Potencial del biochar en Argentina: cifras, oportunidades económicas y papel global en mitigación y agricultura

Biocarbón en Argentina: el recurso que puede convertir residuos en suelo fértil y créditos de carbono

El biocarbón, producido mediante procesos termoquímicos a partir de residuos de biomasa, vuelve a colocarse en el centro del debate sobre políticas climáticas y agricultura sostenible. Su valor no solo está en mejorar la calidad del suelo, sino en la capacidad de capturar carbono de forma permanente y generar créditos comercializables.

Por qué importa el biocarbón ahora

La demanda global de soluciones de remoción de carbono crece y el biocarbón empieza a mostrar resultados medibles en el mercado internacional. Desde 2022 se han comercializado más de 4,6 millones de toneladas de créditos vinculados a proyectos de biocarbón, según la plataforma CDR.fyi.

El empuje del mercado se evidenció en 2025, cuando se negociaron 2,9 millones de toneladas, equivalentes al 64 % de todos los contratos celebrados desde que el mercado se expandió. Sin embargo, existe una brecha entre lo comprometido y lo entregado: solo se removieron efectivamente unas 944.000 toneladas, es decir cerca del 20 % de lo contratado.

Potencial productivo en Argentina

Un estudio de la Bolsa de Cereales de Córdoba, con la colaboración del Ing. Agr. Maximiliano Garay, estima que Argentina podría producir entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas de biocarbón al año usando la biomasa actualmente disponible. Ese cálculo parte de rendimientos promedio de pirólisis ubicados entre el 25 % y el 35 %.

Tomando en cuenta datos de la FAO, el informe cuantifica un excedente de aproximadamente 40,2 millones de toneladas de biomasa anuales que podrían destinarse a biocarbón. Dependiendo de la temperatura de pirólisis y la calidad de la materia prima, los rendimientos podrían variar entre el 20 % y el 50 %, elevando el rango productivo potencial hasta entre 8,1 y 20,2 millones de toneladas.

Dónde se concentra la oportunidad

La disponibilidad territorial sitúa al norte y noreste del país como zonas con mayor aptitud para este desarrollo por la presencia de industrias forestales y agronegocios intensivos. Misiones lidera el ranking con una capacidad estimada de 1,9 millones de toneladas al año, equivalente al 16 % del potencial nacional.

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Le siguen Salta con 1,4 millones (12 %), Chaco con 1,3 millones (11 %), Formosa (11 %) y Santiago del Estero (10 %), mientras que Córdoba podría aportar unas 139.000 toneladas (1,2 %). Las materias primas son variadas: rastrojos de maíz, cáscaras de arroz y maní, restos forestales, estiércol animal y subproductos de ingenios y agroindustrias.

Beneficios para el agro y usos alternativos

En el campo, el biocarbón actúa como enmienda que mejora propiedades químicas, físicas y biológicas del suelo, favoreciendo la retención de agua y reduciendo la dependencia de fertilizantes. Además, su aplicación puede disminuir emisiones de metano en sistemas ganaderos, sumando beneficios productivos y ambientales simultáneos.

Fuera de la agricultura, el producto encuentra aplicaciones en materiales de construcción, asfaltos, sistemas de filtración de agua y procesos de economía circular que amplían su demanda potencial. Según encuestas de la International Biochar Initiative, el 37 % del uso mundial se destina a cultivos agrícolas, seguido por horticultura 15 %, ganadería 13 % y forestal 6 %.

Mercado, economía y desafíos

El mercado global valora al biocarbón por ventajas como la rápida disponibilidad de créditos, costos relativamente bajos y la posibilidad de operar con volúmenes pequeños, lo que facilita la entrada de proyectos locales. En el conjunto del mercado mundial de remoción de carbono, los créditos de biocarbón representan alrededor del 10,4 %, detrás de proyectos de bioenergía 65,5 % y biomasa 13 %.

Pese al potencial, el desarrollo enfrenta obstáculos importantes: la rentabilidad difícil en plantas aisladas, la logística de recolección y transporte, la escala necesaria para operar eficientemente y los procesos de certificación. En Argentina el mercado interno aún es incipiente y muchos proyectos dependen de contratos puntuales o de su vinculación con programas de créditos de carbono.

Qué hace falta para escalar en Argentina

Para convertir este recurso en una industria sostenible hacen falta marcos regulatorios claros, estándares de certificación robustos y mecanismos de incentivo que favorezcan la agregación de biomasa y la inversión en tecnología de pirólisis. También es clave articular a productores, industrias y gobiernos provinciales para optimizar la logística y maximizar el valor agregado en origen.

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Si se alinean políticas públicas, financiamiento y cadenas de valor, Argentina podría transformar un problema ambiental en una oportunidad económica y climática de gran escala, con impacto directo en comunidades rurales y en la competitividad del sector agroindustrial. El momento es oportuno: el país dispone de recursos sobrantes y una ventana de mercado que exige respuestas rápidas y bien coordinadas.

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