INTA presenta metodología para diseñar montes que incrementen productividad y calidad de pecanes

Una metodología que combina marcadores genéticos, estudios fenológicos y características de las nueces permite verificar la identidad de los materiales y definir las combinaciones de cultivares de pecán más adecuadas para cada región productiva.

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El INTA desarrolló una metodología que confirma la identidad genética de los árboles de pecán mediante análisis de ADN y estudios de campo, informó hoy la institución.

La herramienta combinada permite verificar cultivares, ordenar plantaciones y mejorar la eficiencia productiva y la polinización en sistemas comerciales.

Identificar correctamente un cultivar de pecán es clave para planificar una plantación y aprovechar el potencial de cada material, explicó el equipo técnico.

Además, la confirmación genética aporta trazabilidad y reduce riesgos cuando la información de origen es incierta o la propagación se realizó de forma informal.

El INTA lleva adelante un programa continuo de evaluación de materiales a cargo de la EEA Delta del Paraná, que incluye introducción, multiplicación y conservación de cultivares.

La Estación Experimental del Delta del Paraná actúa como banco activo de materiales y nodo de la red nacional que prueba cultivares en distintas regiones productivas.

En la actualidad hay 20 cultivares registrados en el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y el INTA está describiendo y caracterizando otros 14.

  • Caddo
  • Colby
  • Curtis
  • Elliott
  • Giles
  • Green River
  • Hirschi
  • Hodge
  • Kanza
  • Lucas
  • Major
  • Nacono
  • Osage
  • Riverside

El trabajo incluyó materiales del programa de mejoramiento del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la incorporación de cultivares internacionales para su evaluación local.

La EEA conserva tanto materiales introducidos como dos cultivares desarrollados por el propio INTA, que se evaluarán en red para medir su desempeño.

LA GENÉTICA DEL PECÁN

La identificación genética comenzó con el análisis de perfiles de ADN mediante marcadores de microsatélites, una técnica utilizada para distinguir individuos a nivel molecular.

Para los estudios, el equipo extrajo ADN de hojas y analizó un conjunto de marcadores que generan perfiles genéticos únicos por individuo y por cultivar.

“Estos análisis son similares a las pruebas de paternidad o filiación que se hacen en humanos”, explicó Carolina Martínez, investigadora del IABIMO del INTA.

Los resultados permiten confirmar la identidad de los cultivares, establecer su trazabilidad y estudiar la diversidad y las relaciones genéticas entre materiales.

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Además del laboratorio, el estudio incorporó observaciones fenológicas como la brotación, la floración, la liberación de polen y la receptividad del estigma para combinar evidencia molecular con comportamiento de planta.

También se analizaron rasgos comerciales de las nueces, lo que aporta un criterio práctico para productores interesados en calidad y mercado.

Los materiales identificados serán presentados para su inscripción en el Registro Nacional de Cultivares (RNC), paso necesario para su circulación formal y protección técnica.

Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular del IABIMO, dijo que “cada árbol individual tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética”.

La combinación de datos genéticos y fenológicos mejora la caracterización y facilita decisiones de manejo local, desde la elección de plantines hasta la mezcla de cultivares en una parcela.

EL PECÁN Y LA POLINIZACIÓN

El pecán presenta dicogamia, un fenómeno reproductivo en el que la liberación de polen y la receptividad del estigma no coinciden en el mismo momento dentro de un mismo cultivar.

Por eso, la sincronía entre cultivares es clave: deben combinarse materiales cuyas ventanas de polinización se complementen para lograr un buen cuajado del fruto.

Según su comportamiento reproductivo, los cultivares se clasifican en protándricos (tipo I) y protogínicos (tipo II), distinción que orienta la planificación de hileras y la densidad de plantación.

Enrique Frusso, referente del INTA en pecán, advirtió: “Si un árbol no es del cultivar que se cree, la combinación falla”, lo que puede traducirse en pérdidas productivas por falta de polinización.

La metodología desarrollada por el INTA está disponible para productores que necesiten verificar la identidad de ejemplares pertenecientes a cultivares inscritos en el RNC del INASE.

Contar con identificaciones confiables mejora la selección de materiales según condiciones regionales, necesidades comerciales y planificación a mediano plazo.

Los resultados del trabajo serán presentados en el simposio en la conferencia “Identificación de cultivares de pecán en Argentina”, a cargo de Carolina Martínez.

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La herramienta acorta la distancia entre investigación y campo y ofrece a productores y técnicos una base técnica para mitigar riesgos y optimizar rendimientos.

En un cultivo donde la polinización y la elección de cultivares determinan la rentabilidad, la combinación de genética molecular y observación fenológica aporta una guía práctica y verificable.

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