Río Negro presentó ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) un programa piloto para transformar el diagnóstico nacional de frutos secos en proyectos concretos adaptados a las necesidades de los productores. Esta iniciativa busca mejorar la productividad, atraer inversiones y abrir nuevas vías comerciales para una cadena con alto potencial de diversificación regional.
La propuesta fue expuesta por los secretarios de Agricultura, Lucio Reinoso, y de Fruticultura, Facundo Fernández, en un encuentro que reunió a representantes de 17 provincias, organismos nacionales y referentes del sector privado. El objetivo es llevar diagnósticos a acciones que faciliten inversiones previsibles y asistencia técnica focalizada.
RÍO NEGRO, UN ACTOR CLAVE EN LA PRODUCCIÓN DE FRUTOS SECOS
Según los datos presentados, la provincia cuenta con 2.296 hectáreas implantadas con frutos secos, equivalente al 6 % de la superficie nacional destinada a esta actividad. De ese total, 1.546 hectáreas son de nogales, 629 hectáreas de avellanos y 121 hectáreas de almendros.
El proyecto se enmarca en el Programa Federal de Frutos Secos, que busca fortalecer una actividad que requiere planificación de largo plazo y capital inicial significativo. Río Negro concentra casi la totalidad de la producción nacional de avellanas y ocupa el cuarto lugar en la producción de nuez de nogal, detrás de Mendoza, Catamarca y La Rioja.
La expansión enfrenta una barrera económica clave: el desembolso inicial para establecer plantaciones y sostenerlas hasta la etapa productiva. Esta realidad vuelve imprescindible el diseño de instrumentos financieros y acompañamiento técnico para viabilizar nuevas inversiones.
Los costos estimados muestran la magnitud del desafío: implantar una hectárea de avellanos demanda alrededor de US$ 10.000 por plantas y sistema de riego, más unos US$ 2.500 anuales de mantenimiento. Además, la dependencia de una única empresa exportadora y los riesgos por heladas tardías complican las alternativas comerciales y la rentabilidad del negocio.
TECNOLOGÍA, LOGÍSTICA Y FINANCIAMIENTO
El diagnóstico del CFI identificó limitantes en el acceso a tecnología, la integración comercial y la logística, factores que reducen la competitividad de los productores. La iniciativa busca mapear necesidades específicas para proponer medidas prácticas que mejoren el desempeño productivo y comercial.
El proyecto piloto incluye capacitación, asistencia técnica en campo, diagnósticos productivos y la elaboración de planes de mejora adaptados a cada explotación. Según Reinoso, “la diversificación productiva es una prioridad en Río Negro; trabajamos con el CFI para que el productor cuente con riego, financiamiento y acceso a beneficios nacionales para invertir con previsibilidad”.
También se prevé formular proyectos de inversión susceptibles de acceder a líneas de crédito del CFI y otras fuentes de financiamiento, según la escala y características de cada establecimiento. Entre las medidas planteadas figuran la reducción del impuesto sobre los ingresos brutos en la energía destinada al riego, exenciones fiscales y líneas para maquinaria de cosecha y poda.
BENEFICIOS FISCALES Y NUEVAS HERRAMIENTAS
La propuesta provincial se complementa con herramientas locales destinadas a acompañar la expansión del cultivo y la incorporación tecnológica. Entre las gestiones ante el gobierno nacional, se busca incorporar el material vegetal genético al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) para facilitar el acceso a beneficios fiscales.
Si se aprueba esa inclusión, las inversiones en nuevas plantaciones podrían acceder a ventajas como la amortización acelerada y la recuperación anticipada del IVA, alivios relevantes para proyectos con retorno a largo plazo. En paralelo, la Provincia trabaja sobre condiciones portuarias y arancelarias que inciden en la competitividad y la inserción en mercados externos.
UN PROGRAMA FEDERAL
El potencial de crecimiento también se refleja en la evolución nacional: la superficie destinada a frutos secos aumentó un 66,3 % respecto de 2016 y alcanzó las 38.493 hectáreas distribuidas en 17 provincias. Esa expansión evidencia interés productivo, pero subraya la necesidad de instrumentos que reduzcan el peso financiero inicial.
La participación de Río Negro en la etapa piloto busca traducir esas líneas de acción en proyectos concretos para sus valles productivos y en cultivos como nogal y avellano. El desafío será convertir el potencial hídrico y la experiencia local en inversiones, mejoras de productividad y mayores oportunidades de comercialización.
El Plan Estratégico Federal de Frutos Secos establece cinco ejes de trabajo para acompañar la expansión del sector. Esos ejes orientan políticas públicas y acciones privadas para ordenar el crecimiento y mejorar la competitividad.
- Información sectorial
- Innovación y producción sostenible
- Capacitación y asistencia técnica
- Financiamiento
- Acceso a mercados
Río Negro apuesta a consolidar una actividad que combina diversificación productiva con perspectivas de crecimiento, siempre condicionada por la mejora en el acceso al capital y la tecnología. La concreción de la etapa piloto será la prueba sobre si las herramientas financieras y logísticas pueden transformar el potencial en resultados medibles.



