La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis publicó su 52° informe con noticias que alivian a los productores: las poblaciones de la chicharrita del maíz retrocedieron en las principales zonas maiceras del país durante la primera mitad de octubre.
El reporte atribuye la baja a las recientes lluvias abundantes y a las grandes amplitudes térmicas, condiciones que complican la supervivencia y la reproducción del vector.
A pesar de ese alivio, la Red advierte que “no monitorear ya no es opción”, un llamado que cobra fuerza después de la epifitia que afectó la campaña 2023/24 y que provocó la pérdida de más de 10 millones de toneladas de maíz.
La recomendación es clara: la tranquilidad actual es positiva para la siembra, pero no elimina el riesgo de rebrotes si se relaja la vigilancia en campos y lindes.
A LAS CHICHARRITAS NO LES GUSTA EL CLIMA
Según la Red, la combinación de lluvias y amplitudes térmicas de las últimas semanas produjo una “contundente retracción” de Dalbulus maidis en las cinco regiones maiceras del país.
Los especialistas recuerdan que las condiciones climáticas pueden favorecer o frenar a la plaga, pero que la prevención depende del manejo humano: monitoreo, eliminación de maíces voluntarios y toma temprana de decisiones de control.
LA CHICHARRITA DEL MAÍZ EN CADA ZONA
NOA: la ausencia de la plaga se registró en el 62 % de las localidades monitoreadas, mientras que un 25 % mostró la categoría de menor presencia (1 a 4 adultos por trampa).
El promedio regional descendió de 8,34 adultos por trampa en la segunda quincena de septiembre a 1,5 en la primera de octubre, un valor 67 % inferior al 4,59 registrado un año atrás.
NEA: el 67 % de las localidades no presentó Dalbulus maidis y un 25 % quedó en la categoría de menor presencia; la localidad con mayor registro alcanzó 16 adultos por trampa.
El promedio regional cayó hasta 1,18 adultos por trampa, contra 6,85 del informe anterior y 3,83 de hace un año, lo que refleja una mejora intermensual e interanual.
Litoral: se observó estabilidad en niveles muy bajos, con ausencia del vector en el 83 % de las localidades y un promedio regional de 0,34 chicharritas por trampa.
Ese valor es similar al del relevamiento previo y algo inferior al mismo período del año pasado, lo que confirma una situación controlada por ahora.
Centro-norte: la ausencia de chicharritas creció del 75 % al 86 % de las localidades, y la presencia restante se ubicó sólo en la categoría más baja.
El promedio regional se redujo a 0,19 adultos por trampa, frente a 0,60 en la quincena previa y 0,35 registrado en la primera quincena de octubre de 2025.
Centro Sur: la región mostró una ausencia casi total de la plaga en el 98 % de las localidades, con un promedio insignificante de 0,03 chicharritas por trampa.
Ese nivel es muy similar al del relevamiento anterior y al del mismo periodo del año pasado, lo que aporta predictibilidad para la siembra temprana.
RECOMENDACIONES Y RIESGOS PARA LA CAMPAÑA
La Red insiste en mantener un monitoreo activo y sistemático de Dalbulus maidis, eliminar maíces voluntarios para evitar el “puente verde” y vigilar lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo.
Estas medidas simples aumentan la chance de detectar a tiempo la aparición del vector y de definir estrategias de control que minimicen daños y costos para el productor.
Para quienes quieran revisar los datos y la metodología, el informe completo está disponible en la web de Maizar: informe 52° de la Red Nacional de Monitoreo.
Seguir esos reportes y aplicar las recomendaciones locales será clave para que la mejora actual en las poblaciones de chicharrita se traduzca en una campaña maicera sin sorpresas sanitarias.



