La cebada como alternativa podría ganar superficie en la próxima campaña de granos finos

Cebada gana terreno en el sudeste bonaerense por mayor rinde y demanda externa

En el sudeste de la provincia de Buenos Aires la cebada se posiciona como una alternativa cada vez más atractiva frente al trigo, por su rendimiento potencial y por una demanda externa sostenida. Aunque el requisito comercial básico para los granos sigue siendo un peso hectolítrico mínimo cercano a 62 kg/hl, productores y técnicos observan movimientos en precios, mercados y costos que están redefiniendo decisiones de siembra.

Mercado y destino de la cosecha

La cebada forrajera encuentra compradores habituales en países de Medio Oriente, y en la campaña 2025/26 se sumó Turquía como comprador relevante, adquiriendo alrededor de un millón de toneladas que antes provenían de la región del Mar Negro. Las cotizaciones para entrega en diciembre-enero han mostrado valores competitivos, lo que mejora la relación ingreso/costo para muchos lotes.

Ventajas agropecuarias frente al trigo

Técnicos locales señalan que la cebada suele necesitar menos nitrógeno que la cebada destinada a malteo y que el trigo panificable, ya que no siempre exige los mismos niveles de proteína. Esto reduce la demanda de fertilizantes nitrogenados en comparación con cultivos que buscan altos estándares de calidad para la molienda o el malteo. Además, la cebada permite liberar los lotes con varios días de antelación respecto al trigo, facilitando una siembra temprana del cultivo siguiente —un factor clave para maximizar rendimientos de la soja de segunda— y, en condiciones comparables de suelo y clima, puede rendir varias centenas de kilos por hectárea más que el trigo.

Riesgos, costos y perspectiva de márgenes

Entre las limitaciones, la cosecha de cebada suele ser más lenta y con mayor vulnerabilidad al vuelco en comparación con el cereal de invierno. Por otro lado, los márgenes previstos para el trigo en la campaña 2026/27 se ven comprimidos por el alza de insumos y servicios —fertilizantes, labores y fletes— cuyos incrementos superaron la mejora en la cotización del trigo. Consultores y productores evalúan hoy la rentabilidad no solo en función del cultivo actual sino en relación con el cultivo que sigue en la rotación, poniendo especial atención en garantizar condiciones que favorezcan altos rendimientos en la soja de segunda.

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