Día de la Avicultura registra consumo récord de pollo y supera a la carne vacuna

En el Día de la Avicultura, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y MSD Salud Animal difundieron un reporte sobre la expansión del consumo avícola en Argentina.

Según la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto de la historia y una cifra que pone al pollo en el centro de la mesa argentina.

EL POLLO, UNA PROTEÍNA CON MÚLTIPLES BENEFICIOS

El crecimiento no es solo una cuestión de precio: el pollo combina versatilidad culinaria con un perfil nutricional que explica su favorabilidad entre los consumidores.

Cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico, además de vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio.

Una porción diaria —equivalente a media pechuga o un muslo mediano— cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.

El pollo es una carne magra con predominio de grasas insaturadas que benefician la salud cardiovascular y un aporte de sodio reducido, ya que una porción representa apenas el 5 % del máximo diario recomendado por la OMS.

Su sabor suave y su fácil digestión lo han convertido en una de las primeras carnes en introducir en la alimentación infantil y en una opción valorada por deportistas, embarazadas y adultos mayores.

Ese equilibrio entre calidad nutricional y precio explica por qué el pollo es hoy una proteína de referencia para millones de hogares argentinos.

Festejo del Día de la Avicultura

UNA INDUSTRIA CLAVE PARA ALIMENTAR AL PAÍS

La cadena avícola sostiene la demanda con una producción que en 2025 alcanzó 2,47 millones de toneladas y la faena de unas 750 millones de aves en frigoríficos habilitados por Senasa.

Carlos Sinesi, director ejecutivo de CEPA, calificó ese volumen como uno de los más altos de la serie histórica y destacó el rol de la industria en garantizar oferta y calidad.

La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90 % del procesamiento nacional y sostienen la infraestructura logística del sector.

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Según la industria, la producción se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad, que permiten mejorar la eficiencia y reducir riesgos sanitarios.

En lo comercial, Argentina cuenta con más de 100 destinos habilitados y exportó a 74 países en 2025, lo que muestra el potencial internacional del sector avícola nacional.

Ese impulso se inscribe en una tendencia global: el Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta una producción mundial de 110,7 millones de toneladas en 2026, un incremento del 3 % respecto del año anterior.

Para la industria, la salud animal y la prevención son claves para mantener mercados y confianza del consumidor, en línea con el enfoque One Health.

Pablo Nervi, gerente técnico de la unidad de avicultura de MSD Salud Animal, subrayó que la vacunación, la bioseguridad y el trabajo preventivo permiten producir alimentos seguros y sostenibles.

TODO EMPIEZA EN LA GRANJA

La confianza que llega al plato se construye en la granja con prácticas de bienestar animal y protocolos sanitarios que dejaron de ser un detalle técnico para convertirse en un requisito de mercado.

La aplicación de buenas prácticas, la labor veterinaria y la inversión en prevención son determinantes para sostener un estatus sanitario que favorece tanto el consumo interno como las exportaciones.

El récord de consumo de 2025 confirma que el pollo es hoy una proteína central para la seguridad alimentaria y una palanca de competitividad de la agroindustria argentina.

Mantener y ampliar ese liderazgo exigirá inversión en innovación, continuidad sanitaria y políticas públicas que acompañen la producción y el acceso a mercados domésticos y externos.

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