En un mercado de maquinaria agrícola donde la inversión dejó de funcionar como refugio frente a la inflación y volvió a depender de la necesidad productiva, Apache encontró en las exportaciones una forma de reducir la exposición a los vaivenes argentinos. La compañía asegura que durante la sequía de la campaña 2022/23 pudo sostener su nivel de producción porque cerca del 40% de sus equipos tuvo destino internacional.
“La exportación es parte del ADN de Apache”, afirmó Fernando Porcel, gerente Comercial de la empresa, en diálogo con Palabra de Campo. La firma se acerca a sus 70 años y lleva alrededor de cinco décadas vendiendo maquinaria fuera del país.
Bolivia y África, mercados que exigen competir
Bolivia fue uno de los primeros destinos y continúa siendo estratégico. La incorporación de siembra directa y de modelos productivos desarrollados en Argentina abre oportunidades, aunque el cambio tecnológico también enfrenta barreras culturales y financieras.
En otros mercados, especialmente en África, Apache compite con fabricantes de Estados Unidos, Brasil y Europa. Porcel explicó que esa presión obligó a revisar costos, ganar escala y mejorar procesos industriales. Desde hace siete años, la empresa trabaja con especialistas vinculados al sistema de producción de Toyota para adaptar herramientas de eficiencia a una actividad de menor escala que la automotriz.
La estrategia exportadora también mejora, según el ejecutivo, el acceso al financiamiento y permite diversificar monedas. En 2026, la propia compañía informó que proyecta ventas con un crecimiento interanual del 20% en dólares y que viene de aumentar cerca del 30% su producción durante 2025.
El mercado interno cambió de lógica
Porcel describió un giro profundo: antes, muchos productores adelantaban la compra de equipos para evitar futuros aumentos. Con una economía menos inflacionaria, la inversión se decide por necesidad concreta y retorno productivo. “Si el negocio cierra, invertimos; si está ajustado, esperamos”, sintetizó.
Aun así, Apache sostiene que está cumpliendo su meta de crecimiento. La incorporación de los modelos 99.000, 90.000, 27.000 y 54.000, junto con la ampliación de la red comercial, permitió sumar clientes: de acuerdo con Porcel, la mitad de quienes compraron máquinas de la marca este año no eran compradores anteriores.
La ganadería abre otra ventana
La mejora del negocio ganadero también comenzó a reflejarse en tractores y sembradoras. Apache importa tractores de India cuyas potencias se adaptan a establecimientos ganaderos, lecheros y sistemas que producen maíz para alimentación animal.
La apuesta es doble: sostener presencia en el mercado argentino, que ahora compra con mayor selectividad, y continuar ganando destinos externos. Para una industria expuesta a ciclos climáticos y económicos, exportar dejó de ser un complemento y pasó a funcionar como una póliza de estabilidad.



