La persistencia de las lluvias en la región núcleo dejó la campaña de soja en una situación crítica: la cosecha apenas alcanza el 25% del área sembrada, cuando lo habitual para estas fechas ronda el 55%. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte un retraso de alrededor de 30 puntos porcentuales que preocupa a productores, contratistas y técnicos por el efecto acumulado sobre calidad y logística.
Cosecha frenada por suelos saturados y caminos anegados
Los suelos empapados y los lotes con zonas inundadas impiden el ingreso de las cosechadoras en amplias áreas productivas. En la última semana la recolección avanzó un 23% para quedar en 25% del área, pero las reiteradas precipitaciones y la falta de ventanas secas limitan la posibilidad de recuperar ritmo.
Fuentes de la BCR señalan que en el norte y noroeste de la región núcleo algunos sectores acumulan cerca de 200 mm, con tramos del centro y norte de Santa Fe especialmente castigados. El pronóstico a corto plazo no ofrece alivio claro: se esperan nuevos episodios de inestabilidad que, de concretarse, volverían a restringir los días aptos para trabajar.
Variabilidad de rindes y riesgo de pérdida de calidad
El impacto entre lotes es muy desigual. En soja de primera los rindes reportados van desde 10 hasta 70 quintales por hectárea, con un promedio preliminar cercano a 44 qq/ha —superior a la proyección de hace un mes—, aunque la dispersión es amplia según la localidad y el manejo.
En el sur de Santa Fe se registran granos verdes y presencia de impurezas en sectores afectados por exceso de humedad; en otras zonas aparecen rebrote y heterogeneidad fenológica que obligan al uso de desecantes. Ejemplos puntuales: Carlos Pellegrini reporta rindes promedio de 55 qq/ha, Arequito 60–65 qq/ha con picos de 70, mientras que en municipios como Bigand o Pergamino hay lotes con 20 qq/ha y otros que superan los 50 qq/ha.
Pronóstico climático y causas del exceso hídrico
Especialistas consultados por la BCR y meteorólogos indican que abril está dominado por una circulación que aporta humedad de forma persistente, con centros de baja presión que favorecen sistemas de lluvias estacionarios. En la quincena analizada, la red GEA/BCR registró un promedio de 104 mm, cuando la media histórica ronda los 50 mm para el mismo período.
La continuidad de precipitaciones, la menor radiación y la elevada humedad nocturna dificultan el secado de los suelos y aumentan la probabilidad de daños en grano y pérdidas logísticas. Las previsiones anuncian nuevas lluvias desde el sábado 18 con inestabilidad extendida hasta el martes 21 o miércoles 22; algunos modelos sugieren que a fines de la próxima semana podría ingresar una masa de aire más fría y seca que alivie las condiciones.
Ante el escenario, técnicos recomiendan priorizar la cosecha en lotes con mejor piso y estado sanitario, monitorear humedad y calidad de grano, y planificar logística flexible para aprovechar cualquier ventana climática. La evolución de las próximas rondas de precipitación será determinante para la definición final de rindes y la calidad de la campaña.





