Precios ganaderos se mantienen firmes durante la zafra impulsando estabilidad en el mercado de invernada

En plena zafra ganadera, el mercado del ternero muestra señales de firmeza pese a una oferta más acotada que en campañas anteriores. Aunque la relación de compraventa no favorece del todo a los invernadores, el bajo costo de producción frente al precio de venta del ternero sostiene la rentabilidad en muchos planteos. Al mismo tiempo, la existencia de buenos verdeos y pasturas, junto con una relación maíz/car­ne favorable, impulsa la demanda y extiende el período de recría en los campos.

Situación actual de precios y oferta
En la región pampeana, durante mayo, el ternero mestizo de buena clase y alrededor de 180 kilos cotiza en un rango de 6.300 a 6.500 pesos con modalidades de pago a 30 y 60 días. Las hembras jóvenes (terneras) se ubican entre 5.800 y 6.000 pesos. Los novillitos recriados —con pesos de referencia de 300 a 320 kilos—, que son candidatos para ingresar a feedlots orientados a exportación, se negocian entre 4.800 y 5.200 pesos. En estos remates se observa además una ocupación elevada de corrales y un incremento en los kilos logrados por animal, aprovechando la buena relación entre kilo de maíz y kilo de carne.

Oferta menor y retención de hembras
Los consignatarios advierten que la oferta estacional es inferior a la registrada en años anteriores. Buena parte de esa baja respuesta se explica porque los criadores disponen de pasturas y verdeos de calidad y no enfrentan obligaciones financieras inmediatas que los obliguen a liquidar ganado. En ese contexto, estiran las ventas y buscan recriar los terneros el mayor tiempo posible para sumar peso y valor.

Un dato relevante que surge en los remates es el menor ingreso de terneras frente a machos. Esto sugiere una incipiente retención de hembras por parte de los productores, una estrategia orientada a la reproducción que puede responder al interés por recuperar rodeos y aumentar la base de vientres. La decisión de reservar hembras para la recría implica un ajuste en la oferta de terneros para el mercado a corto plazo, con posible impacto en precios.

Relación maíz/carne y su efecto en la cadena
La relación entre el precio del maíz y el precio de la carne está resultando favorable para la alimentación y terminación de animales. Esto hace atractivo el agregado de kilos por animal en los corrales y en recría a campo, y beneficia especialmente a los novillitos destinados a feedlots que abastecen mercados de exportación. Cuando el costo del kilo de maíz relativo al kilo de carne es ventajoso, los engordadores intensifican el aporte de grano para acelerar ganancias de peso y optimizar márgenes.

Demanda de vientres y repoblación
La demanda de vientres —vaquillonas preñadas, vacas usadas y vacas con cría al pie— muestra dinamismo. Los precios observados en remates reflejan este interés: vaquillonas preñadas cotizan desde un piso de 2,5 millones de pesos hasta 3,5 millones cuando se trata de hembras de pedigree o con control de genética; vacas usadas se ubican entre 1,8 y 2 millones; y vacas con cría al pie rondan 1,3 a 1,5 millones, según el peso y la categoría. Esta demanda responde, en parte, a la intención de repoblar los campos tras años de sequías que redujeron los stock y afectaron la capacidad de producción.

Además de productores que buscan recomponer rodeos tras la pérdida de animales por falta de agua y pasto, hay empresarios y productores que están incorporando la actividad ganadera a sus planteos productivos. La volatilidad de los precios de los granos en años recientes ha llevado a algunos a diversificar e integrar ganadería para equilibrar ingresos y aprovechar oportunidades en el mercado de carnes.

Impactos para distintos actores
– Criadores: Al disponer de mejores pasturas y no tener urgencias financieras, muchos criadores optan por retrasar ventas y recriar terneros. Esta estrategia puede mejorar el peso y valor del animal, pero también requiere disponibilidad de forraje y manejo para sostenerlos hasta comercialización.
– Invernadores y feedlots: La relación maíz/carne atractiva incentiva la terminación con mayor incorporación de grano, mejorando la eficiencia de conversión y los kilos por animal. Sin embargo, la menor oferta estacional puede presionar sobre el abastecimiento de animales para engorde.
– Reproductores y repobladores: La demanda de vientres y vaquillonas preñadas sugiere que los precios de las hembras están firmes. Productores que desean repoblar o sumar actividad ganadera podrían competir por categorías de cría, elevando valores en subastas.
– Mercado en general: Un menor volumen de oferta y una demanda sostenida, alimentada por buenas pasturas y expectativas de precios ganaderos, reflejan un equilibrio que mantiene sostén de precios del ternero en el corto plazo.

Perspectivas y factores a seguir
El comportamiento del mercado en lo que resta de la zafra dependerá de varias variables: evolución climática y disponibilidad de pasto, precios internacionales de la carne vacuna, cotización del maíz y la política de pagos y financiamiento para el sector. Si las lluvias mantienen o mejoran pasturas, es probable que la tendencia de retención y recría continúe, limitando oferta a corto plazo y sosteniendo valores. Por el contrario, un escenario de sequía o de incremento fuerte en costos de alimentación podría forzar ventas y ampliar la oferta.

Analistas y consignatarios observan que existe una intención clara de muchos productores por aprovechar el ciclo de buenos precios ganaderos que pronostican algunos estudios. Esto, sumado a la necesidad de recomponer rodeos después de años de estrés climático, podría sostener la demanda de vientres y hacer que la estructura de precios de la hacienda de cría permanezca consolidada.

Recomendaciones prácticas para productores
– Evaluar la disponibilidad de forrajes y la capacidad de sostener recría adicional antes de retener animales. La decisión de estirar ventas debe considerar costos de suplementación y riesgo climático.
– Monitorear la relación maíz/carne y los precios de feedlot para decidir entre venta de terneros o terminación propia. Si la relación favorece la terminación, agregar kilos puede ser rentable.
– Para quienes buscan repoblar, comparar las opciones entre vaquillonas preñadas y vacas con cría al pie según capital disponible y objetivos productivos; las vaquillonas controladas ofrecen genética pero requieren manejo cuidadoso.
– Mantener contacto con consignatarios y rematadores para aprovechar ventanas de demanda y condiciones de mercado favorables al momento de comercializar.

Conclusión
El mercado del ternero se mantiene firme en la zafra, con precios que, aunque algo por debajo de valores máximos de meses anteriores, reflejan una oferta más restringida y una demanda activa impulsada por buenas pasturas y una relación maíz/car­ne beneficiosa. La retención de hembras y la demanda de vientres apuntan a una intención de repoblar y consolidar rodeos, mientras que la ocupación de corrales y la suma de kilos por animal muestran una búsqueda de mayor eficiencia productiva. La evolución climática, los precios de granos y la demanda exportadora serán claves para definir la dinámica de los próximos meses.

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