Plagas cada vez más difíciles en soja y maíz: la nueva estrategia para enfrentar insectos resistentes

Orugas, chinches y el gusano cogollero plantean un desafío creciente en soja y maíz, mientras la resistencia obliga a revisar las estrategias de control.

spot_img
Beto Peralta (Halcón Monitoreo, Augusto Casmuz (EEAOC), Pablo Díaz (Gte. de Producto FMC), Sergio Catalano (Gte. de Insecticidas LATAM FMC Brasil)
Beto Peralta (Halcón Monitoreo, Augusto Casmuz (EEAOC), Pablo Díaz (Gte. de Producto FMC), Sergio Catalano (Gte. de Insecticidas LATAM (FMC Brasil)

Durante años, numerosas herramientas químicas y biotecnológicas permitieron mantener bajo control algunas de las principales plagas agrícolas, pero ese escenario comenzó a cambiar y hoy soja y maíz enfrentan insectos cada vez más difíciles de manejar. La pérdida de sensibilidad a determinados insecticidas y los problemas de eficacia registrados con algunas tecnologías Bt están obligando a los productores a revisar estrategias que hasta hace poco parecían consolidadas.

El desafío no pasa solamente por la cantidad de insectos presentes en un lote, sino también por su capacidad para sobrevivir a mecanismos de control utilizados repetidamente durante varias campañas. Esa presión de selección vuelve particularmente importante el monitoreo, la rotación de modos de acción y la incorporación de herramientas que permitan evitar la dependencia de una única tecnología.

Las plagas que amenazan el rendimiento

En soja, el problema puede aparecer por diferentes frentes, ya que las orugas defoliadoras consumen parte del área foliar que la planta necesita para capturar radiación y producir biomasa. Las chinches, en cambio, atacan directamente estructuras reproductivas y granos en formación, por lo que pueden afectar tanto el rendimiento como la calidad final de la cosecha.

El gusano cogollero es una de las plagas que más desafíos plantea en maíz por su capacidad de adaptación y la dificultad de controlarlo una vez que ingresa al cogollo.
El gusano cogollero es una de las plagas que más desafíos plantea en maíz por su capacidad de adaptación y la dificultad de controlarlo una vez que ingresa al cogollo.

Entre las especies que concentran la atención aparecen la oruga medidora, falsa medidora, bolillera, chinche verde y chinche de la alfalfa, además de trips y arañuelas. El escenario obliga a observar el lote como un complejo de plagas y no únicamente como la presencia aislada de un determinado insecto.

En maíz, uno de los mayores desafíos continúa siendo el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), una especie de enorme capacidad de adaptación que puede causar daños importantes durante las primeras etapas del cultivo. El problema se vuelve particularmente complejo cuando las larvas avanzan hacia el interior del cogollo, donde quedan más protegidas y las aplicaciones pueden perder eficacia.

El problema detrás de las tecnologías Bt

La utilización de híbridos Bt transformó durante años el manejo de determinadas plagas del maíz, aunque la presión de selección también permitió que algunas poblaciones desarrollaran resistencia a ciertas proteínas. Esto no significa que toda la tecnología Bt haya dejado de funcionar, sino que la eficacia depende de la proteína involucrada, la población del insecto y la estrategia de manejo implementada en cada región.

PUEDE INTERESARTE  Mendoza lanza plan 2026/27 contra Lobesia botrana con medidas de control y monitoreo intensivo

La situación refuerza la importancia del manejo integrado, que incluye refugios cuando corresponda, monitoreo permanente, respeto de umbrales y utilización responsable de insecticidas. Frente a una plaga con la capacidad de adaptación de Spodoptera frugiperda, basar toda la estrategia en una sola herramienta aumenta el riesgo de perder eficacia.

Una nueva combinación para soja y maíz

En ese contexto, FMC presentó Coragen® Star, un insecticida que combina dos principios activos con mecanismos de acción diferentes: Rynaxypyr® —chlorantraniliprole— y bifentrin. La propuesta apunta precisamente a ampliar el espectro de control y sumar diferentes mecanismos de acción frente a un escenario donde la resistencia se volvió uno de los principales condicionantes.

La resistencia de plagas complica el manejo de soja y maíz. Una nueva estrategia combina dos modos de acción contra orugas, chinches y cogollero.
La resistencia de plagas complica el manejo de soja y maíz. Una nueva estrategia combina dos modos de acción contra orugas, chinches y cogollero.

El chlorantraniliprole actúa sobre los receptores de rianodina de los insectos, mientras que la bifentrina pertenece al grupo de los piretroides y actúa sobre los canales de sodio. La combinación busca reunir rapidez de acción con persistencia, atacando a las plagas mediante dos mecanismos diferentes.

Jorge Morre, gerente de Desarrollo de FMC, explicó que los componentes fueron combinados en una proporción diseñada para aprovechar su interacción. Según señaló, la formulación busca obtener un comportamiento superior al que podría esperarse simplemente de utilizar individualmente cada uno de los componentes.

El manejo de la resistencia será cada vez más importante

La incorporación de distintos modos de acción puede ser una herramienta útil dentro de un programa de manejo de resistencia, aunque no elimina por sí sola el riesgo de que aparezcan poblaciones menos sensibles. La recomendación agronómica continúa siendo evitar aplicaciones innecesarias, respetar dosis y momentos indicados y alternar estrategias para reducir la presión de selección.

Durante la presentación de la tecnología también participaron Beto Peralta, de Halcón Monitoreo; Augusto Casmuz, de la EEAOC; Pablo Díaz, gerente de Producto de FMC; y Sergio Catalano, gerente de Insecticidas para Latinoamérica de FMC Brasil. El debate reflejó una preocupación que viene creciendo campaña tras campaña: disponer de nuevos productos resulta importante, pero conservar su eficacia durante el mayor tiempo posible será igualmente decisivo.

PUEDE INTERESARTE  Mendoza lanza plan 2026/27 contra Lobesia botrana con medidas de control y monitoreo intensivo

Desde aplicaciones terrestres hasta drones

De acuerdo con la información presentada por FMC, Coragen® Star puede utilizarse en dosis de 85 a 250 mililitros por hectárea, de acuerdo con el cultivo, la plaga y las condiciones previstas en el marbete. La compañía informó además que fue evaluado para aplicaciones terrestres y aéreas, además de tratamientos realizados mediante drones agrícolas.

La resistencia de plagas complica el manejo de soja y maíz. Una nueva estrategia combina dos modos de acción contra orugas, chinches y cogollero.
La resistencia de plagas complica el manejo de soja y maíz. Una nueva estrategia combina dos modos de acción contra orugas, chinches y cogollero.

La herramienta posee resistencia al lavado por lluvias posteriores a la aplicación y fue clasificada como Categoría III, Banda Azul, según informó la empresa. En un escenario donde las ventanas para intervenir pueden ser cada vez más estrechas, la posibilidad de utilizar diferentes sistemas de aplicación también amplía las alternativas operativas.

La aparición de una nueva tecnología, sin embargo, deja al descubierto un problema mucho más amplio que cualquier producto puntual: las plagas están evolucionando y el manejo también deberá hacerlo. Para soja y maíz, las próximas campañas exigirán combinar genética, monitoreo, calidad de aplicación y diferentes modos de acción si se pretende conservar las herramientas disponibles y proteger el rendimiento.

MAS NOTICIAS

Most Popular