El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía, anticipa que los precios de la carne vacuna podrían dejar de marcar la agenda económica en las próximas semanas. Tras un primer trimestre con subas aceleradas, la cotización del ganado muestra señales de calma y los cortes en el mostrador empiezan a reflejar esa menor presión. Este cambio llega en un contexto de alta atención pública por la evolución de los precios y de debates sobre la incidencia de la cadena frigorífica en la inflación.
En este informe explicamos por qué los frigoríficos esperan estabilidad —e incluso correcciones a la baja—, qué factores influyen en la formación del precio al consumidor y cómo la mayor presencia de pollo y cerdo en la dieta argentina modifica el panorama de largo plazo. También repasamos las cifras de faena y consumo que fundamentan la proyección del sector y las medidas que piden los frigoríficos para evitar competencia desleal.
Se observa un freno en la suba: señales desde la hacienda
Según Urcía, los movimientos recientes en el mercado de hacienda, especialmente en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, muestran que las cotizaciones habrían encontrado un tope después del fuerte repunte registrado durante el verano. La medición de precios correspondiente a la primera quincena de abril registró variaciones mínimas en la carne vacuna, lo que refuerza la idea de estabilización.
El aumento de los precios del ganado se trasladó al mostrador durante los meses anteriores, pero la menor aceptación de nuevas subas por parte de los consumidores está contribuyendo a contener las listas de precios. Además, la demanda externa, que había presionado los valores, parece haber moderado su incidencia en el corto plazo.
Qué peso tiene la industria en el precio final
FIFRA retoma el estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) para subrayar que la participación directa de la industria frigorífica en la formación del precio al consumidor es reducida. El trabajo muestra que los márgenes industriales representan una fracción limitada del valor final, mientras que la carga impositiva —nacional, provincial y municipal— constituye una porción significativa del precio.
En ese marco, los frigoríficos insisten en reforzar los controles sobre la evasión y el cumplimiento de normas sanitarias y comerciales, porque las operaciones irregulares generan competencia injusta que perjudica a los establecimientos que trabajan dentro del régimen legal. En las últimas semanas, organismos de control provincial procedieron a la intervención preventiva de una planta que operaba sin documentación sanitaria y comercial completa, según fuentes del sector.
La oferta, la faena y el cambio en la matriz de consumo
Urcía proyecta que el déficit relativo de oferta vacuna podría mantenerse durante el año. Marzo presentó una actividad de faena inferior a la de 2025, con una caída estimada cercana al 8% respecto al año previo, una tendencia que podría repetirse en los próximos meses.
En paralelo, la faena porcina continúa en expansión: el sector registró un crecimiento interanual en torno al 21,4%, lo que evidencia la mayor penetración del cerdo en la canasta de consumo. El consumo per cápita refleja esa transformación: el pollo supera los 50 kg por habitante al año, el cerdo roza los 20 kg y la carne vacuna se ubica cerca de los 44 kg, según las estimaciones del sector.
Implicancias para la medición de la inflación y la política pública
El desplazamiento relativo de la carne vacuna en la dieta obliga a pensar la medición de la inflación alimentaria con una mirada más amplia. Para los frigoríficos, incorporar la evolución de pollo y cerdo en los índices podría ofrecer una lectura más exacta del comportamiento de los precios de las proteínas animales y, a la vez, reducir la presión sobre el rubro vacuno.
Entre las recomendaciones que plantea la actividad se encuentran intensificar los controles de trazabilidad y fiscalización, combatir la informalidad en la comercialización y promover políticas que reduzcan la carga impositiva que afecta al precio final. Los operadores sostienen que estas medidas ayudarían a evitar distorsiones y garantizarían competencia en igualdad de condiciones.
Pronóstico: menor volatilidad, pero tensión en la oferta
En síntesis, la expectativa del sector frigorífico es que, a partir de mayo, la carne vacuna pierda protagonismo como factor de shock en los índices de precios debido a la estabilización de las cotizaciones y a la limitada transmisión de aumentos desde la hacienda al mostrador. No obstante, persiste la preocupación por la oferta a lo largo del año y por los efectos de la presión tributaria y la informalidad.
Para consumidores y responsables de políticas públicas, el desafío será acompañar la tendencia a la baja o la estabilidad con medidas que aseguren abastecimiento, transparencia en la cadena y una carga impositiva que no distorsione la formación de precios.






