Con el trigo en plena etapa de refertilización y a menos de dos meses del inicio de la siembra de maíz, la disponibilidad de urea se transformó en una variable clave para el calendario agrícola argentino.
La situación impacta en costos, decisiones de siembra y en la posibilidad de sostener rindes en los cultivos más importantes del país, por eso merece seguimiento cercano.
Con la producción nacional operando sin paradas extraordinarias, la importación de urea ronda el un millón de toneladas, que sumadas a 1,3 millones locales completan la oferta para la agricultura.
Ese mix de oferta condiciona la logística de arribos y la estrategia de compras de los asesores técnicos y productores en las próximas semanas.
Oferta y demanda de urea en Argentina
El grueso de la importación de urea arriba al país entre junio y noviembre para atender primero los trigos sembrados en el sur, la refertilización del resto y luego la nutrición del maíz.
En estas semanas está previsto que arriben barcos con al menos 120.000 toneladas de urea, un volumen algo por debajo de las 140.000 toneladas que suelen entrar en julio cuando no hay parada de planta.
Luego del pico de precios a mediados de abril, los valores se fueron desinflando hasta volver a niveles previos al conflicto bélico en la región.
El informe de IF Consultora toma como referencia un precio de 580 dólares por tonelada, igual al que regía antes de iniciarse la guerra, aunque la escalada militar reciente agrega incertidumbre.

Orígenes, riesgos y señales para el productor
La ruta de los barcos muestra que el mayor origen es Nigeria y Argelia, dos nodos sin tensiones geopolíticas relevantes, mientras que otra porción llega desde Omán o incluso del Báltico, con posibilidad de carga rusa.
Esa diversificación de orígenes reduce la exposición al estrecho de Ormuz pero no elimina la sensibilidad del mercado ante novedades militares en la región.
En la plaza de granos, el maíz se mantiene en torno a 180 dólares, lo que deja la relación insumo-producto en un nivel similar al que tenía el 26 de febrero.
Esa referencia sugiere que existen condiciones para que los productores tomen posición en fertilizantes si así lo consideran sus márgenes y estrategia de manejo.
La experiencia reciente indica que la reacción global de los agricultores, la reorientación de orígenes y la disponibilidad de urea iraní a precios competitivos limitarían una nueva suba pronunciada de los valores.
No obstante, la combinación de arribos programados y la presión de los eventos geopolíticos obliga a mantener monitoreo constante y a planificar compras con asesoramiento técnico y financiero.



