Biofilm anunció una ampliación estratégica de su planta que llevará las instalaciones de 4.800 a 11.000 metros cuadrados, junto con la creación de un centro propio de investigación en tecnologías biológicas. Esta inversión, superior a US$ 7 millones, marca una nueva etapa para la empresa argentina en su décimo aniversario y busca posicionarla como protagonista en la biotecnología agrícola regional.
La decisión de crecer combina objetivos productivos, científicos y comerciales, con la mira puesta en ampliar la presencia en América Latina y acelerar el desarrollo de soluciones para el campo. El movimiento resulta relevante porque fortalece la capacidad local para responder a desafíos de productividad y sostenibilidad sin depender de capital externo.
Detalles de la expansión
El proyecto incorporará nuevas tecnologías, equipamiento especializado y un invernadero destinado a la investigación aplicada, con foco en acelerar la llegada al mercado de insumos biológicos. Estas mejoras prometen acortar los plazos de validación y potenciar la transferencia de resultados de laboratorio al lote.
La inversión se apoya en una infraestructura que ya demandó más de US$ 10 millones desde su fundación, financiada íntegramente con capitales argentinos y líneas de crédito blandas. El modelo de financiamiento sin fondos de inversión externos es un dato distintivo que subraya la búsqueda de autonomía, aunque también plantea desafíos para la escala rápida en mercados internacionales.
Investigación aplicada y productos
El nuevo centro permitirá a Biofilm concentrar desarrollo y producción en un mismo campus, lo que facilita la experimentación con formulaciones y la incorporación de datos de campo para optimizar productos. La construcción de un invernadero propio es especialmente relevante para probar soluciones bajo condiciones controladas y acelerar ciclos de I+D.
La compañía pasó de comercializar formulados de terceros a diseñar tecnologías propias, orientadas a mejorar el desempeño de cultivos y avanzar hacia prácticas agrícolas regenerativas. Hoy su llegada al productor se articula con referentes técnicos, distribuidores y redes de ensayo que alimentan un proceso de innovación continua.
Financiamiento, equipo y proyección comercial
Biofilm nació en 2016 a partir de una idea plasmada en una servilleta por Rafael Jurado y Matías Lopresto, y se consolidó en 2018 con la incorporación de Daniel Bianchi como tercer socio. Tras diez años, la empresa cuenta con un equipo de más de 35 personas y se plantea un ambicioso objetivo de facturar US$ 40 millones en los próximos tres años.
Su crecimiento sostenido por reinversión interna y créditos blandos refleja un enfoque conservador y centrado en capacidades propias, lo que aporta control pero podría exigir nuevas rondas de capital para acelerar la internacionalización. En paralelo, la certificación Great Place to Work indica una apuesta por el desarrollo organizacional como pilar para sostener la expansión.
Impacto en el campo y desafíos por delante
Para productores, la ampliación de Biofilm implica mayor disponibilidad de soluciones biológicas diseñadas localmente y adaptadas a los suelos y cultivos de la región, lo que puede contribuir a reducir insumos químicos y mejorar la resiliencia frente al cambio climático. La apuesta por la investigación aplicada aumenta la probabilidad de innovaciones que aporten productividad y prácticas más sostenibles.
Sin embargo, la empresa enfrenta desafíos relevantes como la competencia de multinacionales, la necesidad de validación a escala y las exigencias regulatorias en distintos países de la región. Lo que siga en los próximos años —la ejecución de la ampliación, la capacidad para escalar ventas en Latinoamérica y el cumplimiento de sus metas financieras— será clave para medir el impacto real de esta inversión en el sistema agroindustrial argentino.



