Jennifer tercera generación de contratistas explica estrategias y sostiene que la información es clave hoy

Nieta de un contratista e hija del actual presidente de la federación de contratistas, pensó que su vida iba a ir por otro lado hasta que se metió en la empresa familiar y se enamoró del “contratismo”. Hasta hace unos meses presidió el CREA Contratistas. Su historia, evolución y desafíos.

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Jennifer Simone representa la tercera generación de una familia de contratistas que convirtió el trabajo con maquinarias agrícolas en una empresa profesionalizada. Su historia resume cambios clave del sector: de la lógica familiar tradicional a una gestión basada en la información y la planificación.

Este relato importa porque los contratistas son eslabón esencial en la cadena de producción agropecuaria y hoy enfrentan márgenes más ajustados y costos financieros elevados. Entender cómo se adaptan empresas como la de Simone aporta pistas sobre la competitividad del agro y la sostenibilidad del servicio de tercerización.

Una tercera generación que profesionaliza el contratismo

Jennifer creció en Chivilcoy entre el galpón y las máquinas, y hoy combina la gestión con la planificación estratégica en la empresa familiar. Ser hija de Fredy, presidente de la Federación de Contratistas de Maquinaria Agrícola (FACMA), y nieta de Alberto le dio una mirada práctica y directiva sobre el negocio;

Tras empezar en tareas administrativas y retomar estudios en Administración de Pymes, tomó un rol de liderazgo orientado a medir resultados y definir qué trabajos hacen rentables la campaña. Esa combinación de experiencia técnica familiar y formación administrativa marca la transformación de su empresa hacia modelos más profesionales.

La información como ventaja competitiva

Para Simone, la clave hoy no es tener más hectáreas sino conocer los números: costos, márgenes y ventanas de trabajo que permitan diversificar sin perder rentabilidad. La distancia a los campos, los costos logísticos y el precio de mercado condicionan las decisiones, por lo que procesar datos operativos se vuelve imprescindible.

El negocio se volvió menos tolerante a los errores porque financiarse es más caro y los equipos aumentaron su valor, exige planificación y control del flujo financiero. En ese sentido, herramientas simples de gestión de cobros y pagos, fondos comunes o plazos fijos son estrategias para mejorar la caja y ganar estabilidad.

Un modelo de socios entre empleados

En Simone Agro pusieron en marcha desde 2007 un sistema para integrar a colaboradores como socios y así fomentar capital propio y responsabilidades empresarias. La medida busca retener talento, promover decisiones más amplias y desarrollar líderes que piensen la empresa más allá del puesto operativo.

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Según Jennifer, esa experiencia fue fructífera y algunas sociedades continúan vigentes, mostrando que la co-participación puede ser una herramienta concreta de profesionalización. Convertir a empleados en socios cambia incentivos y permite distribuir riesgos y beneficios con mayor equidad.

Desafíos y respuestas del sector

El principal desafío es un cambio de paradigma: los contratistas dominan la operación pero deben ganar terreno en la gestión financiera y comercial. La presión de un precio de mercado que limita la posibilidad de trasladar costos obliga a reducir gastos, mejorar eficiencia y segmentar nichos rentables.

Herramientas como el intercambio de experiencias en agrupaciones, por ejemplo el grupo CREA Contratistas sin fronteras, ayudan a compartir prácticas y a profesionalizar la gestión de recursos humanos y procesos. Para Jennifer, la pertenencia a estos espacios permitió ampliar la visión del negocio y aplicar mejoras en la administración cotidiana.

Fuera del surco: vida y prioridades

En la vida personal, Jennifer encuentra equilibrio en la danza y en acompañar a sus hijos, actividades que le sirven de “cable a tierra” ante la intensidad del trabajo. Además, la lectura ocupa un lugar central como herramienta de reflexión y descanso.

Su preferencia por la época del trigo y el gusto por la planificación reflejan una vinculación emocional y profesional con el calendario agrícola. También reconoce que conjugar estudio, trabajo y maternidad implicó priorizar tareas diarias y delegar otras, como la cocina.

Jennifer proyecta seguir en el mundo contratista y consolidar iniciativas que eleven la visibilidad y el reconocimiento del rubro, fomentando la profesionalización de todos los actores de la cadena productiva. Su recorrido muestra que la combinación de tradición familiar, formación y reglas claras de gestión es una vía concreta para afrontar la coyuntura y pensar el futuro del servicio contratista.

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