Señal negativa: Navitas ratifica proyecto Sea Lion en Malvinas, sin oposición del gobierno israelí

Israel hace guiños diplomáticos por Malvinas pero no interfiere con la petrolera tras discurso de Milei. El riesgo para Argentina tras el proyecto Sea Lion

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Mientras los medios de comunicación argentinos celebraban una caída de 2% en la cotización de Navitas en la bolsa de Tel Aviv, las autoridades de la empresa dejaron en claro que no ve ningún impedimento legal ni político para seguir actuando en lo que considera que son aguas de soberanía británica.

Si el objetivo de Javier Milei era generar controversia internacional, puede estar medianamente satisfecho: toda la prensa británica se hizo eco de su mensaje sobre Malvinas. Pero si se proponía generar un freno efectivo al proyecto petrolero Sea Lion, las primeras señales marcan un bajo impacto del discurso presidencial. Más bien al contrario, hubo una expresa ratificación en un comunicado de Navitas Petroleum, la compañía israelí que opera el yacimiento en la plataforma marítima de las islas.

El cronograma de avance de las obras en la cuenca norte de Malvinas seguirá su curso, afirma el comunicado. Esto implicaría que, ya finalizada la fase de prospección, se comenzará en breve con la fase de explotación del yacimiento, que se encuentra 2,5 kilómetros debajo del lecho marino, que a su vez tiene una profundidad de 450 metros. De acuerdo con el plan de la empresa, el hidrocarburo empezará a ser extraído en dos años, tras una primera inversión de u$s1.800 millones.

Como ya había hecho en reportes anteriores, indica que tiene todas las licencias requeridas por el gobierno isleño y por Londres, y que cuenta con el “pleno respaldo” del Reino Unido. En otras palabras, la empresa, a diferencia del gobierno israelí, que se declara neutral en el diferendo por Malvinas, reconoce expresamente la soberanía británica, y afirma que su proyecto petrolero no se verá afectado por ninguna controversia geopolítica.

El ejecutivo, a quien se le atribuye una relación estrecha con Netanhayu, tiene residencia oficial en la ciudad israelí de Herzliya, al norte de Tel Aviv. El comunicado de Navitas deja entrever que el ejecutivo no siente que pese sobre su persona una amenaza por el anuncio del presidente argentino.

En teoría, el fundador y presidente de Navitas, Gideon Tadmor, debería ser sometido a un juicio en ausencia y, por lo tanto, Argentina pediría una orden internacional de captura por explotar un recurso natural sin la aprobación nacional.

Desde el unto de vista israelí, el gobierno británico se comportó de forma abiertamente hostil, por apoyar la postura palestina en el conflicto de la franja de Gaza. El canciller Gideon Saar fue particularmente duro, al anunciar que su gobierno estaba preparándose para dar una respuesta proporcional al daño que interpreta que le inflingió Gran Bretaña.

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Israel no interfiere con Navitas

Lo que esta comunicando tácitamente Navitas Petroleum es que, más que lo que diga Milei, lo único que realmente podría incidir en sus decisiones es lo que diga el gobierno de Israel. Y ese era el gran interrogante luego del intercambio de acusaciones entre Israel y Gran Bretaña.

Pero las primeras señales fueron desalentadoras: no hubo comunicados por parte del gobierno israelí. La prensa de ese país prácticamente no registró el discurso de Milei.

“Es nuestro país. No está a 30.000 kilómetros de nosotros, como las islas Malvinas, una disputa que ustedes no han resuelto con Argentina hasta hoy”, dijo el canciller, en referencia a las posibles sanciones diplomáticas de Londres a Israel por los asentamientos en zonas disputadas. Desde Argentina, el mensaje se leyó como un guiño, en el sentido de que Israel podría abandonar su neutralidad y apoyar el reclamo argentino.

De todas formas, dijo, “lamentamos los sentimientos difíciles que esto ha causado en Argentina en este contexto. Israel espera que la disputa entre Argentina y el Reino Unido se resuelva a través del diálogo entre las partes y por medios pacíficos”.

