Lecciones de la campaña 2025/26 sobre rentabilidad y por qué anticipar ventas es imprescindible

Por Ezequiel Cruz – Grupo Cencerro

La campaña gruesa 2025/26 cerró con resultados dispares que exigen decisiones comerciales y de gestión más precisas. A partir del seguimiento económico-financiero de más de 220 empresas, presentamos un diagnóstico claro: el estrés hídrico estival y la estructura de costos —con especial protagonismo del arrendamiento— comprimieron márgenes y acentuaron la heterogeneidad entre regiones. Este informe sintetiza las lecciones por cultivo (maíz, girasol y soja) y propone pautas para anticipar ventas y mejorar la resiliencia financiera de las empresas agropecuarias.

Contexto general
El verano seco fue la señal más contundente: rindes afectados, alta variabilidad productiva y márgenes que en muchos casos quedaron en niveles de riesgo. Incluso dentro de regiones consideradas homogéneas se observó una dispersión de resultados que puso en evidencia la importancia de gestionar costos, seleccionar aptitudes productivas y definir estrategias comerciales oportunas. En un escenario global donde la demanda y los precios pueden reaccionar con volatilidad, la capacidad de anticipar ventas y asegurar posiciones se vuelve clave para sostener rentabilidad.

Maíz: rendimientos y márgenes muy heterogéneos
El maíz mostró comportamientos divergentes según la región. En la zona núcleo pampeana, con rindes entre 9 y 11 t/ha, se estimaron márgenes brutos de 400 a 600 USD/ha y rentabilidades por encima del 40% en ambientes de alto rendimiento. Sin embargo, otras áreas exhibieron resultados más ajustados:

– Pampeana Sur: muy heterogénea. En ambientes de alto rinde pudo registrarse un buen desempeño económico, pero en lotes menos favorables los márgenes netos oscilaron desde casi neutros hasta más de 600 USD/ha.
– Pampeana Norte: zona de alto potencial, pero muy condicionada por la estructura de costos; márgenes netos entre 15 y 469 USD/ha.
– Zonas más limitadas (NEA o esquemas con alto arrendamiento): márgenes extremadamente finos, en algunos casos por debajo de 50 USD/ha.

El mensaje para maíz es claro: en contextos de incertidumbre climática, la gestión del costo por hectárea y la selección de ambientes productivos son determinantes. La fijación de rendimiento de indiferencia y la cobertura parcial de precio pueden reducir la vulnerabilidad frente a mermas.

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Girasol: estabilidad relativa y rol en la campaña 2026/27
El girasol presentó una performance más estable que el maíz. Los rendimientos proyectados por Grupo Cencerro se ubicaron entre 1,8 y 3 t/ha, con márgenes en ambientes de buena aptitud de 150 a 400 USD/ha. Detalles por región:

– Sur bonaerense: los rindes más altos, cercanos a 3 t/ha.
– La Pampa: rindes más bajos, pero con un perfil agronómico defensivo que redujo riesgos; rentabilidades estimadas entre 9% y 57% según el caso.

Además, en el contexto internacional la relación stock-consumo ajustada en el hemisferio norte coloca a Sudamérica —y a Argentina en particular— en una posición central para la campaña 2026/27. Los pronósticos locales apuntan a volúmenes de producción elevados, lo que obliga a productores y comercializadores a planificar ventas y logística para capitalizar ventanas de precio favorables y evitar congelamientos de valor ante picos de oferta.

Soja: rindes homogéneos, rentabilidad condicionada por costos
En soja los rindes fueron relativamente homogéneos entre regiones, pero la rentabilidad mostró gran disparidad. La razón principal fue la estructura de costos, especialmente el arrendamiento. El elevado costo de la tierra aumentó el rendimiento de indiferencia, reduciendo el margen de maniobra ante mermas productivas. Otros costos relevantes fueron agroquímicos y labores, con fuerte impacto en algunas áreas.

Puntos destacados por región:
– Pampeana Norte: fuerte disparidad en rentabilidad producto de costos de estructura y variación de rindes entre campos.
– Córdoba (ej. Río Cuarto): fertilizantes y agroquímicos son el costo más relevante y condicionan fuertemente la rentabilidad.
– NEA: algunos lotes alcanzaron márgenes de 230 USD/ha (rentabilidad del 40%), gracias a estructuras de costos más contenidas y ahorro en fertilizantes; un arrendamiento relativamente manejable permitió fijar un rendimiento de indiferencia de 2,1 t/ha, ofreciendo margen de seguridad.

La lección para soja es que, más allá de rindes estables, la presión sobre el costo de la tierra y la política de insumos determinan la viabilidad económica. Los esquemas de manejo que reduzcan costos sin sacrificar productividad —y la negociación de contratos de arrendamiento— son prioridades.

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Variables críticas y recomendaciones para la campaña comercial
Las principales variables que definieron la rentabilidad fueron: evento hídrico (estrés), costo de arrendamiento y el incremento de precios de agroquímicos y labores. Ante esto, proponemos acciones prácticas:

1. Anticipar ventas en ventanas favorables: noviembre aparece como un mes con oportunidades puntuales. Con un mercado que no presenta expectativas de subas sostenidas, capitalizar momentos de mejora en precios reduce riesgo.
2. Definir rendimiento de indiferencia por lote: conocer el punto en que el cultivo deja de ser rentable ayuda a priorizar coberturas y planificar rotaciones.
3. Revisar esquemas de arrendamiento y agroquímicos: negociar plazos y condiciones, y explorar alternativas de insumos que mantengan relación costo-beneficio.
4. Ajustar la escala por aptitud productiva: priorizar sembrar maíz o girasol en lotes con mejores condiciones y reducir exposición en ambientes marginales.
5. Fortalecer la gestión financiera: flujo de caja, reservas y líneas de crédito oportunas amortiguan shocks productivos y de precio.
6. Mejorar logística y comercialización: ante forecast de cosechas récord, asegurar capacidad de almacenamiento y contratos con compradores evita pérdidas por congestión de oferta.

Conclusión
La campaña 2025/26 dejó una realidad contundente: la rentabilidad está bajo presión y las diferencias entre resultados productivos y económicos son marcadas. El estrés hídrico y el costo del arrendamiento elevaron el rendimiento de indiferencia y redujeron la capacidad de reacción ante caídas de producción. Para la campaña 2026/27, la clave pasa por combinar decisiones agronómicas que maximicen aptitud por lote con estrategias comerciales que permitan asegurar precio en ventanas convenientes. Anticipar ventas, gestionar costos y priorizar ambientes productivos son pasos esenciales para recuperar margen y reducir la exposición a la volatilidad climática y de mercado. Grupo Cencerro continúa monitoreando desarrollos y acompañará a los productores con información práctica para mejorar decisiones económicas y comerciales.

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