Día de la Mujer Rural Analía, capitana ganadera, enfrenta El Niño y salva la hacienda

En el Día de la Mujer Rural, el testimonio de Analía Esperón: una productora ganadera y capitana de barcos "jaula" que cuenta las peripecias para poder resguardar a la hacienda de las crecidas que se vienen. "La situación actual es de gravedad", advierte.

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El fenómeno El Niño ya dejó de ser una previsión remota y se traduce en lluvias por encima de lo habitual que obligan a productores y contratistas a anticipar decisiones en el campo.

La apertura de compuertas en las represas de Itaipú y Yaciretá aceleró la crecida del Río Paraná, y con ello crecen los riesgos para la ganadería en las islas del Delta.

La urgencia se siente desde las embarcaciones pequeñas hasta las operaciones de carga y traslado de hacienda, porque la inundación no será un único pico sino una sucesión de crecidas.

En la práctica esto implica sacar animales antes de que las subidas se repitan y se prolonguen, una logística que exige coordinación y tiempo de trabajo no previstos.

En el epicentro de esta respuesta está la productora y capitana fluvial Analía Esperón, cuarta generación en las islas Las Lechiguanas y referente local en las maniobras de traslado de ganado.

Su testimonio ilustra la complejidad del operativo y la tensión humana detrás de cada embarque en una zona que ya siente el impacto del evento climático.

Organizaciones como la Comunidad Islera Asociación Civil (CIAC) advierten que en unos 30 días zonas productivas podrían volverse impracticables, mientras que datos de Senasa estiman alrededor de 26.000 animales en riesgo en los partidos de Ramallo y San Nicolás.

La cifra concentra hacienda distribuida en Lechiguanas, Gualeguay y Victoria, y pone en evidencia la escala de la operación necesaria para salvaguardar la producción y la vida animal.

La dimensión hidrológica y los umbrales de alerta

Analía compara la situación con la crecida de 1983 y advierte que el fenómeno será de oleadas, con fases de repunte sucesivas que prolongan la emergencia.

Hoy el registro en San Nicolás es de 2,46 metros, y los pronósticos manejan escenarios de hasta 4 metros en noviembre y 5 metros en picos extremos, umbrales que representan pérdida de superficies productivas.

La particularidad de esta crecida es su extensión temporal, que complica la logística: no alcanza con un traslado rápido si luego no hay dónde alojar la hacienda a mediano plazo.

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Además, las corrientes arrastran palos, troncos y tapias, elementos que pueden bloquear el avance de embarcaciones y convertir operaciones simples en maniobras de alto riesgo.

Cómo se organiza la salida de hacienda y cuáles son los límites

La principal dificultad es comercial y técnica: la vaca de cría con ternero al pie exige separaciones cuidadosas para evitar mortandad por aplastamiento o destetes prematuros.

Buena parte de la hacienda en riesgo es liviana porque los animales de faena ya fueron vendidos, pero los vientres con cría concentran la atención por su vulnerabilidad.

En la zona hay aproximadamente 7 embarcaciones que operan el traslado y algunas de ellas cargan hasta dos jaulas, lo que limita la capacidad diaria y exige una logística precisa de corrales y camiones.

El tiempo de viaje es otro factor crítico: un recorrido que normalmente toma 12 horas entre San Nicolás y Gualeguay puede reducirse a 6 horas en una creciente grande, al “cortar campo”, pero con mayor peligro operativo.

Impacto económico y pedidos al Estado local

Más allá de las pérdidas sanitarias, los productores advierten sobre el efecto en precios por posibles ventas forzosas que aumenten la oferta y depriman los valores de mercado.

Por eso reclaman que los municipios declaren la emergencia agropecuaria y articule medidas que permitan mitigar daños en la cadena de valor y el bolsillo de las familias rurales.

Analía, que trabaja sin horarios durante la operación, exige acciones concretas para agilizar traslados: corrales en lugares altos, mangas anchas y cubiertas, y camiones listos para descargar en destino.

También pide que los municipios dispongan corrales móviles y al menos cinco jaulas disponibles para no perder tiempo en esperas que reducen la respuesta frente a la creciente.

Qué deben hacer productores y autoridades ahora

La recomendación inmediata es mapear la ubicación de hacienda, priorizar la salida de vientres con cría y coordinar rutas y puntos de descarga con Senasa y los municipios.

También conviene prever alojamientos provisionales y líneas de crédito de emergencia para evitar liquidaciones forzosas que dañen a los productores y al mercado.

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El episodio pone en tensión no solo la infraestructura rural sino la resiliencia social de comunidades isleñas donde el trabajo es colectivo y los recursos limitados.

En ese sentido, el testimonio de Analía Esperón, en el marco del Día de la Mujer Rural, remarca que la respuesta será eficaz si combina voluntad local, apoyo institucional y planificación anticipada.

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