuso zonas donde circular es una apuesta a la pericia del conductor y no a la planificación vial.

En varios sectores la calzada quedó elevada sin banquinas visibles, desvíos de obras paralizadas y pasos que obligan a reducir la velocidad hasta niveles que afectan la productividad.

Testimonios que ponen en jaque la logística

Los testimonios de camioneros como Hugo Daniel Farías, Pablo Gabriel Santellán y Miguel Ángel Ortíz relataron golpes de realidad sobre la peligrosidad cotidiana de la ruta.

“Nos damos el último beso y el último abrazo. Todos tenemos una familia que nos espera”, contó Santellán, y su emoción resumió por qué la seguridad vial es una demanda con rostro humano.

El expresidente de Carpab Ignacio Kovarsky describió tramos en los que “o te pegás de frente o te caés al precipicio”, una síntesis cruda de la falta de adaptación de la traza a la velocidad y el volumen del transporte actual.

Esos relatos revelan que los costos no son solo económicos, sino también sociales: hay familias, salud y vidas en juego cada vez que se recorre la ruta.

PUEDE INTERESARTE  Brasil aumenta exportaciones de carne pero enfrenta riesgo real de perder mercados internacionales

Impacto económico y los reclamos de la Mesa de Enlace

Dirigentes como Nicolás Pino (SRA), Carlos Castagnani (CRA), Andrea Sarnari (Federación Agraria) y Lucas Magnano (Coninagro) coinciden en que la infraestructura es un tema impostergable para la competitividad del sector.

El debate ya no se limita a retenciones y precios; los reclamos incluyen la Hidrovía, el tren de cargas y, con creciente énfasis, el estado de las rutas que vinculan campos, mercados y puertos.

En localidades como Venado Tuerto, General Villegas y Trenque Lauquen, intendentes y productores plantearon la necesidad de una respuesta urgente ante el deterioro que afecta la logística regional.

Entre las quejas recurrentes aparecen el cobro de peajes sin obras, la ausencia de presencia de la autoridad para coordinar el manejo del agua interjurisdiccional y el pedido de revisar el impuesto a los combustibles.

Qué se reclama y por qué importa

Propuestas y críticas confluyen en tres puntos concretos: señalización y seguridad, ampliación de la calzada y avance de obras vinculadas a la conectividad portuaria.

Si no se atienden, los problemas pueden traducirse en mayor costo logístico, demoras en las exportaciones y pérdida de divisas para la economía regional y nacional.

Casos puntuales, como el tramo entre Rufino y Piedritas, muestran cómo la desinversión sostenida deja corredores olvidados que terminan siendo focos de riesgo permanente.

En la salida hacia Bahía Blanca, las obras inconclusas y la promesa incumplida de una segunda traza paralela confirman que la solución requiere coordinación entre Nación, provincias y actores privados.

Qué puede cambiar y pasos a seguir

La hoja de ruta sugerida por expertos y actores locales incluye priorizar tramos críticos, ejecutar señalización inmediata y retomar ampliaciones con metas y financiamiento claro.

Al mismo tiempo, es clave instrumentar controles de pesos y medidas de gestión que reduzcan la accidentabilidad mientras se concretan las obras estructurales.

La inversión requerida debe combinar fondos públicos y privados, y contemplar un esquema multinivel que evite solapamientos y acelere plazos de ejecución.

Sin esas decisiones, la logística del agro seguirá pagando el costo de la improvisación y la sociedad seguirá contando víctimas evitables en rutas estratégicas.

PUEDE INTERESARTE  Riego gana impulso con RIMI y beneficios fiscales al reducir IVA sobre costo eléctrico

Mirá el primer programa completo de Infocampo Estudio

El equipo que recorrió la Ruta 33 documentó el viaje en un programa que ya está disponible y aporta testimonios, imágenes y mapas para dimensionar el problema.

Ver el informe ayuda a entender por qué la infraestructura vial es hoy una de las prioridades que puede definir la competitividad del agro argentino.

La discusión sobre lo urgente y lo importante no es retórica: implica ejecutar obras, coordinar autoridades y valorar la vida de quienes trasladan la producción que sostiene al país.

Si las autoridades priorizan la inversión y la gestión, la Ruta 33 puede dejar de ser un obstáculo y pasar a ser un corredor que potencie las exportaciones y reduzca riesgos humanos.

spot_img
MAS NOTICIAS

Most Popular