Perspectivas ganaderas ante caída de faena de hembras y señales crecientes de retención

La ganadería argentina muestra señales de recuperación tras años de estrés hídrico y liquidación de ganado. El último informe de Rosgan sugiere que los productores están reteniendo más hembras y cambiando la estrategia productiva.

Entre enero y mayo se faenaron 2,35 millones de hembras, cifra que representa una caída del 9 % frente al mismo período de 2025. Ese volumen es el más bajo para esos cinco meses desde 2020, según el reporte.

La faena de hembras, un indicador clave

La evolución de la faena de hembras es vigilada por el mercado porque anticipa cambios en el tamaño del rodeo y el ciclo ganadero. Un descenso sostenido suele interpretarse como retención de vientres y posible recuperación del stock.

En los primeros cinco meses del año las hembras representaron el 47,5 % de la faena total, apenas por encima del 47 % del año anterior. Ese número puede alertar cuando supera el umbral histórico, pero necesita leerse en contexto con la caída de la faena global.

La faena total retrocedió cerca de un 10 % interanual, por lo que la reducción de hembras fue menos marcada que la de los machos. Esa dinámica sugiere que la menor salida de vientres responde más a decisiones productivas que a escasez absoluta de animales.

El informe también calcula la tasa de extracción, que vincula la faena de hembras con el rodeo inicial. En lo que va del año esa tasa se ubicó en 8,2 %, resultado de la faena sobre un rodeo inicial de 28,4 millones de cabezas.

La retención mejora, pero exige prudencia

Según el historial de Rosgan, existe un umbral de equilibrio cercano al 8 % de extracción: por encima se pierde rodeo, por debajo se crean condiciones para recomposición. La tasa actual está apenas por encima de ese punto, por lo que la recuperación no está garantizada.

El mercado advierte que, pese a la mejora, la reposición de hembras sigue limitada por la desaceleración en la incorporación de terneras. En lo que va del año ingresaron al rodeo 7,19 millones de terneras, unas 120.000 menos que el año pasado.

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Eso implica que la posibilidad de aumentar la extracción sin afectar el crecimiento futuro es acotada. Por eso el informe recomienda seguimiento de los índices reproductivos y de la dinámica de reposición antes de esperar una expansión sostenida.

El clima, los precios y una nueva actitud

La mejora en la retención está respaldada por condiciones productivas más favorables: lluvias, mejor oferta forrajera y precios que mantienen atractivo comercial para vacas y terneros. Esa combinación alentó a muchos productores a postergar ventas y a conservar vientres en rodeo.

Un indicador que confirma ese cambio es el peso de faena: hasta mayo el peso promedio de la res con hueso fue de 238 kilos, por encima de los 232 kilos del año anterior. Mayores pesos al momento del ingreso a faena reflejan vientres que permanecen más tiempo en campo y mejor condición corporal tras la sequía.

A pesar del optimismo, la recuperación del stock dependerá de que la cría vuelva a ganar momentum y de que la reposición de terneras mejore. Si no hay una reversión en los índices reproductivos y en la incorporación de futuras madres, la recomposición seguirá siendo lenta.

En síntesis, los números del Rosgan describen un cambio de actitud de los productores hacia una estrategia más conservadora y orientada a la recuperación del rodeo. Pero la sostenibilidad de esa tendencia exigirá mejores niveles de reposición, seguimiento climático y señales de mercado que confirmen la continuidad del proceso.

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