Claves técnicas del contratista forrajero y diseñador de feedlots para evitar daños por El Niño

El contratista y prestador de servicios, Daniel Gardello, pone sobre la mesa qué cosas no pueden fallar en un feedlot bien armado. Además, sus apuntes sobre confección de forrajes, riego, bioenergía y su visión sobre “ocuparse” en vez de “preocuparse”.

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El Niño asoma con pronósticos que coinciden en un ciclo de lluvias por encima de lo habitual y eso altera la logística y la producción agropecuaria.
La ganadería de corral, o feedlot, es una de las actividades que más sufre cuando el agua se combina con el pisoteo de los animales.

Los corrales mal diseñados se inundan, acumulan barro y bosta, y terminan generando daños en la estructura y en el bienestar animal.
Esos problemas se traducen en mermas productivas y costos operativos que crecen en años húmedos.

Para entender cómo prevenir esos efectos conversamos con Daniel Gardello, contratista forrajero y fundador de ForCeres.
Gardello suma más de tres décadas de experiencia diseñando corrales, piletas de efluentes y servicios asociados al feedlot y al tambo.

Según su experiencia, en años húmedos «se potencian los problemas en corrales que están mal hechos y no se puede hacer mantenimiento preventivo».
La combinación de pendientes insuficientes, acumulación de bosta y pisoteo termina por deteriorar rápidamente el corral.

La buena noticia es que muchas soluciones son preventivas y otras se pueden aplicar sobre lo ya construido para mejorar la situación.
ForCeres ofrece desde correcciones de diseño hasta sistemas de drenaje y materiales prefabricados para acelerar la puesta en marcha.

Recomendaciones para el feedlot en un año «Niño»

El punto central del diseño, explica Gardello, es la pendiente; sin ella el agua no sale y el barro se concentra donde no debe.
Si los corrales drenan hacia canales sedimentadores, la lluvia colabora desplazando parte de la bosta y reduce la carga de mantenimiento.

Una medida muy utilizada para un corral de engorde es de 50 metros de frente de comedero por 60 metros de profundidad, con 15 metros cuadrados por animal.
Con esas dimensiones (unos 3.000 metros cuadrados) se pueden alojar cerca de 200 animales, lo que mejora la carga y el bienestar.

Los corrales muy largos, de 80 a 100 metros, obligan a movimientos de suelo costosos para lograr pendiente y resultan inviable en muchas explotaciones.
Gardello advierte que demasiadas construcciones se hacen «a gusto» y sin criterio profesional, lo que termina afectando la conversión de alimento en carne.

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Para lugares donde no puede entrar un mixer, una alternativa son placas de hormigón transportables de 1 m por 3,50 m y 14 centímetros de espesor, cada una con un peso aproximado de 1.300 kilos.
También recomienda hormigón con fibra en lugar de malla para ahorrar en costos de hierro sin perder resistencia.

Diseño y materiales que alivian el barro

Cuando no es posible evacuar el corral por carga continua, los correctivos deben adaptarse a la operación y priorizar mejoras que puedan ejecutarse con animales presentes.
Los profesionales analizan el problema y proponen soluciones que alivian la situación sin paralizar la actividad.

En logística, Gardello cuenta que ForCeres dispone de alrededor de 20 camiones propios y un parque de maquinaria con tres equipos de picado y varias embolsadoras.
La capacidad de transporte es clave en años húmedos porque la máquina en el lote no alcanza si los camiones no pueden circular.

Para mejorar la tracción en caminos complicados recientemente incorporaron camiones 6×4 y equipos que facilitan la movilidad en campos con poco piso.
La inversión en tecnología y logística es parte de la estrategia para no interrumpir la cadena de suministro de forrajes y servicios.

Agua, riego y energía

Además del manejo de agua en corrales, ForCeres ofrece diseño e instalación de sistemas de energía solar para explotaciones agropecuarias.
Gardello estima que el repago de una inversión solar en tambos, fábricas de quesos o plantas de silos puede ubicarse entre 3 y 5 años.

El riego puede parecer secundario en un año húmedo, pero es cuando hay que planificar instalaciones para afrontar sequías futuras.
Contar con riego mejora la estabilidad del sistema productivo porque asegura la producción de granos y forrajes necesarios en carne y leche.

Los lugares con suelos poco profundos, con tosca cercana y clima agrícola son los que muestran un retorno más rápido a la inversión en riego.
Identificar esas condiciones permite priorizar proyectos con mayor probabilidad de éxito económico.

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Innovación y desafíos del contratista

Gardello trabaja también en un proyecto para transformar emisiones en biogás en criaderos de cerdos, feedlots y tambos, lo que reduciría los gases de efecto invernadero.
La meta es una tecnología económica y de fácil manejo que pueda implementarse en sistemas productivos medianos y grandes.

Un desafío recurrente es la carga financiera de los créditos, que hoy golpea más y obliga a evaluar con detalle la capacidad de pago antes de invertir.
Gardello recomienda un análisis profesional y prudente para no comprometer la supervivencia de la empresa por decisiones financieras apresuradas.

El mensaje final es de optimismo práctico: hay muchas soluciones técnicas disponibles y la clave está en profesionalizar la toma de decisiones.
Con diseño adecuado, material apropiado y planificación del agua y la energía, los feedlots pueden enfrentar un El Niño intenso sin sufrir pérdidas irrecuperables.

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