La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la chicharrita del maíz, confirmó una presencia elevada de la plaga en las zonas endémicas del país.
Que las poblaciones no estén descendiendo en NOA y NEA es una señal de alerta para técnicos y productores de cara a la próxima campaña.
LA CHICHARRITA DEL MAÍZ, OTRA VEZ UN DOLOR DE CABEZA
El 46° informe de la Red advierte que “el frío hasta ahora no fue suficiente en las zonas endémicas y se encienden luces amarillas de cara a la próxima campaña”.
Informes complementarios de la Bolsa de Comercio de Rosario y de Aapresid coinciden en registros de daño inesperado en maíces cosechados del norte del país.
El relevamiento señala que la chicharrita aparece en más del 90 % de las localidades monitoreadas en las regiones endémicas.
Además, un 75 % de esos sitios registra las categorías más altas, con más de 100 adultos por trampa.
La Red realiza muestreos cada 15 días con trampas cromáticas adhesivas y el período del 1 al 16 de julio entregó cifras preocupantes.
Mientras en NOA y NEA persisten altos niveles, en las regiones Centro-Norte, Litoral y Centro-Sur se observó una tendencia general a la baja en capturas.
No obstante, en varias de esas regiones siguen predominando localidades con presencia del vector, lo que mantiene el riesgo de rebrotes y dispersión.
ESTADO POR REGIONES
En NOA, el 50 % de las trampas estaba en maíces en R6 y, pese a una caída en el promedio de capturas, el 86 % de las localidades superó los 100 adultos por trampa.
En NEA también la mitad de las trampas estuvo en cultivos en R6; allí hubo una disminución promedio de capturas pero la categoría más abundante siguió siendo dominante con un 62 %.
En el Litoral, donde el 32 % de las trampas se ubicó en lotes en R6, el 68 % de las localidades registró presencia de chicharritas aunque con una retracción clara en categorías intermedias.
En Centro-Norte el 38 % de las trampas se instaló en maíces R6; el 95 % de localidades tuvo capturas del vector pero con una caída en la proporción de máxima abundancia.
En Centro-Sur, con 32 % de trampas en maíces en R6, el 70 % de las localidades no detectó chicharritas y se observó una disminución del promedio de capturas.
Estos contrastes regionales muestran una dinámica poblacional heterogénea que exige estrategias locales adaptadas pero coordinadas a escala regional.
CÓMO FRENAR A LA CHICHARRITA DEL MAÍZ
La Red considera “fundamental” sostener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos aun durante la cosecha de maíces tardíos para comprender la dinámica estacional.
Subrayaron que la detección temprana y la estimación de densidades remanentes son clave para minimizar la continuidad del patosistema entre campañas.
Uno de los puntos centrales es eliminar maíces voluntarios, los llamados maíces “guachos”, que actúan como puente verde y favorecen la supervivencia del vector entre campañas.
También recomiendan coordinar acciones entre productores, técnicos y autoridades locales para focalizar controles y evitar la recolonización desde focos persistentes.
Si las condiciones ambientales no reducen naturalmente las poblaciones, la Red sugiere evaluar medidas complementarias de manejo que incluyan umbrales de intervención definidos.
La implementación de medidas debe basarse en monitoreo local, calendario de cosecha, y evaluación de costos y beneficios para no generar impactos agronómicos o ambientales innecesarios.
El informe completo de la Red y el detalle por regiones está disponible en el sitio oficial de Maizar en este enlace: https://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=1017.
Para productores y asesores, la conclusión es clara: mantener la vigilancia y reducir los hospederos voluntarios puede marcar la diferencia entre un manejo exitoso y pérdidas evitables en la próxima campaña.



