Pionero productor en Catamarca Daniel aplica riego por pivote y mejora recría de terneros

A fuerza de prueba y error y sin antecedentes en la zona, Daniel Bartolucci se convirtió en pionero del riego en el semiárido del noroeste argentino. Treinta años después, aplica ese aprendizaje a la recría de terneros bajo pasturas.

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En pleno semiárido del noroeste argentino, una experiencia pionera permitió transformar agua escasa en una ventaja productiva para la ganadería y la agricultura. La historia de Mistol Ancho ilustra por qué la innovación en riego puede cambiar la lógica productiva de una región seca.

El punto de partida fue la compra del campo a fines de los años ochenta, cuando la vegetación junto a un río estival llamó la atención del nuevo propietario. Ese hallazgo, en 1989, lo condujo a explorar soluciones fuera de los manuales disponibles en la zona.

Hacia 1992 instaló el primer sistema de riego por pivote del área, un paso que no tuvo antecedentes locales y que implicó probar y corregir sobre la marcha. La falta de experiencia regional convirtió cada error en aprendizaje y cada acierto en un pulso con el clima.

Con el uso cotidiano quedó en evidencia una limitación operativa: los equipos, por tareas y reparaciones, se empleaban solo el 60 % o el 66 % del tiempo potencial, dejando capacidad ociosa valiosa. Frente a eso, se construyó una solución: almacenar agua extraída durante periodos de menor demanda en una represa de 70 millones de litros.

Pionero en el riego y acumulación de agua

El mecanismo ideado aprovecha bombeo con energía solar para llenar la represa cuando los pozos no están en uso, lo que reduce el costo de extracción a casi cero en esos ciclos. Guardar agua les permite “reservar” energía en forma líquida y usarla cuando los pivotes requieren más caudal.

La iniciativa, bautizada como “la pila de agua”, se transformó en una palanca para regar más superficie sin aumentar perforaciones, impulsada por una idea impulsada por su hijo Cristian y difundida por el periodista Héctor Huergo. Gracias a ese esquema, la explotación logró regar aproximadamente un 30 % más de área sin sumar costo de extracción.

El contraste con el pasado es notorio en una región donde las lluvias anuales promedian entre 500 y 550 milímetros y pueden caer a 300 o 400 milímetros en años malos. Pasar de depender del clima a decidir qué producir y cuándo implica modificar la planificación y el riesgo operativo.

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Sobre un total de 5.000 hectáreas, actualmente cerca del 60 % está bajo riego por pivote, y la ganadería opera sin tierra irrigada propia al comprar la pastura que generan las áreas agrícolas. Este esquema de unidades de negocio separadas obliga a que cada actividad pague por la tierra y el agua que utiliza.

Ganadería bajo pivote y rendimiento productivo

La recría de terneros bajo pastura irrigada produce resultados rápidos: animales de 180 kilos que en los primeros 60 días logran una ganancia promedio de 630 gramos por día. Ese rendimiento está alineado con las proyecciones técnicas y confirma la viabilidad de la estrategia en condiciones semiáridas.

Sin embargo, el salto productivo exige inversiones y gestión: el proyecto recluta conocimiento, tecnología y administración especializada como condiciones no negociables. Además del capital, Mistol Ancho afronta un costo energético relevante: opera cinco campos con 29 transformadores y declara un gasto cercano a USD 1 millón por año en electricidad.

Para controlar esos costos la empresa incorporó herramientas digitales, incluyendo auditorías de factura con inteligencia artificial, y asignó perfiles financieros y analíticos a la toma de decisiones. El paso de una economía de “mínimo insumo” a una de “máximo input” implica disciplina y personal dedicado, no atajos operativos.

La experiencia de Mistol Ancho ofrece una lección clara para productores en zonas secas: la tecnología puede dar control sobre la producción, pero solo si se acompaña de gestión profesional y análisis económico. Hecho correctamente, el riego por pivote y la acumulación estratégica de agua amplían la oferta forrajera y permiten modelar la producción según precios y mercados.

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