De la agricultura bajo riego al corral: cómo un modelo integral alimenta al feedlot más grande de Argentina
En el centro de San Luis, la empresa Ser Beef, parte del grupo CREA Valle del Conlara, liga agricultura intensiva con producción animal a gran escala en un proyecto que ya abastece a un feedlot de 100.000 animales. Esta integración productiva combina riego, tecnología y economía circular para reducir riesgos y bajar costos mientras garantiza suministro constante de forraje.
Orígenes del sistema: pivotes, riego y la decisión estratégica
El proyecto nació hace casi tres décadas cuando la firma compró cinco campos cerca de Granville y apostó por la agricultura bajo riego en una región de lluvias limitadas. La instalación de pivotes centrales fue el punto de partida que, en paralelo, dio lugar al feedlot y a una nueva lógica de producción integrada.
La zona registra un régimen pluviométrico de aproximadamente 590 milímetros anuales, con máximos en enero y mínimos en julio, lo que condiciona la producción en secano. Frente a ese escenario, el objetivo principal fue producir maíz como forraje para consumo bovino y ganar previsibilidad en los rindes.
Riego que asegura rindes y reduce incertidumbre
Ser Beef maneja una rotación maíz-maíz-soja pensada para abastecer el feedlot y maximizar la eficiencia del forraje producido en el mismo establecimiento. De las 13.700 hectáreas agrícolas, cerca de 9.500 se destinan a maíz y algo más de 4.000 a soja, con un uso intensivo de riego en buena parte de esa superficie.
Para la próxima campaña la empresa proyecta sembrar 1.800 hectáreas de maíz bajo riego y espera rindes de entre 90 y 100 quintales por hectárea, frente a los 60 quintales que obtiene en secano. Además del aumento de productividad, el riego reduce la variabilidad: la coeficiente de variación interanual baja de cerca de 35 % en secano a alrededor de 12 o 15 % bajo riego, aportando mayor previsibilidad a la cadena de suministro.
Un feedlot de hotelería con cuentas separadas
El feedlot funciona bajo un esquema de hotelería, donde la hacienda pertenece a los clientes y Ser Beef brinda el servicio de engorde, sin ser propietaria del ganado. Esa estructura le permite a la empresa operar dos negocios complementarios pero con unidades de costo independientes, vendiendo o comprando al precio de mercado cuando corresponde.
Aunque la agricultura provee una parte importante del insumo, con las 9.500 hectáreas de maíz solo se cubre aproximadamente un tercio del consumo del feedlot, por lo que la empresa también compra cereal en la región. Históricamente no exportaron maíz por la lejanía al puerto, por lo que la mayor parte de la producción queda destinada al sistema ganadero local.
Economía circular: del estiércol a nutrientes para el campo
Uno de los pilares del modelo es el uso sistemático de estiércol del feedlot como fertilizante desde hace ocho años, una práctica que según la empresa ha dado resultados “espectaculares”. El manejo incluye la aplicación invernal con equipos esparcidores de aproximadamente 20 toneladas por corrida y la confección anual de silos de maíz y cebada según las necesidades del rodeo.
Los análisis muestran aumentos en fósforo y zinc y estabilidad en la materia orgánica, lo que permitió reducir la compra de fertilizantes minerales a una fracción del costo anterior. Según la compañía, el estiércol aporta nutrientes como fósforo, zinc, azufre y boro y equivale a cerca de un tercio del valor que costaría adquirir esos nutrientes en el mercado.
Limitaciones por energía: 34 pivotes y solo 20 operativos
Aunque la infraestructura suma 34 pivotes centrales capaces de regar unas 3.500 hectáreas, esta campaña solo funcionarán 20 por el aumento de los costos energéticos y la menor rentabilidad de algunos equipos. El costo promedio de aplicación ronda los USD 1,35 por milímetro, con la energía representando más de la mitad del gasto operativo.
La ubicación respecto al río Quinto define la rentabilidad: los pivotes cercanos requieren menos presión y por ende menos energía, mientras que los más alejados elevan los costos por su mayor demanda de bombeo. Como respuesta, la empresa evalúa la incorporación de paneles solares para alimentar parte del riego, aunque descarta por ahora baterías por su alto costo y reconoce que la energía fotovoltaica obligaría a ajustar la estrategia de manejo al regar cuando hay radiación solar.
Lecciones para la agroindustria y la sostenibilidad
El caso de Ser Beef ilustra cómo la integración de actividades, la gestión del riego y la reutilización de residuos pueden crear ventajas competitivas en escala industrial. Este modelo aporta lecciones sobre resiliencia ante la variabilidad climática, eficiencia en costos y caminos posibles hacia una transición energética parcial en el sector agropecuario.
Para productores y responsables de políticas, la experiencia muestra que la inversión en riego y en prácticas de economía circular puede mejorar la fertilidad de suelos y reducir insumos externos, pero también que la viabilidad a gran escala depende de soluciones energéticas más baratas y de marcos que faciliten la adopción de tecnologías renovables. En definitiva, la apuesta por integrar agricultura y ganadería con criterios técnicos y económicos ofrece alternativas concretas para aumentar la oferta de proteína animal con menores riesgos y costos.



