La provincia de Río Negro aprobó una nueva Ley de Carnes que busca modernizar el marco regulatorio y adaptar las normas a las prácticas productivas actuales.
La medida fue celebrada por la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, cuyo presidente, Leandro Ballerini, destacó que la norma incorpora reclamos de los productores y organismos provinciales tras años de trabajo conjunto.
Entre las principales novedades se incorpora la figura del autoconsumo del productor, que reglamenta el traslado de carne destinada al consumo familiar desde los establecimientos rurales hacia las localidades.
Hasta ahora esa práctica habitual carecía de un marco legal específico y generaba inseguridad jurídica para muchas familias rurales, lo que la nueva ley intenta corregir.
Qué cambia en la práctica
La norma impulsa la desburocratización y la formalización de canales de comercialización que anteriormente no estaban regulados, con el objetivo de agilizar trámites y reducir barreras para pequeños productores.
Esto incluye la posibilidad de ampliar las alternativas de faena en distintas localidades y promover la formalización de pequeñas unidades productivas que hoy operan en la informalidad.
Otra modificación clave es la nueva categorización de las plantas de faena artesanal, cuya habilitación podrá gestionarse por los municipios siempre bajo los requisitos sanitarios de SENASA y las autoridades competentes.
La medida apunta a facilitar la creación de centros de faena a escala local, manteniendo controles sanitarios para garantizar la calidad y la inocuidad de los productos.
Control sanitario y gestión de especies
La ley incorpora la participación del Ministerio de Salud en los controles y sitúa la regulación alimentaria dentro del Código Alimentario, con lo que se refuerza la inocuidad para consumidores y productores.
Además, establece que el área de Fauna provincial determinará las especies autorizadas y los cupos correspondientes, y que el procesamiento deberá realizarse exclusivamente en plantas habilitadas.
También regula el procesamiento de carnes provenientes de especies silvestres habilitadas, buscando compatibilizar aprovechamiento y conservación.
La intención es garantizar trazabilidad y controles sanitarios, evitando faenas clandestinas y promoviendo un manejo más responsable del recurso cinegético.
Para Ballerini, la sanción de la ley es producto de un trabajo sostenido que incluyó a la Federación en debates previos sobre normas como la Ley de Marcas y Señales y la Ley de Fauna.
El dirigente destacó que cuando las instituciones trabajan junto al Estado y a los actores de la cadena es posible construir normas que simplifican la producción sin resignar controles sanitarios.
La nueva legislación promete abrir oportunidades para el desarrollo ganadero local, mejorar la seguridad alimentaria y crear condiciones para que más productores se formalicen.
El siguiente paso será la reglamentación, la capacitación técnica a municipios y productores, y el seguimiento por parte de SENASA y el Estado provincial para asegurar la implementación.



