En la segunda emisión de Infocampo Estudio se abordaron dos temas clave para el campo argentino: el riego y la ganadería, en un ciclo de entrevistas con especialistas del sector.
El analista Víctor Tonelli visitó el estudio y planteó que la ganadería vacuna atraviesa una transformación que supera a un mero ciclo de precios.
Tonelli describió el fenómeno como una “nueva era de la ganadería” y aclaró que no lo considera un simple boom pasajero, sino un proceso de mayor duración.
Según su lectura, este período podría extenderse entre 3 a 8 años, y sobre ese rango se inclinó por una proyección de 5 años de demanda sostenida por encima de la oferta.
El analista señaló que el punto de partida de este cambio se ubica en los últimos tres años y lo vinculó a la reapertura plena de la Argentina a los mercados internacionales.
Para Tonelli, la eliminación de restricciones a las exportaciones actuó como un incentivo inmediato y fuerte que motivó a los productores a acelerar la producción.
Un dato que marcó la charla fue la evolución de la relación ternero-vaca: desde alrededor del 63 % o 64 % en 2018 hasta acercarse este año al 70 %, es decir, un salto de aproximadamente 6 puntos porcentuales.
El especialista subrayó que ese avance es excepcional si se considera la lentitud de los procesos biológicos en la cría de ganado.
¿Hay un “boom” ganadero y de la carne?
Tonelli criticó la idea histórica de la “fantasía de carne barata” y recordó que ese escenario se sostuvo durante décadas mediante intervenciones y subsidios estatales.
En su estilo directo, afirmó que la carne vacuna es cara y debe ser cara, y que ese ajuste es necesario para la sostenibilidad del sistema productivo.
El analista explicó que, por primera vez, los precios relativos de las carnes argentinas tienden a alinearse con los valores internacionales, con una relación aproximada de 4 a 1 frente a la aviar y de 2 a 1 frente a la porcina.
Tonelli repasó la transformación del consumo doméstico en las últimas décadas y recordó que hace 60 años el consumo total era de 92 kg por persona, con 80 kg correspondientes a carne vacuna y 12 kg a pollo.
Hoy, dijo, el consumo total se elevó a 115 kg por persona, pero con una composición distinta: el pollo ascendió a 65 kg y la carne vacuna retrocedió a 45 kg.
La proyección para los próximos años, según Tonelli, indica una baja más pronunciada del consumo de carne vacuna hasta ubicarse en torno a 35 kg por persona al año.
Qué implica esto para el productor y el consumidor
El fenómeno tiene efectos claros sobre la toma de decisiones en los tambos y campos de cría, donde la respuesta a precios internacionales puede traducirse en cambios en la inversión y en los ciclos reproductivos.
Para el consumidor, la combinación de mayores precios relativos y cambios en la oferta promete consolidar la diversificación hacia otras proteínas, con impacto directo en la canasta alimentaria y en la demanda interna.
En definitiva, la conversación con Tonelli sitúa a la ganadería argentina en una encrucijada donde la exportación, los precios y las decisiones productivas definirán si el sector aprovecha esta ventana de oportunidad o se enfrenta a nuevos desafíos estructurales.
Seguir el desarrollo de estos indicadores será clave para productores, comercio y formuladores de políticas en los próximos años, y Infocampo Estudio continuará monitoreando esos cambios.



