La producción lechera se fortalece y un indicador clave de tambos alcanza nivel récord

La producción de sólidos útiles; es decir, grasa butirosa y proteína, está en el valor más alto al menos desde que existen registros, en los últimos 21 años. El ordeñe en general sigue creciendo, aunque en desaceleración y con riesgos por El Niño.

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La producción lechera argentina mantiene un crecimiento moderado pero muestra señales de desaceleración que podrían transformarse en caída si el fenómeno El Niño se consolida con la severidad pronosticada.

El último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), con datos de la Dirección Nacional de Lechería correspondientes a septiembre, ofrece claves para entender ese riesgo y sus efectos sobre la cadena productiva.

LA LECHERÍA EN ARGENTINA: EL ORDEÑE

En septiembre la producción tambera alcanzó 1.132.136.732 litros, lo que representa un aumento mensual de 1,6 % y un crecimiento interanual de 1,5 %.

El promedio diario se elevó 4,9 % respecto de agosto y el acumulado desde enero presenta una mejora de 4,1 %, por encima de la estimación industrial de OCLA de 3,9 %.

Ese desempeño está dentro de la pauta estacional, ya que en los últimos cuatro años septiembre mostró una suba promedio diaria de alrededor de 4,3 % respecto de agosto.

No obstante, OCLA advierte que si se concreta un El Niño muy extremo en la última parte del año, los números podrían variar de manera significativa y revertir la tendencia.

La curva interanual ya marca una desaceleración, lo que lleva al observatorio a estimar que 2026 podría cerrar con una expansión cercana al 3 %.

Ese ritmo reducido de crecimiento del volumen obliga a productores y procesadores a monitorear la evolución estacional y climática para ajustar suministros y operaciones industriales.

LA LECHERÍA EN ARGENTINA: LOS SÓLIDOS ÚTILES

El dato más relevante del reporte es que la producción de sólidos útiles —grasa butirosa y proteína— registró un pico histórico y creció 4,8 % en el acumulado enero-septiembre de 2026.

Ese aumento supera el ritmo del ordeñe general y mejora la eficiencia industrial al elevar rendimientos por kilogramo de queso o tonelada de leche en polvo.

Daniel Villulla, gerente de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba), afirmó que el período enero-septiembre de 2026 es el más alto de la serie disponible de 21 años.

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Villulla señaló que, por esa razón, puede afirmarse que 2026 será un récord histórico en producción de sólidos si se mantienen las condiciones actuales.

La mejora en contenidos se atribuye a mejores condiciones climáticas en meses previos, mayor uso de herramientas de alimentación y manejo y a la mejora genética sostenida en los rodeos.

Una mayor concentración de sólidos reduce costos logísticos al transportar menos agua y libera materia prima para elaborar más productos con igual volumen de leche.

RIESGOS CLIMÁTICOS Y PERSPECTIVAS PARA 2026

El principal riesgo que puede cambiar este panorama es la intensificación de El Niño, que según los pronósticos podría afectar pasturas, disponibilidad de forraje y costos de alimentación.

Un escenario climático adverso exigiría medidas rápidas en almacenamiento de alimentos, manejo de rodeos y estrategias comerciales para mitigar impactos en producción y precios.

Para la industria y los productores será clave seguir de cerca los informes mensuales de la Dirección Nacional de Lechería y los pronósticos climáticos que publica el Servicio Meteorológico Nacional.

La señal positiva de 2026 —el aumento de sólidos y el crecimiento acumulado— no elimina la necesidad de planificación frente a la incertidumbre climática y las demandas de la cadena de valor.

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