Y, de momento, la postura oficial del gobierno de Benjamin Netanhayu es la expresada en diciembre pasado, luego de que se hiciera oficial el anuncio del proyecto Sea Lion. El canciller Saar publicó un mensaje en las redes sociales, en el que declaraba que el accionar de Navitas, una empresa de capital privado, no concierne ni representa al gobierno israelí.

De momento, los cambios legales que prevé Milei no cambiarán ese enfoque: las sanciones se limitarán a los actores privados, a lo largo de la cadena logística y de servicios. Pero no afectarán la relación entre Estados.

El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró esa declaración, porque reconocía la existencia de una disputa de soberanía sobre Malvinas. Y, tácitamente, separó la responsabilidad de las empresas privadas con la de los gobiernos donde éstas tienen sus sedes.

Punto de inflexión para los kelpers

¿Qué tan malo sería para Argentina que Sea Lion comenzara a extraer petróleo del subsuelo malvinense? Desde el punto de vista económico, se lo podría considerar un emprendimiento relativamente modesto: Navitas prevé la extracción de 55.000 barriles diarios de petróleo, algo que equivale al 6% de lo que Vaca Muerta produjo en julio pasado.

En términos concretos, el alineamiento argentino con Israel seguirá siendo total, con un apoyo expreso en los conflictos de la región. E Israel mantendrá una postura neutral sobre Malvinas, mientras Navitas Petroleum avanza en el proyecto Sea Lion.

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Desde el punto de vista británico, Sea Lion será una ayuda, en un momento de enrarecimiento del negocio energético en Medio Oriente. Pero el volumen producido no será suficiente como para normalizar el suministro hoy afectado. De manera que es posible que Londres intente una reconciliación con Donald Trump, porque sigue necesitando la importación petrolera.

En cambio, sí hay una preocupación desde el punto de vista geopolítico, por el antecedente que implicaría la instalación de Navitas. Si la empresa, que formalmente ya ha sido sancionada desde hace seis años, no se detiene después de una fuerte señal diplomática argentina, esto podría enviar un mensaje al resto del sector petrolero. Se revelarán como poco eficaces las sanciones y los pedidos de captura, y además no cambiará la relación de Argentina con Israel ni otros países sedes de las empresas energéticas.

Para unas islas cuya economía mueve u$s360 millones, y que depende de la pesca en más de 60%, el impacto del proyecto Sea Lion marcará un antes y un después: agregará un 40% a los ingresos anuales malvinenses y consolidarán su autonomía respecto de Londres.

El impacto de Sea Lion sí le cambiará la vida a los 3.400 kelpers, que cobrarán las regalías petroleras y se beneficiarán de la infraestructura que construirá Navitas, lo cual implica complejos residenciales para los trabajadores petroleros y una base de apoyo logístico para la plataforma submarina.

A la espera de señales diplomáticas

¿Hay algo más que el gobierno argentino pueda hacer para frenar el avance petrolero en la cuenca de Malvinas? Las primeras señales parecen claras: los anuncios de Milei no serán relevantes para cambiar las decisiones de las corporaciones. Lo que sí podría influir es un cambio de actitud por parte de gobiernos influyentes -es decir, influyentes desde el punto de vista británico-.

Traducido al plano diplomático, sería una situación que alejaría la aspiración de soberanía por parte de Argentina.

La empresa israelí, que explora en el Golfo de México y en el estado de Texas, tiene socios de la talla de ExxonMobil -que hasta hace dos años tenía participación en Vaca Muerta-. Lo cierto es que, si Washington no hace movimiento alguna respecto de la compañía israelí, entonces su apoyo hacia la causa argentina no pasará de una retórica sin efecto real.

En ese ámbito, la primera señal desde Israel no da margen para esperar un cambio concreto. Resta por verse la reacción de Trump. Navitas también está activa en yacimientos estadounidenses, lo que significa que esa será una señal definitiva.

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